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La Opinión de Málaga

Llega el Oh See! Festival
Diego Ibañez Miembro de Carolina Durante

«Quisimos hacer un grupo para disfrutar y ser felices en el escenario; si no es así, mejor chao»

En marzo de 2018 publicaron la canción Cayetano, que causó un auténtico furor y revuelo entre el público y los medios. Hoy, aseguran: «Nosotros no hacemos himnos generacionales como vende la prensa, simplemente hacemos canciones». Cuatro chavales es su segundo disco, una versión depurada de sí mismos, y, sobre todo, la oportunidad con la que dar carpetazo a una pandemia, la del coronavirus, que tanto les ha afectado La banda malasañera actuará el 21 de mayo en el Oh See! Festival y esperan que el público bote y coree: «En los conciertos con el público sentado acabábamos deprimidos»

Diego Ibáñez, cantante de Carolina Durante. ALBA VIGARAY

Su éxito fue tan súbito e incontestable como el «machetazo» que supuso para ellos, y para la industria musical en general, la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. En lo concerniente a Carolina Durante, la pandemia no solo frenó en seco pogos multitudinarios y calendarios frenéticos, sino una proyección que no parecía tocar techo desde que en 2018 revolucionaran la escena indie nacional con éxitos como Cayetano o Perdona (Ahora Sí Que Sí). «Y luego vino lo de los conciertos con la gente sentada, las cancelaciones, el miedo a comprar entradas… La bajona ha sido absoluta», reflexiona su vocalista y letrista, Diego Ibáñez, canalizador de la pasión despertada por la banda punk-pop que forma junto a Mario (guitarra), Martín (bajo) y Juan (batería). El madrileño, que acaba de debutar también como actor en la serie de Atresplayer Cardo, no trata de ocultar el palo emocional vivido por este grupo de veinteañeros que, hasta entonces, solo habían conocido el triunfo.

¿Alguna vez temió que su carrera se fuera al traste por la pandemia?

Estos han sido los dos años más duros de mi vida. No estaba acostumbrado a que las cosas fueran mal porque hasta ahora había ido todo rodado. Este es el primer palo que nos dan, pero es que no es un palo, es un puto árbol. La pandemia nos afectó más a quienes necesitamos el directo, tanto para el desarrollo del grupo como económicamente. Veníamos de un ritmo frenético, tocando y componiendo a la vez, y los primeros meses vino bien para descansar. Al escribir me costó dejar a un lado los sentimientos de pesadumbre y de apatía que me generaba la situación, pero hemos tenido tiempo para trabajar y pensarlo. Creo que se nota, para bien, en el resultado.

Es como esa expresión tan repetida ahora de vamos a salir mejores… Dice que el disco sí es mejor, pero, ¿y usted?

Ha sido toda una cura de humildad. Durante este tiempo me he repetido que igual me sirve para no poner cara larga cuando me toque hacerme un viaje de Almería a Santander, para apreciar y disfrutar lo que nos ha sucedido. Lo había normalizado para no volverme loco…

Cuando empezó Carolina Durante decía que era imposible que una banda como la vuestro pudiera vivir de la música en España.

Sí que hemos conseguido molar lo suficiente como para vivir de ello. Es un logro que flipas. A veces hasta se me olvida y me lo tienen que recordar mis amigos. Si me lo hubieran dicho cuando empecé, incluso con el parón por la pandemia, lo hubiera firmado.

Cuando se tiene un éxito repentino de pronto salen amigos nuevos de todas partes. Tras el frenazo por la pandemia, ¿siguen ahí?

Es un clásico, sí. Pero yo soy una persona un poco desconfiada. Tampoco me considero alguien importante, a lo mejor lo soy en estas cuatro calles. Pero me voy al pueblo, Los Molinos, al lado de Cercedilla, y nadie sabe qué cojones es Carolina Durante. Tú ves quién está por interés y quién no.

En Granja Escuela canta: «Si siempre estás al borde del precipicio, déjame ayudarte yo conozco un sitio». ¿Dónde va cuando se acerca al borde?

Acudo a mis amigos. Mi mejor terapia es irme a tomar una cerveza con los colegas y hablar de los problemas. Pero cuando tus amigos también están mal hay veces que te retroalimentas. Es mejor relativizar todo para no hacer la bola más grande.

¿Cree que Carolina Durante tiene un sonido muy madrileño, muy malasañero?

Si lo tiene, no es pretendido. Sería raro que te dijese que buscamos sonar a Madrid. Es verdad que, en Barcelona, hablando con peña del Primavera Sound, me decían: «Es que vosotros sois muy de Madrid». Pero yo tampoco lo veo tan así…

Qué bien que haya terminado lo de tocar para gente sentada, ¿no?

Nosotros dejamos de dar conciertos por eso. En el verano de 2020 dimos algunos así y a veces acabábamos hasta deprimidos. Quisimos hacer un grupo para disfrutar y ser felices en el escenario; si no es así, mejor apagar y chao.

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