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Entrevista Curro Morales Cantante y guitarrista de Califato 3/4

«Las multinacionales tienen ahora más control de los procesos creativos que nunca»

La banda sevillano-malagueña es el último eslabón de una cadena que ha mezclado el folclore con la música de vanguardia. Si Pata Negra y Smash! lo hicieron con el rock and roll, ellos se sirven de las métricas y ritmos de la electrónica. El 2022 que ahora acaba ha sido, sin duda, el año de su gran revelación. La banda de productores y músicos ha terminado ya la gira con la que han recorrido todo el país y se preparan para un 2023 «de barbecho y sueños»

Los miembros de Califato 3/4. Adrián del Campo

Pocas bandas españolas viven con solvencia en la grieta, cada vez más ancha, que separa el underground del mainstream. Una de ellas es Califato 3/4, el colectivo sevillano-malagueño que defiende la autogestión -sus miembros proceden de colectivos escondidos Breaking Bass, LIE radio o Industrias94- al tiempo que marcan el compás para un tipo como C Tangana. Con tres discos editados, han dado forma a una peculiar revisión electrónica y lisérgica de lo que la música popular ha entendido desde hace siglos como cultura andaluza. Su cantante y guitarrista, Curro Morales, nos atiende horas antes de cerrar su gira en Murcia y empezar un 2023, dicen, «de barbecho y sueños».

Dicen ustedes que no esperaban una gran respuesta del público.

Para nada. No teníamos expectativas y seguimos sin tenerla. Nos juntamos un fin de semana para trastear con el folclore y la electrónica y pasarlo bien, ni siquiera pensábamos en montar la banda. Que a la gente le haya gustado...yo qué sé...cuando pasa, pasa. Si supiéramos cómo hacerlo, ya lo habríamos hecho antes. Tampoco creo que sea positivo el ir a buscarlo.

¿Cuándo se dieron cuenta de que en esa unión había algo?

Fue circunstancial. No teníamos ni idea de lo que iba a salir. Si era un experimento, si iba a salir algo...al final salieron cinco canciones que dieron forma a L’ambôcca (2018), nuestro primer EP. Y ahí nos planteamos darle continuidad.

Ahora que son una banda, ¿hay un método?

No, la verdad es que seguimos un poco igual. A veces mezclamos un palo con algo electrónico, otra vez al revés...o salimos desde una letra...sí que vimos que esta forma de trabajar nos funcionaba, pero nosotros no hemos inventado nada.

Hay quien pretende difundir que crea a partir de la nada.

Nosotros usamos un filtro nuevo, pero no hemos inventado nada. Esas influencias están ahí, cada uno es libre de mezclarlas como quiera. Nosotros usamos este filtro porque hemos tenido unas vivencias concretas. Cualquiera puede tener su filtro. Pero nadie inventa nada. El que se crea que ha inventado algo pues se creerá Dios o algo, yo qué sé. Los humanos estamos pescando siempre en lo anterior.

Una parte importante de su identidad es la reivindicación constante de artistas que no han gozado de mucho reconocimiento.

Piensa que la mayoría de nosotros somos diggers, somos buscadores de música, melómanos, coleccionistas... Es algo que venimos haciendo desde hace años, eso de descubrir música escondida. Ahora que tenemos un altavoz que nos permite comunicarnos con más gente, para nosotros es natural y bonito compartir esta música.

Se apropian de elementos que no suelen estar presentes en la música popular. ¿Es importante resignificar eventos como la Semana Santa?

Claro, es que nosotros nos hemos criado en eso. Hay un elemento cultural muy importante, además del religioso, que depende de las creencias de cada uno. Lo que es común a todo el pueblo es el elemento cultural, es innegable que eso nos pertenece a todos. Queremos resaltar eso, creamos o no en una religión concreta, si vives en Andalucía te has criado escuchando música de Semana Santa. Puedes negarlo o rechazarlo, pero está en ti. Por ahí creo que hemos conectado con muchos migrantes, por ejemplo, gente que se ha alejado de su hogar y ve con perspectiva sus raíces. La Semana Santa y la Feria tienen su lado clasista que no nos interesa, pero reivindicamos su valor cultural.

¿Hay una relación entre la fortaleza de una contracultura y la existencia de hegemonías muy conservadoras?

Por supuesto. De hecho, cuando oímos que hay ahora un resurgir del underground andaluz no estamos muy de acuerdo. Eso siempre ha estado ahí, es una fuerza muy potente, pero unas veces ha salido fuera de nuestra comunidad y otras veces, no. Pero eso no cambia nuestra perspectiva desde dentro. Y está feo decirlo, pero está claro que cuando pasan cosas feas, cuando hay opresión, pobreza o una guerra, siempre hay una respuesta. Andalucía ha sido muy pobre, es una tierra que ha sufrido mucho. Ahí tienes el flamenco, por ejemplo, que no es otra cosa que un pueblo gritando de rabia y dolor. Hay mucho underground porque hay mucho oficialismo duro.

Al principio sacaban los discos en Bandcamp y reivindican la autogestión. Para ustedes, la manera de hacer las cosas es importante.

El proceso lo es todo. Nosotros, lo conseguiremos más o menos, pero intentamos ser consecuentes con lo que pensamos. Creemos en la autogestión. En un sistema que creemos que es injusto, pensamos que la mejor manera de hacer las cosas es de abajo arriba y con la menor participación de agentes externos, que lo único que buscan es maximizar el beneficio. Nosotros amamos esto y queremos dedicarnos a lo que más nos gusta. Reivindicamos eso, es algo difícil, pero creemos que es un derecho de todo el mundo. Vida hay una nada más, como para estar dedicándote a algo que no te gusta...Nosotros hemos tenido suerte, verás, yo también he trabajado de camarero y de mil cosas, y quizá volvamos a esa época, pero ahora mismo nos sentimos afortunados por dedicarnos a la música.

¿Cómo se llevan con las contradicciones propias de venir del underground y mezclarse con la industria mainstream?

Las asumimos como parte del camino. Para que tu música llegue a la gente, tienes que pasar por ciertas plataformas. Parecía que con la digitalización iba a venir la libertad y demás, y al final han ganado la partida las multinacionales, que tienen ahora más control de los procesos creativos que nunca. Ya cada uno debe decidir hasta dónde tratar con ellos o pringarse. Nosotros no luchamos por hacernos millonarios. De hecho, tomamos muchas decisiones que van en contra de la maximización del beneficio. Pero entendemos que tenemos que tomar ciertas decisiones para poder transmitir nuestro mensaje. Como te decía, estamos en plataformas que funcionan de una manera que no nos convence, pero tenemos que estar ahí si queremos dedicarnos a esto y transmitir nuestro mensaje. Además, la gente solo se entera de cuando dices «sí» a estas propuestas de multinacionales. Nosotros hemos dicho muchas veces «no».

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