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Segundo de Chomón: el cine como el otro gran ilusionismo

El espectador podrá apreciar aquellas técnicas en las que Chomón sobresalió: el color, los efectos especiales y la animación

Segundo de Chomón. L. O.

El pasado octubre se cumplieron 150 años del nacimiento de Segundo de Chomón, cineasta de los orígenes, pionero de los efectos especiales. Considerado durante demasiado tiempo «el pequeño Méliès español», la figura del turolense no ha sido lo suficientemente reconocida. Poco a poco, diferentes iniciativas a lo largo y ancho de nuestro país enmendan el terrible error. Por ejemplo, hoy la Filmotecía de Andalucía ha programado en el Teatro Cánovas una selección de sus cortometrajes para deslumbrarnos con su carácter pionero.

Discreto y anónimo, Chomón rehuyó cualquier tipo de autoría, aunque jugó un papel clave en los inicios del séptimo arte. Nacido en 1871, realizó importantes avances en el campo de la animacion, los efectos especiales y el coloreado. Intervino en más de 100 películas, fue contratado por las más importantes empresas cinematográficas y desempeñó un papel fundamental en filmes históricos como Cabiria.

Su figura, sin embargo, apenas ha sido reivindicada, también en parte porque la mayoría de su obra se ha perdido. Tampoco ha ayudado la escasa difusión que ha habido en España sobre el cine de los orígenes. «Parece que se empezó a hacer en los años 50 por generación espontánea; si ya esa época inicial es desconocida, un autor que pertenecía a ella aún más», reflexiona Iván Núñez, autor de una biografía de Segundo de Chomón, Chomón a media luz.

Igual que Méliès, con sus trucos imaginativos, Chomon fue más lejos pues se basó en las técnicas y trucos fotográficos en ese mundo interior del laboratorio de la fotografía física-visual y química-orgánica. Las sobreimpresiones, transparencias, reservas, tapados, movimiento del papel antes de su revelado y en el caso del cine la marcha atrás o rebobinado. Todo esto Segundo lo superaba con su artesanía profesional estudiada y aprendida anteriormente en su juventud, pues tuvo que comenzar su aprendizaje a los 16 años, ya que por aquellos años los oficios artesanales y artísticos eran a base de practicar. Niepce y Daguerre en 1839 consiguieron fijar una imagen, pero para el movimiento del cine los fotogramas tenían que captar la imagen más rápidamente.

Su filme más conocido, L’hotel elèctric (1905), donde utilizó por primera vez en la historia del cine el procedimiento del paso de manivela (animación fotograma a fotograma, precursor del stop-motion).Durante su etapa en París, rodó muchos de sus cortometrajes más sorprendentes, de imaginación desbordante y técnicamente innovadores. Uno de ellos fue Excursion dans la lune (1909), una adaptación del Voyage dans la lune (1902) de Méliès. El cineasta coloreó a mano la cinta, una técnica en la que fue pionero. Y cómo éstas, muchas otras innovaciones, entonces casi trucos de ilusionismo, que se podrán contemplar en la Filmoteca de Andalucía.

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