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Entrevista | Ilu Ros Dibujante y guionista

"El no saber encontrarme al volver a casa es algo que arrastraré siempre"

Publicó hace unos meses 'Una casa en la ciudad', una obra en la que profundiza en su propia experiencia, cuando cogió la maleta y se fue a Londres en busca de una oportunidad laboral en plena crisis. Es una de las protagonistas de Gráficas!, el ciclo de actividades con que el Centro Andaluz de las Letras reivindica el poderío femenino en el tebeo y que comienza esta tarde

La ilustradora murciana Ilu Ros

La ilustradora murciana Ilu Ros / La Opinión

Gemma Malvido

Málaga

¿Cómo fue el germen de este proyecto? ¿Por qué decidió contar su propia historia?

El primer libro que yo publiqué en Lumen fue 'Cosas nuestras', en él yo hablaba de mi relación con mi abuela materna, una mujer que se había criado en el campo, y a la que le gustaban mucho las coplas, mi familia había sido inmigrante en Francia... Hablaba de esas conversaciones que teníamos mientras ella hacía de comer y buscaba dónde estaba mi raíz. 'Una casa en la ciudad' lo hago en España, y para mí es como si fuera el reverso de 'Cosas nuestras'. Habla bastante del desarrollo que se da cuando te alejas de tu familia porque te vas a otro país, de ese buscar un lugar en el mundo, pero también de esa disonancia que se crea cuando vuelves a casa o a tus amigos y te das cuenta de que algo ha cambiado.

¿La experiencia de irse a Londres fue como se la esperaba cuando salió de casa?

Iba con las expectativas muy bajas. Cuando decidí irme a Londres en 2011, yo tenía 26 años, había hecho dos licenciaturas, Bellas Artes y Comunicación Audiovisual. Mis abuelos sabían leer y ya, mis padres tuvieron más posibilidades, pero tampoco pudieron descubrir qué era lo que querían hacer. A nosotros nos dijeron que, si estudiabas una carrera universitaria, eso te aseguraba un futuro y no era así. Yo estaba tan deprimida cuando me fui en plena crisis que ni me planteé buscar trabajo de lo mío porque ni siquiera sabía qué era lo mío. Prácticamente estuve ocho años trabajando en hostelería.

Y en esa época en Londres ni leía ni pintaba, ¿visto en perspectiva fue bloqueo o una necesaria época de barbecho para poder crear después?

Yo he pintado siempre, desde niña, salvo en la adolescencia, porque mis padres me animaban a ello y yo me negaba. Cuando llegué a Londres dejé de dibujar, de pintar y de leer, pero fue más bien porque me creí aquello que no me había creído nunca, de que dibujar era una pérdida de tiempo. Yo pensé que no caería en eso nunca, pero cuando llegué a Londres y me vi que no hablaba inglés, que no encontraba trabajo, que no tenía casa... empecé a priorizar y la prioridad era aprender inglés y hacerme un hogar en la ciudad, encontrar un trabajo y hacer amigos. Pensaba que, si leía en inglés, aprendería más rápido, pero dejé de leer, entonces al final no estaba dibujando ni haciendo nada creativo, actividades que son fuentes de energía para mí. Eso favoreció que estuviese menos animada.

Algunas niñetas de 'Una casa en la ciudad'

Algunas viñetas de 'Una casa en la ciudad' / Lumen

¿Y cómo fue el cambio a conseguir trabajo de lo suyo y a poder vivir de sus creaciones?

Lo que hice fue volver a leer, a dibujar, dándome tiempo cuando volvía de trabajar para hacer esas cosas. Empezaron también las redes sociales y descubrí que existía el trabajo de ilustradora, que a mí no se me había planteado antes como posibilidad. Fui subiendo mis cosas a redes, a una página web, iba a vender a mercadillos, aunque me compraban mis amigos, empezaron a salir así algunas oportunidades y terminé siendo ilustradora.

¿Cómo recuerda esa época, ahora que ya la ha volcado en un libro? ¿Siente nostalgia?

Nostalgia tampoco, yo creo que todo este proceso ya lo he hecho haciendo el libro de volver a recordar. Al volver después de cuatro años me di cuenta de que no había vuelto porque no la echaba de menos, había puesto mil excusas, como la pandemia, pero es que no la echaba de menos. Es verdad que fue mi casa y ahora voy a Londres muy contenta porque ya todo eso está reflexionado, aunque yo creo que el síndrome del impostor y ese no saber encontrarte al volver a casa lo voy a arrastrar siempre.

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