Televisión

«Archie»: el lado desconocido del galán

Filmin estrena una miniserie sobre el Cary Grant más desconocido rodada en parte en la Costa del Sol

La espectacular villa Huerta del Conde, convertida en mansión de Hollywood, es un personaje más

Jason Isaacs, como Cary Grant, en la espectacular residencia de Marbella.

Jason Isaacs, como Cary Grant, en la espectacular residencia de Marbella. / FILMIN

Juan Manuel Freire

Barcelona

Todos creemos saber quién fue Cary Grant, galán por antonomasia del Hollywood clásico, apuesto, ingenioso y elegante. Pero muchos menos conocemos a Archibald Alexander Leach, la persona detrás del personaje, la que se inventó a ese hombre perfecto para lograr por fin el amor que se le negó durante la infancia. Ese Grant oculto es el centro de la miniserie Archie (Filmin), drama biográfico menos centrado en los grandes éxitos que en las notas a pie de página y los pasos borrados.

La producción, por cierto, tiene especial relevancia para los malagueños: gracias a la implicación de Fresco Film, la empresa boquerona de servicios cinematográficos, se rodó en parte en Marbella, Sotogrande y Pinares de San Antón. De hecho, la espectacular villa Huerta del Conde ha sido convertida en mansión hollywoodiense y ella es un personaje más de la miniserie.

Título

Si no fuera porque ese título estaba cogido, también pudo llamarse Los Archies: la narración alterna entre diversas épocas para componer un retrato poliédrico pero coherente, con el vacío emocional como elemento cohesivo. Conocemos al Archie niño (Dainton Anderson), nacido en la pobreza en Bristol (Inglaterra), desamparado por un padre alcohólico (Henry Lloyd-Hughes) y una madre distante (Kara Tointon) que entró en depresión clínica tras la muerte de su hijo mayor. El padre, Elias, envió a su mujer Elsie a un sanatorio mental y se deshizo de Archie, al que engañó sobre el paradero de su madre diciéndole que estaba muerta.

También aprendemos sobre el Archie adolescente (Oaklee Pendergast), el que giró con una troupe de vodevil y quiso quedarse en Nueva York. O al de veintipocos (Calam Lynch), con problemas para pagar el alquiler y conseguir papeles, al menos hasta que se deshace en parte de su acento inglés. También le recomiendan cambiar de nombre. Cary era el nombre del personaje teatral que le hizo despegar. Lo de Grant salió del listín telefónico de Los Ángeles. El resto, como suele decirse, es historia, algo que no interesa a los autores de Archie: se pasa solo de refilón por su primera época de estrellato, el período que va de 1937 a 1945 y que incluye clásicos absolutos como La fiera de mi niña, Luna nueva e Historias de Filadelfia.

Basada en parte en las memorias de Dyan Cannon, su cuarta esposa, Archie se centra muy particularmente en el Grant de principios de los sesenta y su compleja relación con Cannon, actriz conocida sobre todo por su papel en El cielo puede esperar, que le valió un Globo de Oro y la nominación al Oscar. Tras ciertas reticencias, la relativa ingénue (Laura Aikman, hace poco vista en Scrapper) cayó rendida al encanto infinito del actor, pero poco a poco empezó a descubrir sus contradicciones, sus brotes de mal carácter y una capacidad para la condescendencia potenciada por los treinta y tres años de edad que les separaban.

El Archie octogenario, también encarnado por Isaacs, recorre Estados Unidos respondiendo a preguntas de fans en el espectáculo íntimo A conversation with Cary Grant. (Es Dyan quien, lejos de los focos, le pregunta por su rumoreada bisexualidad o si consume LSD, y Grant no niega ninguna de las dos cosas). En una de estas charlas confiesa que ni siquiera el amor de todo el mundo llenó aquel viejo agujero en su corazón. Lo que, al parecer, más le reconfortó en la vida fue ser padre (y ejercer como tal) de Jennifer Grant, actriz menos conocida que su padre o su madre, pero con su momento de fama en los noventa como novia de Steve Sanders en Sensación de vivir.

La miniserie ha sido escrita por el guionista Jeff Pope, de la película El Gordo y el Flaco, sobre la fase más crepuscular de los cómicos titulares; aquí vuelve a cultivar su fascinación por los iconos de Hollywood: en Archie aparecen, además de Grant, leyendas como Alfred Hitchcock (se recrea el rodaje de la mítica escena del avión en el maizal de Con la muerte en las talones), Fay Wray, Grace Kelly, Mae West, Doris Day o una Audrey Hepburn, digámoslo, algo malmetedora.

Y una curiosidad: si después de ver Archie se enamoran de su mansión hollywoodiense, que sepa que la villa Huerta del Conde está disponible para el alquiler vacacional: a más de 3.200 euros la noche.

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