Cultura abierta

Noche en Blanco: Málaga vive su noche más cultural

Más de medio centenar de espacios de la ciudad se unieron a esta esperada cita después de dos años

Virginia Guzmán

Virginia Guzmán

Cae la noche y en el patio de la Catedral la música clásica pone banda sonora a una noche muy especial. Hay mucho público, sentado y de pie, y la calle Císter es un no parar de transeúntes que ralentizan el paso. A pocos metros, en San Agustín hay cola para entrar al Museo Picasso y en Alcazabilla una imponente luna llena se convierte en objeto de deseo de fotógrafos improvisados mientras el público espera a las actividades en el entorno del teatro romano y los visitantes van accediendo a la visita nocturna a la Alcazaba, una de las actividades clásicas de una Noche en Blanco que ayer volvió del parón obligado por la pandemia del coronavirus. Y lo hizo a lo grande y con malagueños y visitantes entregados a una agenda que ofrecía posibilidades para todos los gustos.

Había ganas de vivir la Noche en Blanco de la capital malagueña, que en su regreso ha cambiado de su fecha habitual para celebrarse en octubre con los cuatro elementos, agua, fuego, aire y tierra, como ejes de la narración y actividades en más de medio centenar de espacios de la ciudad. El arte, en sus infinitas opciones, se convirtió en protagonista desde las siete de la tarde y el público no tardó en llegar. Muchos turistas también entre los que disfrutaban de la noche, dando fe de que Málaga es una ciudad turística más allá de los meses de verano y que junto a los malagueños llenaron las terrazas y los bares de Málaga para disfrutar también de la gastronomía. En la plaza de la Marina el público disfrutaba del montaje escénico ‘Elements’ para continuar por una llena calle Larios engalanada con la propuesta de los estudiantes de la Escuela de Arquitectura. En la plaza de la Constitución, mucho público para disfrutar de la música en directo y en el cercano Museo Thyssen una larga cola para acceder a la pinacoteca, que abrió sus puertas en horario nocturno como otros espacios expositivos como el Museo del Obispo o el centro cultural de la Fundación Unicaja en la plaza del Obispo.

Mientras, la calle Echegaray lucía adornada con cientos de molinillos de viento de colores en una actividad que estuvo organizada por Makyre Eventos.

Hubo también actividades dirigidas a los más pequeños en una noche que reunió a público de todas las edades que tuvo dónde elegir y que volvió a demostrar que el ocio y la cultura pueden caminar de la mano en una Noche en Blanco que ha retomado su andadura con ganas. Incluso en sitios más lejanos del Centro, como en el Cementerio de San Miguel, se vivió una Noche en Blanco especial, con el montaje de Eventos con Historia que montó visitas teatralizadas al camposanto con los cuatro elementos (aire, tierra, fuego y agua) como hilo conductor, para llevar a los visitantes a un mundo de fantasía.

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