Entrevista | El Niño de Elche Músico

«Es un piropo que los puristas me tilden de pesadilla»

El cantaor participará este domingo en el Auditorio del Museo Picasso Málaga en un coloquio a propósito de su poemario, 'Llamadme Amparo'

Francisco Contreras
es El Niño de Elche.  fernando villar

Francisco Contreras es El Niño de Elche. fernando villar / R.L.M. / N. S. / G. R.

R.L.M. / N. S. / G. R.

Performer, escritor y sobre todo un músico tan prolífico como incatalogable, Francisco Contreras, más conocido por su pseudónimo artístico de Niño de Elche, está inmerso en un sinfín de proyectos. Solo el año pasado ha publicado dos discos: Memorial de cante en mis bodas de plata con el flamenco, en abril, y La exclusión, en octubre. Ha escrito las memorias Posesiones de un exflamenco y el poemario 'Llamadme amparo', al tiempo que protagoniza el documental Canto Cósmico.

¿Es usted la peor pesadilla para los puristas del flamenco?

Pues alguna vez me lo han dicho (risas). Que ellos me califiquen de pesadilla es un piropo para mí. No les tengo ningún cariño a los puristas del flamenco, así que incluso siento algo de regusto si lo pasan mal y no pueden dormir por la noche (risas).

"Yo hace un tiempo decidí que ya no soy flamenco sino exflamenco, y eso para mí es irreversible; después de todo, me temo que hay vicios y modos de pensar conservadores que desgraciadamente no van a desaparecer de ese mundo"

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¿Qué siente acerca del lugar que ocupa actualmente en el flamenco?

Yo hace un tiempo decidí que ya no soy flamenco sino exflamenco, y eso para mí es irreversible; después de todo, me temo que hay vicios y modos de pensar conservadores que desgraciadamente no van a desaparecer de ese mundo. Por otra parte, también es cierto que la irracionalidad y la insensatez es parte de lo que le da al flamenco su razón de ser. Es un mundo de pasiones y delirio, y tratar de pensar en él desde la razón y la lógica es perder de vista el sentido mismo de su existencia.

¿Cuánto hay de voluntad de confrontación en su proyecto artístico, no sólo contra la ortodoxia del flamenco sino contra los convencionalismos en general?

Anteriormente, yo era mucho más reaccionario. Hoy, en cambio, simplemente intento generar realidades paralelas. Supongo que eso basta para despertar odios y escepticismos; en cuanto creas algo que no es catalogable ni etiquetable te arriesgas a sufrir los ataques de las instituciones, los críticos, los programadores, el público y hasta tus compañeros. Pero no quiero caer en el victimismo, y no soy seguidor de poetas malditos e incomprendidos. Siempre he creado con el objetivo de llegar a la gente, de unir a las personas, de contribuir a la sociedad. Creo que se trata de la faceta de mi personalidad que es más de izquierdas.

"A mí, lo que más me asusta ahora tras esta pandemia es que ciertos lógicas conservadoras y reaccionarias se queden en nuestra forma de mirar el mundo y en nuestro día a día"

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¿Todo proyecto artístico es en el fondo político?

Por supuesto. No solo cualquier proyecto artístico, sino todo. Esta conversación también es política. Luego puedes ser más concreto en las cuestiones de ideología o de partidos, pero todo hecho es político. A mí, lo que más me asusta ahora tras esta pandemia es que ciertos lógicas conservadoras y reaccionarias se queden en nuestra forma de mirar el mundo y en nuestro día a día. Un debate que va más allá de izquierda y derecha y que sobrepasan los asuntos partidistas.

Estrenó hace unos meses el documental Canto Cósmico. Niño de Elche, que se adentra en su figura como artista. Cualquiera que conozca su obra podrá adivinar que, dado que usted es su protagonista, este no es un documental al uso...

Claro. Puesto que mi filosofía creativa se sostiene sobre la búsqueda de la heterodoxia, de lo irregular, de lo contradictorio y lo paradójico, no habría tenido mucho sentido hablar de ello a través de un lenguaje cinematográfico convencional. También es cierto que han pasado siete años desde que se me propuso hacerla, y que yo he cambiado mucho. Mi propuesta artística se estaba formando, y yo no tenía ninguna certeza sobre lo que era y lo que no era capaz de hacer.

Hay momentos en que Canto cósmico parece esbozar una sátira de la industria musical, y de cómo los artistas son tratados como productos o marcas. ¿Corre Niño de Elche el riesgo de convertirse en una mera marca?

No me importa que se use esa palabra al hablar de mí, siempre y cuando sea como sinónimo de un espíritu concreto a la hora de abordar la creación. De todos modos, una marca sirve no solo para generar expectativas en quien la consume sino también para colmarlas, y yo a mi público lo traiciono constantemente. Estoy inmerso en un proceso permanente de metamorfosis, y eso hace que también se vayan reformulando mis actitudes, mis métodos y mis ideologías.

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