Entrevista | Zenet Cantante, actor y artista plástico
«Voy a aprovechar el parón para actuar, pintar y ejercer de terapeuta»
Le faltan unas semanas para tomarse «un merecido descanso» después de 16 años sobre los escenarios con su proyecto musical. El malagueño, de momento, sigue de gira en acústico, ofreciendo unos recitales que son «un paseo» por toda la discografía del polifacético creador, que además de cantante es actor, artista plástico y terapeuta, tres facetas a las que piensa dedicar mucho tiempo en 2025, aprovechando el paréntesis.

Zenet ofrece un concierto acústico a las 21 horas en el emblemático Teatro Pereyra, en Vila. / alberto ramos díaz
Maite Alvite
Zenet, nombre artístico de Antonio Mellado Escalona (Málaga, 1967), está ofreciendo sus últimos conciertos antes de tomarse «un merecido descanso» de los escenarios, a los que lleva subido desde 2008. Promete volver con más fuerza si cabe a partir de 2026, pero ya avisa de que en 2025 no se va a quedar de brazos cruzados. Como explica en esta entrevista telefónica, tendrá tiempo para dedicarlo a sus otras facetas, «la actuación, el arte y la terapia». También «este paréntesis» le servirá para ir dando forma con calma a su nuevo trabajo musical, en el que está colaborando «con once profesionales», entre ellos, Igor Marcus y Rubén Tejerina, con los que compuso su último single, Pelea.
Este verano anunció un parón en 2025 después de 16 años girando de manera ininterrumpida. ¿Qué le ha llevado a tomarse este descanso?
Es un cambio de ciclo, que conlleva un cambio de entorno profesional, de compañía y de proyecto. Eso no se puede hacer teniendo que actuar al día siguiente, hay que tomarse un respiro. Me apetece componer con un poco de tiempo y de perspectiva, tomarme la grabación del disco de forma más reflexiva y disfrutando más, sin el estrés de tenerlo que lanzar rapidísimo. Este paréntesis lo que nos va a permitir también es proyectar el año siguiente con mucho tiempo de antelación, algo que para mí es una cosa importantísima. Aunque soy carne de teatros, afortunadamente en estos 16 años hemos ido agrandando la parroquia. Ha llegado un punto en que es necesario mirar con perspectiva y abordar con más tiempo proyectos en espacios más grandes y que nos hacen muchísima ilusión en España y en otros sitios como Francia o México para poder vender las entradas y preparar los espectáculos en condiciones.
¿Qué tiene preparado para esta ocasiones tan especiales antes de tomarse ese paréntesis?
Son conciertos íntimos, acústicos, con Julián Olivares, que es una maravilla como guitarrista, en el que daremos un paseo por toda mi discografía. Me encanta volver a este formato siempre porque nos mantiene muy vivos y es alucinante ver cómo las canciones, solo con esa guitarra y esa voz, despojándolas de toda la vestimenta de los arreglos, se muestran con toda la pureza del género, ya sea tango, jazz o bossa nova.
Me imagino que se escuchará algún tema de su último álbum, La estación del momento (2023), que seguramente sorprendió a más de uno por esa fusión de ritmos tradicionales con sonidos electrónicos. ¿Que perseguía con esta nueva paleta de colores musical?
Buscaba divertirme y estoy muy satisfecho con lo que hemos conseguido. Estoy contento de haber encontrado a Kumar Sublevao-Beat, nuestro productor musical, que entendió perfectamente que la electrónica tenía que estar al servicio de mi voz y del tipo de sonido que hacíamos nosotros, que es, por otro lado, muy natural, muy acústico. Además de Kumar, este trabajo está lleno de musicazos que han venido a poner de su parte. Repasando el disco, la verdad es que me doy cuenta de que hemos logrado crear atmósferas muy diferentes, desde el funky de Dieta de besos, que es un tema muy refrescante y muy veraniego, al new soul de Automático, con una atmósfera más oscura y postindustrial. Esta es la única canción que es una versión de un tema que ya existe de mi amigo Jonathan Pocoví. También tengo que decir que en La estación del momento me he quitado un montón de espinitas, entre ellas, la de trabajar con Ikah Moon, que es la arreglista de las voces, o con Aaron Pozón, que me hizo los arreglos de la canción Término medio para musicar un poema de Stewart Mundini precioso.

Zenet se despide en 2024 de los escenarios tras 16 años para hacer un pequeño parón y regresar en 2026. / Alberto Ramos Díaz
¿Qué balance hace de estos 16 años sobre los escenarios?
En estos 16 años hemos consolidado la marca Zenet, esta frase parece muy de marketing, pero es verdad. También han pasado muchas cosas en el terreno de lo personal y puedo decir que en estos últimos diez años, después de mi proceso para dejar el consumo de estupefacientes y de alcohol, tengo una vida distinta. Durante los primeros seis años de carrera, mientras iba llenando teatros, creaba una comunidad maravillosa y me estaba posicionando en el mercado con un proyecto precioso, que en principio muchas discográficas me habían dicho que no era comercial, yo personalmente iba a peor. Fue entonces cuando tomé la decisión de hacer un pequeño parón para buscar una solución porque todo lo que estaba consiguiendo se me podía escapar de las manos. Ingresé en el Instituto Hipócrates y a partir de ahí fue como renacer. Después de ese año pienso mejor, canto mejor y amo mejor. En este sentido mis proyectos han tomado una solidez y se han consolidado de una manera muy interesante. Al final, como dijo un periodista, encontramos un lugar que estaba vacío en la música española. Lo que la industria decía que no, al final también se ha tornado comercial y busca su lugar. Todavía seguimos en esa lucha, pero bueno, yo en ese sentido me encuentro mucho más tranquilo.
¿Cuántas veces a lo largo de estos 16 años ha escuchado que lo que hacía no era comercial?
Lo he escuchado muchísimas veces. La verdad es que el tema de la industria de la música en este país da para un largo debate. Hay muchos tópicos que romper porque aunque el sector que es proclive a que le guste mi música es gente mayor, resulta que en mis conciertos ves también a chavales de 20 y de 30 años. El jazz se asocia con música culta y gente de más edad, pero su poder abarca mucho más que todo eso, es transgeneracional. Puede que te guste la música comercial para salir y bailar, pero luego personalmente te puedes identificar más con lo que dicen mis letras. El famoso algoritmo de Spotify que dice, por ejemplo, que si escuchas a Sílvia Pérez Cruz, escuchas a Zenet; y que si sigues a Valeria Castro, haces lo mismo también con Miguel Poveda y Drexler, es el que deberían tener en cuenta muchas casas de discos. Todavía hoy en día hay discográficas diciéndote que el sonido que están buscando es para gente joven y que lo que quieren es reguetón, música electrónica o rap. No son conscientes de que hay un circuito que tenemos que respetar y mantener. Digo esto porque en países grandes como Estados Unidos, México o Brasil hay circuitos para todo tipo de música y aquí en España parece que no nos hemos dado cuenta de que hay que abrir el abanico de la oferta y que, evidentemente, se puede hacer todo tipo de música con todo tipo de circuitos para todo tipo de públicos. Estamos obcecados con la idea de que existe una sola música comercial y todas las compañías de discos están intentando conseguir dar el pelotazo buscando únicamente al youtuber que tiene 80 millones de entradas en un día y están dejando atrás a un montón de músicos y cantantes jóvenes con talento que se sienten identificados, por ejemplo, con Valeria Castro o con Sílvia Pérez Cruz.
Cambiando radicalmente de tema, ¿aprovechará este año de descanso como artista para actuar o para pintar?
Para muchas cosas, para actuar, para pintar y también para ejercitarme como terapeuta. Después del proceso personal que atravesé y del que ya hemos hablado, hice un máster en la Universitat de Barcelona y me formé como terapeuta de drogodependencia. Yo había dejado Psicología en tercero y me gusta estudiar, así que me lié la manta a la cabeza y seguí formándome en el ISEP, en el Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Madrid. Allí hice también un máster doble de arteterapia y musicoterapia. La tesis que escribí era sobre la pertinencia de la aplicación de estas dos disciplinas en drogodependencia, en una confluencia muy lógica para mí, porque al fin y al cabo pinto, hago música y me hice terapeuta de adicciones. Me di cuenta de que en el extranjero hay sitios que llevan empleando estos métodos desde hace muchísimo tiempo y de que en España, sin embargo, había muchas cortapisas para aplicarlos, así que dije: «Bueno, aquí tengo otro asunto con el que entretenerme». Como puedes comprobar, no me voy a quedar sentado.
Cantante, terapeuta, artista plástico, actor... ¿Queda algún campo más en el que le gustaría profundizar?
Sí. Yo soy un TDH [Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad] puro de los no diagnosticados en mi época y una de las cosas que nos pasa a los que lo somos es que tenemos la capacidad de hiperfoco. Cuando nos interesa una materia somos capaces de estrujarnos la mente y convertirnos en expertos en ella en muy poco tiempo. Yo cuando me encuentro un tema que me gusta me vuelco completamente y, por su puesto, quedan muchas cosas por hacer por delante.
¿Tiene pensado ya cómo será el sonido Zenet en 2026?
Sí, después de haber hecho electrónica y de meterme en ese berenjenal, me apetece muchísimo volver a la sencillez y la pureza del instrumento y la voz. Justo el 3 de diciembre se cumplió un año de la pérdida de mi compañero José Taboada y había que reponerse de ese palo tan grande. He empezado a trabajar con otros grandes guitarristas, que hacen, por ejemplo, tango o bossa nova, preparando ideas para el siguiente trabajo y me doy cuenta de que, de forma inconsciente, voy buscando el sonido puro de una guitarra, haciéndole un homenaje a mi querido amigo. Así que estoy volviendo a canciones que están basadas en este instrumento y en la voz y seguramente los arreglos sean también muy orgánicos
Suscríbete para seguir leyendo
- Los embalses en Málaga superan los 445 hectómetros: tiene reservas de agua para tres años
- Un nuevo temporal llegará a partir del sábado a la provincia de Málaga
- Los vecinos de Pedregalejo piden al Ayuntamiento que permute el antiguo Bobby Logan y no lo derribe
- Los siete embalses de Málaga cierran la jornada al 80% de su capacidad total tras las últimas lluvias
- El destino de las naranjas de Málaga: a dónde van las mil toneladas que se recogen cada año en sus calles por estas fechas
- Identificada la mujer fallecida tras caer al río Turvilla en Sayalonga durante el temporal
- Desembalse de la presa El Limonero
- Una avería interrumpe la circulación del Cercanías entre Benalmádena y Fuengirola