Entrevista | José Sacristán Actor
«Soy melancólico pero pienso que hay que vivir la vida con la alegría conveniente cada día»
Se encuentra en plena gira con la obra 'Señora de rojo sobre fondo gris', que lleva representando cinco años. Afirma que un proyecto debe hacerle sentir que su trabajo puede ser de utilidad para el público. Ha colgado el cartel de 'no hay billetes' en sus funciones hasta el 20 de mayo en el Teatro del Soho-CaixaBank

El actor, en una imagen de archivo reciente / Joan Cortadellas
Montse Terrasa
El veterano José Sacristán (Chinchón, 1937), el actor que en decenas de películas encarnó al españolito medio lleva cinco años con 'Señora de rojo sobre fondo gris', «un recorrido emocional de quien no consigue olvidar el amor a su mujer». La obra se desarrolla en el verano y otoño de 1975 cuando el protagonista pierde de manera prematura a su joven compañera debido a una enfermedad, retrato autobiográfico de Miguel Delibes que perdió a su esposa.
Regresa a Málaga con una obra que le está dando muchas satisfacciones...
Muchísimas, satisfacciones que van más allá del disfrute o del éxito como actor, sino como ciudadano. Tuve el privilegio de conocer a Miguel Delibes, era amigo suyo, y siento como el deber cumplido de un homenaje de alguien tan importante en la vida de tantos españoles. Y sobre todo, satisfacción al comprobar la respuesta de la gente a esta propuesta, que es muy halagador.
¿Es usted, como el protagonista de la obra, una persona que revive los recuerdos?
Sí, tengo memoria, sí. Hay un dicho de mi amigo Luis García Montero, que utilizaba un término para reconocernos en ellos, que es el optimismo melancólico. Soy melancólico pero pienso que hay que vivir la vida con la alegría conveniente cada día, salir a librar la batalla de la dignidad, pero desde la memoria. Tengo muy presente de dónde y de quién vengo... Lo tengo muy presente, me ayuda a vivir.
La obra destila humanismo, emotividad, ¿eso casa bien con los tiempos actuales?
Sí, no son peores los tiempos de hoy en día en cuanto a la falta de humanismo, he conocido tiempos muchísimo peores que estos. Me hubiera gustado que a estas alturas disfrutáramos de otras cosas, no de la brutalidad de esta guerra de Ucrania, de los terremotos... No son, desde mi punto de vista, particularmente más ajenos o contrarios a los principios humanistas estos tiempos que otros que he conocido.
Ha afirmado que Delibes es no dejar de aprender a mirar. ¿Qué ha aprendido en estos cinco años de representaciones?
Hay una manera permanente en Miguel de aproximarte al ser humano, desde una utilización de la palabra sencilla, de una inmediatez, de una forma tan simple y al mismo tiempo tan profunda. El aprendizaje es ni más ni menos saber conocernos, mirarte y mirar a los demás a través de, primero, una obra de una categoría literaria formidable, pero sobre todo de la honradez, de la pulcritud de la mirada de Miguel sobre nosotros mismos.
¿Qué tiene que tener un proyecto para que a usted le apetezca participar en él?
En este caso concreto, a mí me apasionó desde que se publicó la novela, porque la declaración de amor y de dolor de este hombre era realmente extraordinaria. El proyecto tiene que ser algo que se aproxime a mi manera de entender mi trabajo y en qué medida este trabajo puede ser de utilidad, aunque sea remota, a las personas que lo vean.
Además de la gira de esta obra, ¿Qué otros proyectos tiene entre manos?
Si todo va bien, acabaríamos en Buenos Aires en diciembre y para comienzos del año que viene estaré con un texto de Juan Mayorga en La Abadía. Y en cine, tengo una colaboración en una serie de televisión y una película con Rodrigo Cortés.

José Sacristán. / Joan Cortadellas
La obra transcurre en 1975, cuando muchas cosas estaban por hacer y se abría un horizonte de cambios...
Pues algo se ha ganado y también algo se ha perdido en el camino. Indudablemente, lo que más me aterra es todavía escuchar ecos del tardofranquismo, para mí, muy preocupantes. Pero creo que seremos capaces de corregir esta deriva de la extrema derecha... En fin, creo que vamos caminando, no se consiguen los objetivos o las metas que uno pensaba entonces que se debían alcanzar, pero no soy de los que piensan que vayamos a peor, ni muchísimo menos.
Últimamente se ha mostrado bastante crítico con la izquierda y estamos en año electoral. ¿Qué cree que va a pasar?
Pues no lo sé, ojalá la izquierda reaccione, reflexione, medite, corrija, corrija errores de improvisación, de impaciencia de malos aprendices por parte de algunos. Y tengo gran confianza puesta en el Sumar de Yolanda Díaz. Vamos a ver qué pasa, pero puede venir por ahí la solución a estas diferencias, precipitaciones y errores de una izquierda, a veces, más impaciente de lo debido.
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