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El cuadro de «La Desbandá» que llevó a la cárcel a su autor

El bombardeo regresa al Museo de Bellas Artes tras cinco años de exposición en el Reina Sofía

Detalle de «El bombardeo», la obra que Bauset hizo para la exposición de París y que supuso su encarcelamiento.

El 30 de marzo de 1939 las tropas franquistas desfilaban por València y quizá entre los miles de ciudadanos que contemplaban el paseo triunfal estuviera el pintor y cartelista Eleuterio Bauset (Montserrat, 1908). Pasadas unas semanas -concretamente, el 22 de agosto- y tras ser delatado por un compañero de profesión, Bauset era detenido en su casa de Russafa bajo las acusaciones de haber sido miembro del Partido Comunista, haber compartido «paellas y francachelas» con el ministro republicano Giner de los Ríos y contribuir con dos cuadros a la exposición de París en la que también se exhibió el Guernica de Picasso.

En el momento de su detención, y según manifestó un testigo del juicio por el que fue condenado Bauset, el suegro del pintor lamentaba llorando que ya tenía un hijo fusilado, otro en prisión y que ahora se llevaban también a su yerno, con lo cual se quedaría solo él, el abuelo, como única protección de su hija y su nieta.

Cartel de Bauset para la Columna de Hierro y que firmaba como Bauset AIDC (Alianza de Intelectuales en Defensa de la Cultura).

Esa imagen, la de un anciano, una mujer y una niña desamparados, la había plasmado dos años antes el propio Bauset en el cuadro El bombardeo. Lo había hecho para denunciar la tristemente célebre Desbandá de Málaga, el ataque por mar y aire de las tropas franquistas a las miles de personas que intentaban huir de la ciudad andaluza. Ese cuadro es ahora propiedad del Museo de Bellas Artes, que en 2017 lo cedió al Museo Reina Sofía para que formara parte de su colección permanente, compartiendo espacio de nuevo con el Guernica y con otros vanguardistas que comprometieron su arte con la lucha contra el fascismo. Ahora, El bombardeo ha regresado al Bellas Artes de València cuyo director, Pablo González Tornel, valora estos días cómo puede encajar esta pintura de Bauset en el actual discurso del museo.

Durante la guerra Bauset hizo carteles para la CNT y la FAI y solía usar la bandera negra, en vez de la roja y negra de los anarquistas.

Mientras tanto, y pese al reconocimiento recibido en el Reina Sofía al situarlo junto a Picasso, Dalí, Juan Gris o Miró, el nombre de Bauset sigue siendo casi un desconocido en la historia del arte valenciano. Una situación que puede empezar a revertirse si el Bellas Artes acaba exponiendo «El bombardeo», pero también gracias a la labor de investigación y reivindicación que está realizando el catedrático de Matemáticas de la Universitat de València, Juan Monterde.

Uno de los carteles de Bauset para la campaña de alistamiento en la Columna de Hierro anarquista.

Además de adquirir junto a su esposa varias obras de Bauset, artista por el que dice sentirse «cada vez más interesado», Monterde ha recurrido al Archivo Histórico Militar para sacar a la luz el sumario de guerra que se le abrió tras su detención en agosto de 1939. Con esta y otras informaciones que el catedrático ha ido recopilando, se pueden incluso desmentir algunas de las pocas notas biográficas que circulan sobre Bauset, como el hecho de que, tras pasar por la cárcel, se exilió a América y que no volvió a València hasta unos años antes de su muerte en 1980.

Constelación floral (1971)

Tal como relata Monterde, cuando se declaró la Guerra Civil Eleuterio Bauset ya había entrado en la treintena y vivía de los encargos que le realizaban como ilustrador y pintor revistas como «La Gaceta del Libro» y comercios como el Bazar Colón. Aunque nacido en Montserrat, Bauset vivía desde los 11 años en un edificio del barrio de Russafa en el que también residía la que acabó siendo su mujer y madre de su hija.

La Columna de Hierro

Al poco de iniciarse la contienda, «Gráficas València», intervenida por los sindicatos UGT y CNT, imprimió cuatro impactantes carteles de Bauset llamando al alistamiento en la anarquista Columna de Hierro. En 1937, la Alianza de Intelectuales Antifascistas convocó a todos los artistas para contribuir con alguna obra al pabellón de la República en la Exposición Internacional de París. Bauset fue uno de los participantes aunque dos años después, ante el tribunal militar franquista, aseguró que le «repugnaba» haberlo hecho. Lo hizo, dijo entonces, al ver que «otros compañeros de tendencias derechistas también lo hacían».

Bauset también aseguró ante el tribunal que fue la Alianza de Intelectuales la que eligió por él el motivo del cuadro (la «Desbandá») y la que lo bautizó como «Los crímenes del fascismo en Málaga». El artista valenciano cobró 300 pesetas, más el coste de los materiales, por este trabajo del que, al parecer, quedó bastante satisfecho ya que, antes de entregárselo a la Alianza, se hizo con él una fotografía que después iba exhibiendo ante sus amigos y conocidos.

Uno de estos conocidos, revela el documento judicial recuperado por Monterde, era el escultor E., vecino también del barrio de Russafa. Este tal E. fue una de las dos personas que montaron la acusación que en 1939 llevaría a Bauset a la cárcel. La otra fue un soldado ibicenco que coincidió con el pintor en la Comissión Topográfica de la que Bauset entró a formar parte en 1938 para librarse de ir al frente. Eso sí, para conseguir el puesto tuvo que afiliarse al Partido Comunista, algo que acabaría resultando muy perjudicial para él.

Un paisaje de Albarracín (1960)

Un paisaje de Albarracín (1960)

De hecho, y tal como recuerda Monterde, la afiliación al PC llevó a muchos españoles a ser fusilados durante la posguerra. Por suerte, no fue éste el caso de Bauset. El 11 de diciembre de 1939 tuvo lugar el Consejo de Guerra contra el pintor, para quien el fiscal pidió una pena de cárcel de 12 años y un día. La defensa, por su parte, solicitó una pena de seis meses y un día de prisión por el delito de auxilio a la rebelión con la eximente incompleta de estado de necesidad.

Joven al piano (1965)

A favor de Bauset testificaron los propietarios del Bazar Colón, los de Viguer (la tienda de material para las artes de la que era asiduo cliente), o el editor de «La Gaceta del Libro». Todos avalaron la buena conducta del procesado. Entre las pocas declaraciones acusatorias estuvo la del escultor al que Bauset había mostrado su foto con «El bombardeo».

El bombardeo Museo de Bellas Artes de Valencia.

La aventura americana tras las críticas en España

Aunque las pocas biografías sobre Eleuterio Bauset afirman que, tras salir de prisión en 1944, el artista se exilió a América, parece probado que siguió viviendo y trabajando en Valencia hasta principios de la década de los 60. De hecho, Juan Monterde ha localizado documentos que demuestran su participación en varias exposiciones en València o Palma de Mallorca. Las críticas que recibió por esta última no fueron demasiado buenas. Sus paisajes, sus retratos y sus bouquets de flores se alejaban mucho de las vanguardias y modas del momento. Quizá por eso probó suerte en América. Monterde ha identificado a través de la subasta el pasado año de un cuadro firmado por Bauset en 1968, a uno de sus clientes norteamericanos. Se llamaba DeBow Freed y llegó a ser director de la Agencia de defensa Atómica de los Estados Unidos. Aquel cuadro, Bodegón floral a la espátula, se adjudicó por solo 130 dólares.


Pese a los avales y pese a considerar probado que era «apolítico y de buena conducta» antes del 18 de julio de 1936, Bauset fue condenado a 12 años y un día de reclusión menor e inhabilitación absoluta durante este tiempo. El autor de El bombardeo ingresó en el llamado «Pabellón para Escultores y Pintores» de la Cárcel Modelo donde, según el historiador Francisco Agramunt, sufrió una fuerte depresión e intentó redimir sus penas realizando pinturas de temática religiosa, con destino a centros asistenciales, congregaciones, templos y conventos.

En la Modelo, según figura en el «Libro de condena», tendría que haber permanecido Bauset hasta el 22 de agosto de 1951. Pero en octubre de 1940 se le rebajó la pena a la mitad y en noviembre de 1943, cuando llevaba ya casi 4 años encerrados, se le volvió a conmutar a solo 6 meses. En mayo de 1944 Bauset recuperó la libertad y el antiguo oficio como pintor. Un pintor que, sobra decirlo, ya no tenía nada que ver con el que animó con sus carteles a alistarse en la Columna de Hierro y denunció los ataques fascistas en su obra El bombardeo.

Bauset solía incluir junto a su firma los dos últimos dígitos del año en que el realizaba sus cuadros, lo que permite ver su evolución como artista. Aquí vemos un paisaje de Albarracín (1960), una constelación floral (1971), una Joven al piano (1965) y una Virgen de las Ánimas (1942).

Durante la guerra Bauset hizo carteles para la CNT, la FAI y la Columna de Hierro. Solía usar la bandera negra, en vez de la roja y negra de los anarquistas, y firmar como Bauset AIDC (Alianza de Intelectuales en Defensa de la Cultura).

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