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Álex de la Iglesia Director

«El tramposo que vive a costa de los demás está ahora en la clase dirigente»

No hace películas con mensaje pero desde Acción mutante hasta El cuarto pasajero, su último filme, no ha dejado de mostrarnos el lado más chungo, tenebroso, cutre y descojonante de nuestra sociedad - «En la vida real soy un tío muy pacífico. No tengo ninguna gana de vivir mis películas»

Álex de la Iglesia, director de ‘El cuarto pasajero’. JM López

Álex de la Iglesia asegura que El cuarto pasajero, su última película es una «comedia romántica». Así estrenó hace unas semanas este filme protagonizado por Alberto San Juan, Blanca Suárez, Ernesto Alterio y Rubén Cortada, que transcurre casi en su totalidad en el interior de un coche compartido. Es comedia romántica porque hay risas y un chico enamorado de una chica. Pero, siendo de De la Iglesia, también hay mala leche, personajes indeseables y finales explosivos.

¿No le sale una comedia romántica canónicamente cursi?

Intento que la historia me atraiga y que no tenga elementos que me puedan echar para atrás. No soy muy de acabar la película con un beso, aunque en esta haya besos. Me gustaba más la idea de acabar con un susto.

¿Sería soportable la realidad si las historias cotidianas acabaran como sus películas?

Por eso es cine y no realidad. Me gusta que en la ficción las cosas sean todo lo intensas y apasionantes que uno quiere cuando le cuentan una historia. En la vida real, en cambio, soy un tío muy pacífico. No tengo ninguna gana de vivir alguna de mis películas.

¿Qué película de carretera le representa más: ‘Aquellos locos con sus locos cacharros’, ‘Dos en la carretera’ o ‘El diablo sobre ruedas’?

Hombre, ojalá alguna de ellas me representara porque son tres grandes películas. Igual las tres juntas sería uno de mis objetivos. Siempre me ha gustado que en una película haya un elemento cómico loco, ese punto de excentricidad imprevisible. Pero también me gusta que haya personajes a los que al espectador le importa lo que les pase, que les angustie y que les alegre. Dos en la carretera es una película muy amarga y muy maravillosa, es muy difícil salir vivo de ella y tiene un extraño final feliz cuando lo que te está contando es una historia muy trágica. Ese es el punto, hacer un pollo a la piña, una cosa que sea muy dulce y al mismo tiempo salada, que tenga fuerza y te emocione.

¿Hasta qué punto ser hijo de una televisión en la que cabía cualquier tipo de cine le ha hecho ser el director que es?

Hasta todo el punto. El eclecticismo de la tele, la falta de orden y organización a la hora de ver las películas, genera un estado mental. He visto las películas de John Huston al mismo tiempo que las de los Hermanos Marx y que Amici Miei. No ha habido un orden, una jerarquía, nadie me ha dicho este es el cine que debes disfrutar, nadie me ha ordenado la cabeza y eso es básico para mi carácter y mi manera de trabajar.

Los dos personajes más ridículos de ‘El cuarto pasajero’ tienen más o menos su edad. ¿Algún aviso para su generación?

Intento no dar mensajes pero sí es cierto que son dos maneras de afrontar la vida que conozco. Una es la persona sensata y racional que intenta hacer las cosas bien y siempre está luchando contra la realidad porque la realidad te empuja a hacer cosas que no quieres. Y el otro es alguien que disfruta con el caos que él mismo provoca constantemente, y que sabe que las cosas no van a salir bien pero no le importa. Entonces, vive en una situación infinitamente más caótica que el otro, provocando mucho más daño que el otro, pero con mejores resultados.

Alterio interpreta a un pícaro de clase alta. En la literatura, los pícaros siempre venían de abajo. Ahora en la vida real parecen venir de arriba.

Es cierto. En las clases medias tenemos ahora gente muy conservadora que exige y busca seriedad, y el sátiro, el loco, el tramposo que vive a costa de los demás está en las clases dirigentes.

Da más miedo que el pícaro esté arriba que abajo, ¿no?

Sin duda alguna, por eso nos pasa lo que nos pasa.

¿El personaje de San Juan representa a otra clase social, la del quiero y no puedo?

Sí, le dice a todo el mundo que trabaja en una empresa de alta tecnología y en verdad aún vive con su madre. Ese intento constante de ser lo que no es lo que le lleva al desastre.

«Lo macabro, lo grotesco, la máscara, la bufonada es algo que siempre nos ha atraído en este país»

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Con todo el humor negro que ha habido en nuestra cultura desde el Lazarillo hasta usted, no acabamos de saber defendernos ante este tipo de personas.

El humor es uno de los mecanismos de aprendizaje más interesantes. Encontrar qué es lo que te hace reír y por qué te define muy bien. Lo macabro, lo grotesco es algo que siempre nos ha atraído en este país. La máscara, la bufonada, la sátira…

El golpetazo.

Exacto, y el escapar, el «corra jefe, corra» de Mortadelo, que parece que los problemas vayan a dejar de existir si corres hacia adelante pero es difícil porque en realidad los problemas siempre los llevas encima.

¿Qué libera más, la risa o el grito de terror?

Los dos son purificadores porque por un momento te liberan de ti mismo, ya sea por una situación tan dramática que cuando sales te sientes bien o porque durante hora y media has sido tremendamente feliz.

«La risa y el grito en el cine son dos purificadores porque, por un momento, te liberan de ti mismo»

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Intenta no dar mensajes en sus películas, pero en ellas ha hablado del miedo al diferente, de la telebasura, de los peligros de la fama, de tratar a las mujeres libres como brujas...

Quiero que mis películas estén sobre un terreno realista, que esto loquísimo que os voy a contar le pasa a personas reales. Más que nada, para poder hacer que el espectador se crea lo que va a pasar. Eso te ayuda a que entienda una historia que es siempre ficción. Lo que pasa que descubres que no es tan ficción porque acabas dándote cuenta de que esto ha salido de aquello que te paso, que esto otro viene de allí, que esto le ocurrió a Jorge… De pronto descubres que estás contando cosas que has vivido y que reflejan una realidad. Pero el cine no es para dar lecciones moralizantes.

Esta película la estrenó en octubre, apenas seis meses después que la anterior, ‘Veneciafrenia’.

Sí, y ahora estoy terminando el montaje de ‘30 monedas’, postproduciendo una serie para HBO que se llama «Monos con pistola», que va sobre el mundo del fútbol y que los guionistas son Pablo Tebar y Jorge Valdano. Por cierto, es una idea de Carolina (Bang).

¿Qué le aporta Carolina como compañera de trabajo?

Lo que estás viendo. En diez años hemos aprendido a colaborar juntos y el resultado es una productiva increíble.

¿Se toma el cine con el mismo ímpetu que cuando hizo ‘Acción mutante’?

Más, porque no tengo la inconsciencia necesaria para hacer cine y entonces tengo que provocarla. ¿Y cómo se provoca? Hablando con la gente, produciendo a otras personas, entrando en proyectos, sacando ideas locas olvidadas. Y para eso necesitas una complicidad como la que la tengo con Carolina.

¿Prefiere la inconsciencia o la experiencia?

No lo sé… Digamos que lo interesante sería una inconsciencia dirigida, disparar hacia una zona controlada.

Pero eso ya es tiro olímpico. Eso es John Ford…

Exacto, es una pretensión, no una realidad.

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