Muchos aún nos acordamos de aquel cuento de Navidad costumbrista, sentimental pero no llorón, al cabo de la calle y de coralidad bien entendida que fue 'La primera noche de mi vida'; una cinta de primeras cosas, como profetizaba su título: fue la ópera prima del gran Miguel Albaladejo (hoy, desafortunadamente lejos de la gran pantalla, centrado en ese cierto anonimato aparejado a la realización de series de televisión), prácticamente el debut en el cine de Leonor Watling y también la película que se llevó la primera Biznaga del Festival de Málaga.

En realidad, el primer premio del certamen (entonces llamado Festival de Cine Español de Málaga) no quedaba simbolizado en una escultura del popular ramillete de jazmines: el galardón, más prosaico, era la nada desdeñable cantidad de 10 millones de pesetas (60.000 euros). Para celebrar su inminente vigésimo quinta edición, la de las bodas de plata, el equipo comandado por Juan Antonio Vigar ha tenido la feliz idea de recuperar las 29 películas que han ganado el grand prix del certamen a lo largo de su historia en una serie de proyecciones gratuitas del 24 de enero al 14 de marzo en el Cine Albéniz. De la citada película de Albaladejo a la reciente El vientre del mar, de Agustí Villaronga’, historia de nuestro cine, de nuestro festival, de nosotros mismos.

Torremolinos 73 (1 de febrero)

Pablo Berger es un tipo especial, muy especial. Su corto Mama despuntó en 1988 y debutó en el largometraje sólo cuando se sintió preparado, 15 años después. Lo hizo con una dramedia sorprendente, aquilatadísima a pesar de ser una ópera prima, con unos actores que son unas auténticas fuerzas de la naturaleza: Javier Cámara y Candela Peña, una de las grandes parejas del cine español (repitieron en Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet, que inauguró la edición del 2013 del certamen malagueño). Curiosidad: rodó entre nosotros el entonces sólo conocido por los más aficionados al cine de autor Mads Mikkelsen.

3 días (9 de febrero)

La apuesta más arriesgada de la hoy extinta productora cinematográfica de Antonio Banderas, Green Moon, tuvo un más que meritorio paso por el circuito de festivales de terror y alrededores de EEUU, granjeándose un cierto culto (su director, el cordobés Francisco Javier Gutiérrez fue contratado tiempo después para firmar una secuela de la popularísima saga de adaptaciones yanquis de The Ring). No es habitual que el certamen malagueño le diga sí a una película de género como ésta, entre lo apocalíptico y el thriller más brutal; tampoco el cine español suele brindarnos productos como éste, tan contundente y tenso.

Cinco metros cuadrados (15 de febrero)

Max Lemcke convenció con la odisea de una pareja en busca de su lugar en el mundo, su casa, pero víctima de una estafa inmobiliaria. El director sabe trascender el cine de telediario y llega al meollo humano de las cosas, ayudado por un Fernando Tejero que mostró aquí sus poco aprovechadas dotas para el drama intenso. Una película (eso sí, no muy bien rematada) injustamente poco conocida.

10.000 km (21 de febrero)

Para el que suscribe, Carlos Marques-Marcet es uno de los autores más solventes de nuestro cine español actual. Triunfó con su debut, una indagación, perspicaz y sensible, en el amor y sus distancias, sentimentales y geográficas; una película de límites (sólo dos actores, que además solo comparten dos largos planos secuencia, dos localizaciones). Marques-Marcet consigue algo no muy habitual que en una cinta sobre las interioridades de una relación sentimental: que la cámara no sea policía de personajes y el espectador, en ningún momento, se sienta voyeur de una pareja, sino observador privilegiado y cómplice. Sumen Los días que vendrán, su otro filme biznagueado y que se proyectará el 3 de marzo: más inteligencia y sensibilidad esta vez al seguir un embarazo.

Una imagen de 'El vientre del Mar', última Biznaga de Oro del Festival de Málaga. L. O.

Callback (23 de febrero)

Quizás la Biznaga de Oro más idiosincrática en la historia del palmarés. Manuel Martín Cuenca, presidente del jurado, demostró criterio y atrevimiento eligiendo la tercera película de Carles Torres, la crónica del despeñe hacia la psicopatía de un inmigrante en Nueva York que termina siendo un ente despersonalizado, como un robot que se va desprogramando poco a poco en medio de una ciudad alienante.

Verano 1993 (24 febrero)

El Festival de Málaga ha sido pionero en darles voz, voto y premios a las jóvenes realizadoras de nuestro tiempo, que han encontrado aquí un escaparate adecuado para su cine personal. Escogemos la cinta de Carla Simón de entre, por ejemplo, Las distancias (Elena Frapé) o Las niñas (Pilar Palomero), quizás por ser la más rotunda y arriesgada de todas. Las vivencias (autobiográficas) de una pequeña que ha perdido a su madre nos llevan, a base de pequeñas escenas y miradas, sin corsé argumental, a un viaje por la infancia y sus alrededores más borrosos.