Alicia Climent, más conocida como Alice Wonder, puso voz a toda una generación con su largo Firekid (2018) y su anterior EP Take off (2017), que obtuvo con su canción homónima millones de visualizaciones; y ello, sin dejar de asombrar por la madurez y la claridad del mensaje que quiso transmitir. La joven cantante se posicionó en la línea de salida para una proyección internacional gracias a su gran capacidad de expresión y a un sonido abierto y evocador con una producción muy cuidada. Después la cantante madrileña lanzó el EP Que se joda todo lo demás (Infarto Producciones, 2021), su segundo álbum de estudio. Ahora está a punto de publicar su nuevo disco íntegramente en castellano y su legión de seguidores ya ha podido disfrutar algunos de sus nuevos temas que acumulan ya decenas de millones de reproducciones. Seguro que adelanta más de uno en su concierto de esta noche (22.00 horas) en La Cochera Cabaret.

Con un trabajo de fondo que se consolida como uno de los proyectos más sólidos y destacados de la actualidad, Alice Wonder puede contar que ha abierto los conciertos de Vetusta Morla (»Imagínate: 19 años y siete mil personas de media; es algo bastante heavy») y forma parte de la banda de Xoel López como teclista y corista.

«En mi casa siempre ha habido música. Mi padre es batería, y mi madre compone, canta, toca el piano; los dos hacen música desde hace tiempo, y a mí siempre me ha gustado la música. Cuando me cambié de instituto me abrí un Instagram, y fue cuando me solté y empecé a subir canciones de otros artistas y a ganar seguidores, y poco a poco empecé a sacar mi propia música. Y... hasta ahora», comenta Alicia, quien, claro, usó el libro de Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas para crear su alter ego artístico.

¿Que cómo es la música de Alice Wonder? Ella la llama dreamrock. «Me gusta Radiohead, que es así más psicodélico y también tristón, me gusta también Bon Iver, que igual también tiene ese toque más nostálgico (aunque con un enfoque totalmente distinto). Pero, por otro lado, flipo con Kanye West, con la locura de sus producciones. No sé. Me gusta mucho toda la música, los ritmos, y voy a seguir explorando. Sobre todo me llama la atención la nostalgia y la ira transformadas en belleza. El gritar, bailar, saltar, llorar..., todas esas cosas son las que quiero transmitir. Y que la gente esté conmigo buscando en los conciertos».

Y ella sigue también en ello, en la búsqueda. Como buena firekid: «Así es como me he sentido siempre, cómo he sentido a la gente de mi alrededor, a mis amigos, y es un poco tributo a todos los que nos hemos sabido sacar las castañas del fuego».