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Canela Party vuelve dispuesto a formar el 'pitote' del verano

El Canela Party es un festival único de música independiente que celebra este año, en el recinto ferial de Torremolinos, su decimocuarta edición con un ambicioso cartel que reúne a grandes artistas nacionales e internacionales - Sus ganas de desmadre y de montar un fiestón con un gran concurso de disfraces, son uno de los alicientes que atraen cada año a bandas y asistentes de distintos rincones del mundo

Imagen de una edición del Canela Party. | JAVIER ROSA

Disfraces, rock y confeti, toneladas de confeti, son los ingredientes imprescindibles para crear «el gran pitote del verano». El festival de música independiente, Canela Party, regresa este 2022 con su decimocuarta edición dispuesto a ofrecer «la fiesta que nos merecemos tras estos dos últimos años tan difíciles».

«Sin duda, si hubiese que definir el Canela Party con una palabra, sería pitote», afirmó con rotundidad Beto P.F., uno de los miembros de la asociación organizadora del festival, Culoactivo Canela, compuesta también por Álvaro Fernández, Antonio Mata y Miel de Moscas, como socio externo.

Juntos, año tras año, han ido creciendo y asentando un festival que «no puede explicarse con palabras, sino que tiene que vivirse», y que este año promete ser un fiestón de proporciones bíblicas que acogerá a unas 20.000 personas, frente las 4.000 que reunieron en su última edición en 2019.

Los próximos 24, 25, 26 y 27 de agosto, Torremolinos se convertirá en la capital del pitote y recibirá a grandes artistas nacionales e internacionales como Christian Löffler, Bejo, Ty Segall, Dan Deacon o Carolina Durante.

El Canela Party busca ser esa fiesta de la que se hable durante los próximos 12 meses, hasta que llegue su próxima edición. Para ello, es tradición que tanto el público como los artistas se disfracen uno de los días, logrando convertirse en «el único festival del mundo en el que las bandas vienen a ver al público».

Fiesta de disfraces del Canela Party | JAVIER ROSA

«No es obligatorio disfrazarse, pero sí recomendable», según Beto, que recordó que aquel que no lo hace «suele arrepentirse nada más cruzar la puerta» y encontrarse con los disfraces más originales y extravagantes. Desde un paleto americano con un ovni sobre su cabeza que trata de abducirlo, hasta disfraces grupales que recrean tronos de Semana Santa, coches de choque o la ola del Melillero. Una barra libre a la creatividad que sirve de excusa para romper con la tediosa normalidad y el mantra, cada vez más asentado, «de que a los festivales hay que ir como a una pasarela». En el Canela Party buscan todo lo contrario y afirman que «cuánto más chungo sea el disfraz y más te rías de ti mismo, mejor».

Muchas de las bandas vienen porque otros artistas les han contado lo bien que se lo han pasado

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Pero no solo es el público el que se disfraza, sino también los propios artistas. Y es que el boca a boca de los grupos se ha acabado convirtiendo en el mejor aliado de este peculiar festival. «Muchas de las bandas vienen porque otros artistas les han contado lo bien que se lo han pasado», explica Beto. El grupo canadiense Metz, que ha estado ya en tres ediciones, les llama directamente para ver si pueden repetir.

Aunque suene a ironía, «montar una fiesta es una cosa muy seria». «Sabemos que no somos médicos que estamos salvando vidas, pero sí que creemos que la diversión es fundamental, sobre todo, después de los dos años tan ruinosos que lleva el mundo entero», argumentó Beto con orgullo, al mismo tiempo que lamentaba que el festival no se conociese tanto como debería en Málaga. «Un 20% de nuestro público es extranjero».

Disfraz de unas asistentes al Canela Party. | JAVIER ROSA Arancha tejero. málaga

Hace ya más de 15 años que germinó esta locura, que nació «como nacen las mejores cosas en la vida: entre amigos y cervezas». En 2007, un grupo de amigos decidieron que, en lugar de trasladarse a otras ciudades para ir a ver los grupos que les gustaban, se los traerían a su ciudad, creando su propio festival.

«Siempre tenemos un cartel bastante ecléctico que recoge los gustos de todos los que estamos dentro», confesó Beto, que definió el Canela Party como un poco egoísta, ya que, cada año, montan «el festival al que querríamos ir».

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