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Locomía: odios, adicciones y guerra entre hermanos

Movistar Plus+ estrenó este miércoles la docuserie de tres episodios sobre el famoso grupo de los años 80 y 90. «Detrás de todo ese brilli brilli y de esa puesta en escena tan llamativa, te encuentras que hay gente que lo ha pasado muy mal con esta historia, que es muy humana y compleja», asegura el director de la serie

El grupo Locomía La Opinión

Quien vivió los años 80 y 90 seguro que recuerda a Locomía, aquel colorido grupo de cuatro chicos ataviados con maxiabanicos, hombreras XXL y zapatos de puntas afiladas. En una época en la que España luchaba por modernizarse y abrirse al mundo después de la transición, esta boy band con una estética rompedora de toreros glam llenó las pistas con su transgresor estilo, sus vistosas coreografías y sus pegadizos hits. Pero detrás de sus aires de fiesta y libertad se ocultaba una historia de rencillas, odios, traiciones, adicciones y homofobia digna de una telenovela. «El mayor culebrón jamás bailado», como lo vende Movistar Plus+, que hoy estrenó la docuserie 'Locomía', donde disecciona el auge y la caída del grupo, a raíz de una guerra con el productor que impulsó su carrera en la música.

Los propios excomponentes de la banda son los que llevan la voz cantante a lo largo de los tres episodios que componen la serie documental. Están, por ejemplo, los primeros miembros, como Xavi Font (el fundador y líder absoluto); su hermano, Luis Font (el primer rubio de la banda); el holandés Gard Passchier y Manuel Arjona, que recuerdan los años de locura, desfase y desmelene en las discotecas de Ibiza, antes de saltar a la fama en el resto del país. «Lo compartíamos todo. Éramos como una comuna, pero sin ser hippies», rememoran de la época en la que eran la imagen de la discoteca ibicenca KU, tenían un puesto en el que vendían sus diseños y le regalaron a Freddie Mercury unos zapatos acabados en punta que lució en uno de sus últimos videoclips, I’m Going Slightly Mad.

Pero también tienen mucho peso en el relato otros integrantes que irían sumándose a la aventura sustituyendo a otros compañeros, como Carlos Armas y Juan Antonio Fuentes, que estarían presentes en los años de mayor éxito del grupo. «Para mí, el primer reto fue hacer que el público se enterara de quién era cada uno, con toda la gente que había ahí», explica Jorge Laplage, director de la docuserie, rodada en colaboración con Boxfish.

Otra figura clave en la historia de Locomía que aparece en este trabajo es José Luis Gil, el productor y manager que los convenció para abandonar Ibiza y mudarse a Madrid para lanzar discos de éxito como Taiyo y Loco Vox, y con el que Font mantiene una cruenta guerra desde hace décadas. Ambos se acusan mutuamente de haber propiciado la muerte del grupo. «Font fue un traidor», dice uno; «Gil era bastante dominante y dictador», arremete el otro, que convenció a los miembros de Locomía para que prescindieran de los servicios de la empresa de Gil, que los llevó a juicio y lanzó otro grupo con el mismo nombre. Así, hubo un momento en el que había dos Locomía funcionando a la vez, en medio de una batalla legal.

Guerras aparte, hay algunos datos que desvela la docuserie que no tienen desperdicio. Como que Gil fue el que puso la voz al estribillo de la canción más famosa de Locomía, aquel memorable «Disco, Ibiza, Locomía. Moda, Ibiza, Locomía. Loco, Ibiza, Locomía», para disgusto de los integrantes del grupo; o que escribieron una canción alabando a Gorbachov que hicieron llegar a la Embajada de la URSS, que les confirmó lo mucho que le había gustado al entonces líder de la Perestroika. Y que los miembros de la banda tenían directrices muy marcadas para no revelar que eran homosexuales. «La ambigüedad es comercial. La definición del sexo en un proyecto musical limita al grupo al que te vas a dirigir. El grupo gay no era comercial y, además, las chicas eran las que movían los discos», sigue justificando a día de hoy Gil, cuya compañía incluyó cláusulas en el contrato como estas: «El maquillaje a utilizar por el grupo nunca podrá exceder de lo considerado lógico, dentro de una estética masculina».

Evolución

«Detrás de todo ese brilli brilli y de esa puesta en escena tan llamativa, te encuentras que hay gente que lo ha pasado muy mal con esta historia, que es muy humana y compleja», resume Laplage, que destaca cómo un grupo como Locomía era perfecto para poder explicar la evolución de España en los años 80 y 90. «Fueron muy rompedores en la estética, pero también en lo musical. Porque, al fin y al cabo, fue uno de los primeros grupos que se basó en la música electrónica, en el house, en la música que entonces era underground y que de pronto supieron comercializar», añade el director.

Otros testimonios que aparecen en la docuserie y que valoran la aportación de la banda son los de Lurdes Iribar, que colaboró en el diseño del vestuario y en los coros; la escritora Valeria Vegas (la autora del libro de La Veneno); el periodista Ramón González Férriz; el productor musical Miguel Ángel Arenas, Capi; el DJ Fernandisco; su último manager, Luis Balaguer, y Antonio Albella y Pablo Robledo, dos de los integrantes del grupo alternativo con el mismo nombre que fundó José Luis Gil cuando ya había emprendido la batalla judicial contra los miembros de la formación original y en la que, por cierto, también estaba el hermano de Xavi Font, Luis Font, lo que proporciona más material al intenso culebrón Locomía.

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