En el recuerdo

El rescate de "Colombine"

Una luchadora por los derechos de la mujer con carrera literaria y fuertes convicciones

El rescate de 'Colombine'.

El rescate de 'Colombine'. / Pablo García

Luis Sánchez-Merlo

"Me gusta lo impensado, lo incierto; me atrae lo desconocido; el encanto del libro que no se ha leído y de la partitura que no se escuchó jamás. No comprendo la existencia de las personas que se levantan todos los días a la misma hora y comen el cocido en el mismo sitio. Si yo fuera rica, no tendría casa. Una maleta grande y viajar siempre. Deteniéndome en donde me agradase, huyendo de lo molesto... aspirando el aroma de las cosas sin analizarlas. Eso de hacerse un palacio con cementerio y todo para vivir y morir en un mismo sitio me parece que nos asemeja a los moluscos" ("Autobiografía". Revista Prometeo, agosto 1909).

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Carmen de Burgos, "Colombine" (Almería 1867-Madrid 1932), escritora, periodista, traductora, corresponsal de guerra e incansable luchadora por los derechos de la mujer. Su trayectoria existencial y carrera literaria acaudalan fuertes convicciones y un carácter firme, reivindicativo e independiente.

Desde la temprana decisión de abandonar a su marido –poco ducho en la asunción de responsabilidades– hasta su muerte y entierro en el Cementerio Civil de Madrid; pasando por una travesía sin descanso, en la defensa de sus principios éticos, la biografía de Colombine transcurre por un mundo dominado por los hombres.

En 1903 escribió "El divorcio en España"; intrépida materia para aquellos tiempos y, como directora de Revista Critica, desagravió a los judíos expulsados por los Reyes Católicos, sin desistir en la defensa de la causa sefardí.

En el verano de 1909, convertida en la primera corresponsal de guerra, cubrió los desastres de la guerra en el norte de África. De sus crónicas desde Melilla destila anti-belicismo. Tras un viaje a Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, en 1912 publica "Cartas sin destinatario", donde –siempre en la avanzadilla– muestra su preocupación por el nacionalismo en Flandes. En su tercer viaje europeo, con su hija, estalla la I Guerra Mundial y es detenida en Alemania, sospechosa de espiar para el Imperio ruso.

Novelista, en 1917 publica "La rampa", cuya protagonista es una mujer de la sufrida clase media. El protagonismo femenil que reflejan sus novelas, le causa disgustos judiciales y un primer alejamiento. Aunque ya absuelta, Colombine sabe que: "Vivir es luchar ¡Vivamos!".

Cuando la salud empezó a jugarle malas pasadas (enferma del corazón, no le sentaban bien los inviernos madrileños), se instaló en Portugal, hasta que las deudas forzaron a vender el chalé construido en Estoril por Ramón Gómez de la Serna y se marcharon a vivir a Nápoles.

El rescate dde 'Colombine'.

El rescate de 'Colombine'. / Pablo García

De regreso a Madrid, escribió "Quiero vivir mi vida" –con prólogo de Gregorio Marañón– su novela más innovadora, por el estilo y el argumento, que versa sobre la intersexualidad.

Su militancia le llevó a ser –junto a Clara de Campoamor– adelantada a su tiempo en la defensa para lograr el voto femenino. En 1921 lideró la primera manifestación femenina –frente al Congreso de los Diputados– para reivindicar la igualdad jurídica con los hombres. Antes de su muerte, en 1931, fundó la logia de Adopción Amor.

La primera periodista profesional escribió en: "Diario Universal", "ABC", "La Correspondencia de España", "El Heraldo de Madrid" y "El Globo" (Madrid) así como en "El Campeón del Magisterio" (Valencia).

Su extenso legado literario (324 entradas, entre libros, revistas y cartas), está digitalizado gracias a los desvelos de Roberto Cermeño, presidente de la Agrupación Carmen de Burgos del Ateneo y artífice de un meritorio trabajo, que permitirá descubrir y conocer mejor a una patriota excepcional.

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Al finalizar la Guerra Civil, su obra fue censurada. En los años cuarenta empezó su persecución por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.

Con la Transición democrática española comenzó muy tímidamente la redención –mezcla de desprecio a sus ideas, entonces consideradas estrafalarias y deliberado descrédito– de una mujer de provincias admirada a nivel internacional como docente, periodista, escritora e intelectual.

El olvido y la injuria prolongada, de las que fue objeto en su país, no fue sino el tributo que le tocó pagar a una mujer ingobernable, por su díscola e indomable independencia.

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Asunción Valdés, Chonín, autora de "Revivir. La nueva Carmen de Burgos", editado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, con su libro se ha echado encima una tarea ciclópea, la de rescatar, en dos tomos, la memoria de Carmen de Burgos (CdB), a través de un minucioso recorrido por la obra, vida y milagros de "la dama roja".

Igualmente precursora en la lucha por los derechos civiles de la mujer, en Chonin, encontraremos puntos de encuentro con la protagonista de Revivir. Como dijo Mónica Touron, Secretaria General de la APM, en su laudatio: "Estoy segura de que serían buenas amigas".

Periodista, investigadora e historiadora, lo ha sido todo en la prensa ("Patria", de Granada; "Información" y "La Verdad" de Alicante; "El País") y en la televisión (primera mujer editora de un Telediario y directora de "En Portada").

Nada como recorrer de su mano la biografía de "Colombine", para conocer con precisión su figura y calibrar la estatura de una mujer polinómica, que fue la primera periodista profesional, corresponsal de guerra y pionera que luchó por el voto femenino, la ley del divorcio y la igualdad entre hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio.

La innegociable y radical independencia de "Colombine" y su transversalidad, que le llevó a convertirse en furibunda anticlerical, militante masona y su propensión a meterse en todos los charcos imaginables; junto a sus amores, aventuras, tormentos... no le favorecieron para ser incluida –junto a Unamuno, Ganivet, Baroja, Azorín, Maeztu, Valle-Inclán, Blasco Ibáñez, Antonio Machado– en la nómina de la Generación del 98.

Carmen de Burgos, que ha dejado un inmenso legado, acumuló sobrados méritos para formar parte de esa generación histórica que reúne a los afectados por la crisis moral, política y social desencadenada en España tras la derrota militar en la guerra hispano-estadounidense y la consiguiente pérdida de las colonias (Puerto Rico, Cuba y Filipinas).

Sepultada por la censura franquista, su memoria fue represaliada incluso después de muerta, lo que unido a su expulsión de la biosfera socialista, contribuyó a un largo eclipse.

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NdA: Asunción Valdés, Máster del Colegio de Europa (Brujas) y directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España, fue la primera directora de Comunicación en la Casa de S. M. el Rey.

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