Cada año, el debate sobre la conveniencia de que importemos tradiciones culturales como Halloween parece más lejano. De manera continuada y apabullante, los malagueños y malagueñas, especialmente los más pequeños, están haciendo suya una fiesta que tiene sus orígenes no tan lejos de nosotros, en las fiestas de la cosecha celtas.

Málaga se lo pasa de miedo en Halloween Álex Zea

Pequeñas brujas, zombis infantiles, adolescentes poseídas, bebés esqueleto, fantasmillas con o sin cadenas... Todo es posible en una noche como la de Halloween. Hasta que, por ejemplo, los trabajadores de la Unidad Móvil del Centro de Transfusión Sanguínea estuvieran disfrazados, cómo no, de vampiros. También se pudo disfrutar de una película de terror en el Autocine-Metrovacesa y, por supuesto, o ser asaltado por un grupo de niños con el ya consabido «Truco o trato» en busca de caramelos (en cada vez más comunidades de vecinos de la ciudad se permite esta práctica). El Centro Histórico se convirtió en un inmenso cementerio en el que walking dead, payasos enloquecidos y monstruos de todo tipo disfrutaron en los bares de copas y en los restaurantes (y es que la velada más terrorífica del año se ha convertido en otra cita importante para el calendario hostelero). Un total de 255 agentes de la Policía Local compusieron el dispositivo especial de seguridad y la EMT dobló su oferta de autobuses para los desplazamientos.

Málaga se lo pasa de miedo en Halloween Álex Zea

La fiesta también se vivió con mucha intensidad en otros barrios de la ciudad, como por ejemplo en Churriana.