Finalizó la primera edición de Escribidores, el festival literario que busca el diálogo entre América Latina y Europa con Málaga como anfitrión, con una jornada repleta de actividades que culminaron en un acto de clausura protagonizado por una presencia y una ausencia: la primera, la de Juan Cruz, periodista, editor y adjunto a la Presidencia de Prensa Ibérica, honrado con el Premio Antonio Garrido Moraga a la Difusión Cultural; la segunda, lamentablemente, la de Jorge Edwards, cuya delicada salud (este año cumplirá en julio 91 años) le impidió recoger el galardón a la Trayectoria Literaria. 

El Auditorio Edgar Neville fue el escenario de la velada literaria organizada por la Diptuación Provincial y la Cátedra Mario Vargas Llosa. El propio escritor hispano-peruano fue el encargado de entregar el galardón a Cruz, regalándole, además, unas palabras elogiosísimas: "Me han hecho muchas entrevistas, pero nadie me las ha hecho como Juanito Cruz. Ha sabido llegar siempre a la parte secreta de las personalidades, dilucidar lo que es lo esencial en una persona», alabó el Nobel de Literatura. Y, claro, Cruz, generoso, correspondió en su discurso de aceptación del premio: «No entiendo cómo Mario Vargas Llosa me da un premio teniendo en cuenta que me conoce desde 1974. Yo era un joven periodista que hacía preguntas y preguntas hasta que me miró y me dijo: '¿Vas a seguir haciéndome preguntas?' Y no he parado de hacerlo», aseguró el canario, que se confesó «un deudor de Mario Vargas Llosa, que siempre ha tenido con nosotros la solidaridad de quien ha sido y sigue siendo un periodista de honor». 

«El francotirador tranquilo». Así suele definir Mario Vargas Llosa a Jorge Edwards, un hombre que siempre ha mostrado «coraje» a la hora de escribir sobre su propia vida y revelando unos secretos más que incómodos (por ejemplo, reveló haber sido abusado sexualmente por un sacerdote). Carlos Franz, escritor chileno y estudioso de la obra de Edwards, fue el encargado de una laudatio que recordó que este año se celebran los 70 de la publicación de su primer libro, el volumen de cuentos 'El patio'. «60 años después, Jorge me dijo: 'Creo que escribí para respirar'. La existencia real de un novelista está en su escritura, en sus invenciones; ahí se realizan y se liberan de las circunstancias impuestas por su nacimiento», argumentó Franz, quien resumió así estas siete décadas literarias de Edwards: «El pesimismo determinista de sus relatos iniciales es ironía comprensiva y tolerante de sus últimas novelas».  

Correspondieron a Vargas Llosa las últimas palabras de la primera edición de Escribidores. «Hemos tenido una muy buena edición. Corregiremos los errores para la próxima,», aseguró el Nobel de Literatura, que dio las gracias a la «bella y pujante» ciudad de Málaga la acogida brindada a la cita y avanzó que Francia será el país invitado el año que viene.