A la hora de hacer la entrevista, Mona se encuentra junto al puerto, esperando un autobús que la lleve al Rincón de la Victoria. Su personaje en la obra de Lorca anhelaría su lugar, la sensación de la brisa en el rostro y el olor a sal.

La casa de Bernarda Alba es una historia que tiene mucho de ahora mismo, ¿no lo cree?

Se diría que es una metáfora de todo, incluso de cómo tratamos a los mayores hoy en día, pero cómo nos tratamos a nosotros, cómo se trata la sociedad en general y cómo estamos empezando a relacionarnos, estamos todos un poco perdidos. Los tiempos cambian y la cuestión es tener la posibilidad de adaptarse con ello y adaptarse en lo mental, en lo físico y en lo espiritual.

¿Qué representa María Josefa, su personaje, en la historia?

Se puede metaforizar para un montón de cosas, desde la falta de libertad para expresarse, para expresar los deseos, para soñar, para querer un mundo fructífero, mejor, sobre todo en libertad es lo que María Josefa tiene la posibilidad de expresar a través de su locura.

En definitiva, hablamos también de salud mental.

Empezamos a nombrar la enfermedad mental y a ponerla en palabras, sí. María Josefa es la expresión de la libertad, la expresión de lo que no se dice, de lo que se reprime y ella en su delirio lo hace en contra de Bernarda, que es la que reprime.

El tratamiento de estos temas ¿ha sido su motivación para actuar en la obra?

Al leer Bernarda Alba durante todos estos años, es inevitable que el personaje de Bernarda se asemeje un poco más a mi forma de expresión como actriz, como que la puedo entender por edad, por cercanía, pero la que realmente me llamaba la atención y era absolutamente cautivadora y enigmática para mi era esa loca a la que tienen encerrada. Esa capacidad para poder ser libre dentro de esa opresión.

Entiendo que entonces ha sido un poco más retador hacer a María Josefa que si hubiera interpretado a su hija.

La verdad es que sí. El reto está en que tú tienes que contar lo que cuenta esa pieza, ese personaje en la historia. Como bien indica José Carlos [Plaza], el director, indica y quiere contar y expresar con María Josefa, y es lo que te dirige de forma virtuosa, lo que él desea que se exponga es la voz de Lorca.

¿Lorca como personaje de la obra?

Él siempre piensa que si Lorca hubiese podido salir al escenario a decir algo habría sido a decir todo lo que dice María Josefa, ese mundo tan poético, tan hermoso que habla del mar, que habla de los hombres, del deseo de casarse... No nos acercamos a la vejez o a imitar a una anciana, nos acercamos más a que se exprese en si el personaje con la palabra más que con la edad.

¿Cómo ha sido el trabajo con José Carlos Plaza?

José Carlos es alguien de raza, con mucha solera y con muchísima experiencia y la experiencia y los años, por lo que yo voy viendo en esta profesión cuando trabajo con directores, son la base del trabajo con el actor y con el público. Ellos tienen ya una simbiosis hecha de cómo contar cuentos, de cómo contar historias ... En cada ensayo me ha hecho sentir la absoluta belleza de las palabras de Lorca.

Y con las demás actrices, ¿qué tal se ha sentido?

La compañía [Miguel Narros] está llena de actrices brillantes, aquí hay un elenco tan potente. Lo que además hace muy hermoso el proceso es cómo entras a formar parte de una familia de mujeres, que te arropan en dos segundos, eso es muy bonito de vivir.

Es una obra que se ha interpretado muchas veces. ¿Qué nos vamos a encontrar de diferente esta vez?

Yo pienso que todas las funciones de teatro, aunque se hayan representado infinitas veces, van a ser nuevas. Personalmente, cada día me sorprende un parlamento nuevo, una frase a la que no le había dado importancia, que había pasado desapercibida... Volver a escuchar Lorca y sobre todo ese vocabulario tan rico, tan cercano, incluso te diría que tan andaluz, tan propio de nosotros que lo hace casi universal.

¿Cómo espera encontrar al público en el Cervantes?

Creo que están prácticamente agotadas las entradas, eso significa que la gente está ávida y deseosa de ir al teatro, de escuchar a Lorca y de sentarse en el Cervantes, ese teatro tan especial (...). La pena es que no se hagan más funciones, que no podamos hacer las giras que se hacían antes, en las que los recorridos eran cinco días en cada sitio.

Ahora está también en el reparto de la serie de La novia gitana como Mariajo.

Está muy bien hecha por dos guionistas fantásticos , que han dibujado todo lo que es La novia gitana con una belleza de raza nuestra que va a ser impresionante.