Lírica

Carlos Álvarez regresa en plena forma para 'Las bodas de Fígaro' en su Málaga natal

Los conciertos del barítono malagueño serán el 1 y 3 de diciembre en el Teatro Cervantes

EFE

Después de haber tenido que cancelar compromisos en Viena y en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el barítono malagueño Carlos Álvarez afronta en plena forma el reto de interpretar al Conde Almaviva en la ópera 'Las bodas de Fígaro', el 1 y 3 de diciembre en el Teatro Cervantes de Málaga.

"Esas cancelaciones se debían a que no me encontraba bien para afrontar las responsabilidades vocales de esos compromisos, y en un gesto de honestidad profesional debía apartarme a un lado y esperar a otra ocasión, que es esta", ha afirmado Álvarez este martes en la presentación de la ópera.

Ahora se encuentra "bien" e "ilusionado" por interpretar un título como este, según el barítono, que resalta que para él siempre "el reto fundamental es la función del día siguiente" con el objetivo de "estar a la altura de la expectativa".

Admite que hacerlo en su ciudad "aumenta la responsabilidad", pero hacerlo rodeado del equipo de esta producción de la Fondazione Teatro Nuovo Giovanni di Udine le permite "estar tranquilo".

El barítono, que considera la ópera "una de las últimas manifestaciones analógicas en el mundo", ha resaltado "lo efímero de este trabajo" y su carácter "colaborativo", ya que "toda la labor de conjunto se desmorona si falta una pieza".

"Cuatrocientos años de tradición lírica nos contemplan, y afortunadamente tiene mucho camino por delante", ha señalado Álvarez, que cree que quienes participan en montajes como este son "la semilla de las producciones que vendrán más adelante".

El director de escena es Ivan Stefanutti, ha explicado que esta es una producción "que permite conocer al público certeramente cuál es la historia, porque transcurre en un palacio que es un laberinto y un vórtice en el que ocurre todo hasta que llega la noche".

Los personajes aparecen y desaparecen por ambos lados del escenario, "y todo parece complicado hasta que los personajes se travisten, porque la verdad no aparece hasta que el personaje toma otra identidad, en un adelanto de lo que vendrá luego con el psicoanálisis", según Stefanutti.

"Es mucho más fácil comprender al otro cuando se traviste y comparte la personalidad de otra persona, algo que ocurre constantemente en la obra", según el director de escena, que ha añadido que "todo empieza a aclararse cuando llega la oscuridad".

Por su parte, el director musical, Carlos Aragón, ha resaltado que la música "es para su época muy moderna", porque al crear esta obra Mozart "hizo un primer acercamiento a una música y un argumento más naturalistas".

Se trata de una música "altamente descriptiva" que supuso "un avance en el mundo de la lírica", ya que "describe atmósferas, estados de ánimo y perfiles de los personajes" y desde "los primeros compases de la obertura crea la expectación de que va a pasar de todo", según Aragón.