El Teatro Cánovas de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, gestionado a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, abre sus puertas a un Pinocchio moderno y actual traído al siglo XXI por Teatro Gorakada.

La compañía vasca cambia la madera por el metal, presentando una marioneta de aspecto algo punk, joven y aventurera que vive las mismas travesuras que la historia original de Carlo Collodi, aunque trasladadas a la sociedad actual.

El humor, la fantasía y la imaginación estarán muy presentes en este montaje interpretado con tres actores y un músico en escena el próximo sábado 26 de marzo a las 18.30 horas y el domingo 27 de marzo a las 12 horas.

Las localidades están a la venta en www.teatrocanovas.es entre 4 y 8 euros. La programación cuenta un año más con el patrocinio de la Fundación Unicaja.

Una de las señas de identidad de la compañía es la actualización de textos clásicos y sus montajes más exitosos son 'Moby Dick' y 'El viaje de Ulises'.

En 2020 produjeron su última creación 'Pinocchio', que llega ahora al Cánovas después de haber logrado el Premio a Mejor Dirección en el Festival de FETEN de Gijón en su estreno nacional. Julio Salvatierra y Kike Díaz de Rada son los responsables de la dramaturgia y Pako Revueltas (Gepetto), Nerea Ariznabarreta (Pinocho) y Aroa Blanda (hada) son los actores, todo el tiempo acompañados por Pau Torres, el músico que interpretará las composiciones musicales originales de Fran Lasuen.

Hablar de Teatro Gorakada es hablar de imaginación, ya que el principal postulado de la compañía es para Álex Díaz, su director, "no mostrar al público lo que queremos contarle, sino hacerle imaginar lo que va a ver, siempre filtrado con humor y fantasía".

El público podrá ver que Gorakada utiliza una estética cercana a la sociedad contemporánea y por eso Pinocchio ya no es de madera y los personajes utilizan vaqueros y otros elementos que llaman a la imaginación de los pequeños. La pretensión de la compañía es ofrecer una lectura alejada del mundo Disney, una visión diferente y nada aleccionadora. "No hay buenos ni malos en nuestro montaje, sino un mundo equitativo en el que los buenos y los malos tienen que convivir", asegura Díaz.