Entrevista | Carlos Segarra (Los Rebeldes) Cantante y compositor

"Lo que hacíamos no pintaba nada en la España de finales de los 70"

45 años de vida de Los Rebeldes... Y los que quedan. El grupo procedente de Barcelona prepara un concierto en el Marenostrum de Fuengirola el próximo 20 de julio, dentro del festival Locos por la Música. Una cita para revivir en directo míticas canciones como Mediterráneo, Mescalina o Bajo la luz de la luna, además de descubrir sus nuevos temas. «Una de las claves de nuestro éxito es no ser una obra de teatro, no ser profesionales para sonar siempre igual», dice

El cantante y líder de Los Rebeldes, Carlos Segarra. | JOSÉ MORENO

El cantante y líder de Los Rebeldes, Carlos Segarra. | JOSÉ MORENO

Juan Fernández

Son muchos años de carrera, ¿cómo valora la evolución que le ha traído hasta aquí?

Si echo la vista atrás, pienso: «La que hemos liado». Cuando empecé a tocar profesionalmente no tenía ni los 16 años cumplidos. Tocaba por bares de Barcelona que programaban actuaciones de música y teatro. De hecho, Tricicle y yo empezamos juntos en el mismo circuito de bares. Con la banda comencé en el año 77, coincidiendo con la expansión de la música punk, tocando un sonido americano que en España no había llegado. Porque en España, el rock and roll llegó tarde y mal. Se conocían las baladas de Elvis Presley, pero no el lado salvaje de Chuck Berry, Little Richard o Eddie Cochran. Yo descubrí esa música porque vengo de una familia de melómanos que tenían acceso a discos que no sonaban en la radio. Si me llegan a decir cuando empezamos que nuestro rock and roll cantado en castellano iba a convertirse en un grupo superventas que iba a cumplir 45 años de vida con público joven y siguiendo llenando recintos, no me lo creería.

Arriesgar a veces tiene premio.

Totalmente. Nos ha permitido vivir un sueño. Empezamos el proyecto sabiendo que este tipo de música en español no se escuchaba. Ten en cuenta que los chavales de hoy en día, como ya hay una industria de la música creada, hablan de proyectos. Nosotros cuando empezamos no éramos un «proyecto». Era una manera, como decían los Beatles, de retrasar lo máximo posible el triste momento de empezar a trabajar. Una forma de no pensar en la incorporación al mundo de los adultos.

No pensaba usted en ser estrella del rock.

No, simplemente me gustaba el rock and roll y quería tocarlo. Pero no veía que eso tuviera un gran futuro porque lo que hacíamos no pintaba nada en la España de mitad de los 70.

¿Cuál es la clave para seguir teniendo grandes fans tras 45 años en activo?

Me he dado cuenta con el paso del tiempo de que una de las claves para seguir disfrutando con una banda como Los Rebeldes, que a priori no es la música favorita del público, es no ser profesional. Los Rebeldes no somos una obra de teatro. Hay gente que ensaya mucho y durante la gira sus temas suenan exactamente igual. En nuestros conciertos hay mucho lugar para la improvisación. A la gente le gusta mucho ese punto gamberrito y nos ve en varias actuaciones de la misma gira. Hacemos que nuestros conciertos no sean un karaoke en directo. Las canciones están vivas y un error puede acabar quedándose como un arreglo.

¿No cansa sustentar una banda durante tanto tiempo con tantos cambios de formación?

Para nada. Los cambios en la formación del grupo han aportado otros puntos de vista, mayor frescura y han hecho que siga viva la llama. Además, jamás me ha hecho falta poner un anuncio para buscar músico. El 99% viene porque ya era fan de Los Rebeldes antes de tocar con nosotros, te da su opinión y se acuerda de canciones que hace 10 años que no tocas. Eso a mí me enriquece. La gente puede pensar que yo soy el alma de Los Rebeldes, pero mis músicos son mi paleta de colores.

¿Desgasta la vida de músico?

La vida de músico no desgasta, desgastan las cosas no musicales que rodean a un músico.

¿Qué cosas?

Yo creo que a buen entendedor...

¿El mundo de la industria ha cambiado?

Mira, antes, si te contrataban, te pagaban poco, pero te pagaban. Hoy en día los chavales tienen que pagar por tocar en una sala, algo que me parece vergonzoso. También existía la figura del A&R, que se dedicaba a ir a los conciertos para captar jóvenes talentos, como pasa en el fútbol. Antes era todo de otra manera y vendías entradas sin necesidad de estar en una discográfica.

¿Y cómo ve la situación actual?

Siento que ahora crean a los artistas. De la noche a la mañana sale a la palestra un chico de un concurso sin haber tocado apenas en directo. Luego hay otro tema, el de las bandas tributo. Las salas ya no quieren contratar artistas que hagan repertorio nuevo, prefieren pagar a grupos tributo. Y si solo contratas a estas bandas, ¿a quién van a hacer tributo de aquí a 40 años?

Hablando de juventud y de rock and roll, ¿cómo está viendo a la nueva generación de artistas?

Me sorprende ver que, cuando voy a locales de ensayo, están llenos. Hay lista de espera para ir a ensayar. Y esos chavales jóvenes tocan, componen y cantan mucho mejor que nuestra generación porque tienen a su alcance instrumentos buenos que nosotros no teníamos. Han aprendido a tocar gracias a los tutoriales cuando antes, para estudiar música, tenías que ir al conservatorio, donde todo lo que no fuera música clásica estaba mal visto. Ellos tienen la suerte de disponer de mejores medios que nosotros a su edad. Lo que es una vergüenza es que no puedan demostrar su música en directo y tengan que disfrazarse de Héroes del Silencio, Fito y Fitipaldis o quien sea para pagarse el local y los instrumentos.

¿Es problema del público o de los programadores?

Es problema de los festivales y de las salas que acaban programando a los grupos tributo. Igual suena un poquito raro esto, pero el público es como los niños, hay que educarle. Tienes que enseñarle que una hamburguesa congelada no es lo mismo que una de black angus. Y también es una labor de los medios, porque alguien no puede saber que hay algo mejor que lo que se está consumiendo cuando no se le ha mostrado una alternativa.

¿Se pueden hacer canciones como Mediterráneo hoy en día?

La inmediatez de hoy en día hace que ninguna canción vaya a ser recordada mañana. Para que una canción perdure, tiene que coincidir en un momento generacional concreto y no es tan sencillo. Mira, una canción muy conocida de nuestro repertorio como Mescalina no fue single del LP y, sin embargo, fue la que hizo que el disco Rebeldes con causa fuera disco de oro. Radios y disc-jockeys de bares que creaban mucha tendencia, como los de la ruta de la madera de Alicante, la comenzaron a poner por su cuenta. Si tú no enseñas al público lo que hay, el público no conoce lo que está pasando.

¿Queda Los Rebeldes para rato?

Mientras haya público que quiera oírnos y yo tenga ganas de tocar, habrá música de Los Rebeldes. Aun así, veremos si llegamos a los 50. Lo decía mi abuela: «Nene, cena hoy que mañana veremos».

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