Horizontes formales

Chuei Iwasaki dirigió a la OFM.

Chuei Iwasaki dirigió a la OFM. / L. O.

Alejandro Fernández

Alejandro Fernández

La Filarmónica de Málaga iniciaba este pasado jueves, con el abono 12, la recta final de su temporada de abono con dos autores, C. Saint-Saëns y J. Suk y dos escuelas, francesa y checa que tras la audición quedaría patente que más enfrentamiento establecen relaciones entre dos compositores que al menos en ánimo harían del talento, genialidad. Dos músicos que entienden la forma con amplitud de miras para finalmente dar espacio a lenguajes propios que más que contradictorios en el caso de Saint-Saëns es una consecuencia vital, mientras que en Suk la expresión determina la arquitectura de páginas como su Sinfonía en Do menor.

Escrito en apenas tres semanas y estrenado en 1868, el Segundo Concierto para piano y orquesta de C. Saint-Saëns pasó de puntillas en su estreno. Articulado en tres tiempos, el compositor francés se permite alterar el acostumbrado orden animado, lento, animado anteponiendo el capítulo lento y abriendo el concierto con una extensa cadenza de vocación bachiana antes de la entrada del conjunto y de la introducción del primer tema.

El pianista luso Raúl Da Costa fue el encargado de defender desde el teclado la parte solista consciente de la compleja dificultad técnica que encierra este concierto y donde la orquesta adquiere una importancia en ocasiones acompañando mientras que en otras sencillamente sirve de estructura sobre la que se desarrollaría el discurso de Da Costa. Tras el inquieto capítulo de apertura el motivo central saltarín y escurridizo serviría de puente al diabólico presto finale que puso a prueba la habilidad al teclado del pianista luso que resolvió con seguridad y complicidad de director y conjunto.

Subtitulada Azraël, la Sinfonía en Do menor del checo J. Suk protagonizó toda la segunda parte del concierto compartiendo protagonismo con la no menos compleja y resuelta batuta del japonés Chuei Iwasaki junto a una Filarmónica de Málaga que nuevamente elevó el nivel artístico destacando unas cuerdas corpóreas y expresivas especialmente en violines junto a la concertino, maderas precisas y metales templados, destacando los pasajes dedicados a los trombones del primer movimiento o los motivos reservados en el tiempo de cierre.

Iwasaki centró la interpretación en el control dinámico creando espacios a la expresión de las distintas sección aportando un más que necesario sentido orgánico que reclama la partitura máxime cuando se trata de una página que se desarrolla en dos partes y en lo formal debe dar aliento al breve motivo que atraviesa la sinfonía.

A pesar de las evocaciones brucknerianas y mahlerianas junto a pinceladas straussianas en la sinfonía de Suk también se descubren citas a Dvorak que no condicionan la originalidad de la partitura que mueve al oyente a través de diversos estados de ánimo por los que discurre la partitura que en ningún caso posee un tono descriptivo aunque si íntimo y evocador definiendo de esta forma la reveladora y no menos compleja dirección del maestro Chuhei Iwasaki.

  • Fecha y lugar: Málaga. 27-04-2023. Teatro Cervantes.
  • Solista: Raúl Da Costa, piano.
  • Dirección: Chuei Iwasaki.
  • Programa: Concierto para piano y orquesta en Sol menor, op. 22, de C. Saint-Saëns y Sinfonía nº 2 en Do menor, op. 27 “Asraël, de J. Suk.