Exposición

Meyerowitz se reencuentra con Pepe en el Museo Picasso

El prestigioso fotógrafo neoyorquino expone las mejores fotografías de su estancia malagueña de mediados de los años 60, una etapa clave en su formación artística y vital

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

A mediados de los años 50 del siglo pasado, Joel Meyerowitz trabajaba en una agencia de publicidad hasta que un día, tras asistir a una exposición de Robert Frank, decidió ser fotógrafo. Así que se dedicó a recorrer varias veces al día la Quinta Avenida con su pequeña cámara. Unos años después, en 1958, después tomó otra determinación: «El mundo es demasiado delicioso como para no probarlo». Tenía 28 años y era poco más que un chaval del Bronx. Así que tomó un barco hacia Europa, con su entonces mujer, Vivian, y su cámara Leica, e inició un viaje de casi dos años por ese viejo mundo. Se detuvo seis meses en Málaga y entabló amistad con los Escalona, una de las familias flamencas tradicionales de la ciudad. A lo largo de su estancia entre nosotros, Meyerowitz hizo 8.500 fotografías e infinidad de grabaciones de alta calidad de espectáculos de flamenco a los que asistía. Ese legado ha vuelvo a Málaga 'Joel Meyerowitz. Europa 1966-1967', la exposición que el Museo Picasso Málaga acaba de inaugurar y que mantendrá en cartel hasta el 15 de diciembre.

«Málaga es el lugar en el que me descubrí así que volver aquí es como cerrar un círculo», asegura el neoyorquino a sus espléndidos 86 años. Siente que en estas imágenes y los momentos que reflejan está «su ser auténtico»: «El artista siempre busca nuevos territorios pero a la vez necesita volver a su centro, donde está su ser auténtico». Estos días, Joel Meyerowitz contempla sus fotos de su estancia malagueña, de hace casi 60 años, y recuerda aquellos meses en los que convivió con los Escalona, en el barrio 26 de Febrero [en la zona de Palma-Palmilla] con nueve hijos repartidos en cuatro habitaciones, con la madre cocinando en una cocina de carbón que le traía un hombre del campo». También se reencuentra con Pepe, como llamaban los Escalona al entonces joven Meyerowitz.  

El Museo Picasso alberga una muestra de más de 200 fotografías de Joel Meyerowitz en su viaje por Europa en 1966-67

El Museo Picasso alberga una muestra de más de 200 fotografías de Joel Meyerowitz en su viaje por Europa en 1966-67 / Álex Zea

A los Escalona los conoció por mediación de Paul Hecht, un estudioso del flamenco que estaba realizando las primeras traducciones al inglés de coplas. El fotógrafo llevaba en su Volvo una grabadora y decidió registrar un impromptu de aquella familia gitana, que jamás había escuchado una actuación suya grabada. Hubo química, hubo duende... Cuando vieron a aquellos gitanos que se comían la vida, Joel y Vivian lo tuvieron claro: «Nos miramos y nos dijimos: '¡Quedémonos un poco por aquí!». Se quedaron seis meses: Vivian aprendía a tocar la guitarra y Joel paseaba por la ciudad, buscando no sabía qué, simplemente el asombro. «En aquellas calles de Málaga florecía la vida. Sí, se vivía en una dictadura, había una gran presencia de la Policía, de la Guardia Civil... Pero para los malagueños y malagueños estaban de fondo», recuerda Meyerowitz.

Lo ha calculado: si hizo un total de 8.500 fotografías durante sus seis meses en Málaga, cada día tomaba unas 70, «70 momentos en los que me sentía inspirado y le decía 'sí' a la vida»: «Eso es estar vivo, ¿no?», pregunta retóricamente el maestro. No busquen en sus instantáneas malagueñas análisis o reflexiones visuales sobre la vida en aquellas condiciones; lo suyo va por otra camino, son retratos de personajes locales, momentos captados en la calle, paisajes urbanos y naturales, fotos tomadas desde el interior de su coche en movimiento... «Yo quería disfrutar de la vitalidad de los malagueños en las calles y en las casas. Mis fotos son mi experiencia, los momentos... La vida discurre pero siempre hay grandes momentos cada día, esos momentos de gracia son lo que definen la fotografía». 

El Museo Picasso alberga una muestra de más de 200 fotografías de Joel Meyerowitz en su viaje por Europa en 1966-67

Presentación de la muestra, este viernes. / Álex Zea

En el Museo Picasso Málaga tienen más de doscientos de esos momentos, no sólo de la estancia malagueña del fotógrafo sino de otros lugares de su iniciático viaje europeo. En este sentido, 'Joel Meyerowitz. Europa 1966-1967' supone, en palabras del director de la pinacoteca, Miguel López-Remiro, «un meta-viaje, un viaje sobre un viaje», que, además, incluye un documental, 'Olé! Joel Meyerowitz en Málaga', expresamente filmado para la ocasión. También habrá un encuentro de Meyerowitz con el público, en el patio del Museo de Málaga, enriquecido con una actuación de La Lupi, para que el flamenco vuelva a darle momentos de gracia al neoyorquino. Y vuelva a ser de nuevo Pepe por unos minutos.

Estos días, Joel Meyerowitz pasea por una Málaga que ya no se parece a la que conoció hace 60 años. «Se ha convertido en un sitio turístico, hay demasiado ruido visual y se ha perdido el misterio», asegura. Un periodista le pregunta qué fotos tomaría en esta ciudad hoy:«Todas las ciudades se han vuelto muy poco interesante de fotografiar por culpa de los móviles, sería imposible tomar una foto sin que se viera a alguien bajando la cabeza para mirar su smartphone. Quizás las próximas generaciones de fotógrafos sepan encontrar momentos de belleza y gracia en escenas así».