Evento benéfico
Un concierto a cambio de material escolar: 'Toys&Rock' regresa a Sala Trinchera para celebrar su 17ª edición
Esta iniciativa permite abonar la entrada con juguetes y material escolar para niños ingresados en el Hospital Materno y, participarán bandas como: Black Betties, Brigitte, Living Camboya y Electroviral (tributo a Supersubmarina)

Toys and Rock vuelve a Sala Trinchera por su 17ª edición / Toys&Rock
Manuel Díaz
El próximo 5 de diciembre, la Sala Trinchera de Málaga vibrará al ritmo de guitarras eléctricas y un público solidario con una nueva edición de 'Toys&Rock', una iniciativa donde la entrada no se paga con dinero, sino con juguetes y material escolar para los niños ingresados en el Hospital Materno. En cuanto a las bandas invitadas se ecnuentran: Black Betties, Brigitte, Living Camboya y Electroviral (tributo a Supersubmarina).
Cultura, rock y solidaridad
Antonio Trujillo, organizador del evento 'Toys and Rock', explica que "desde el primer momento, Toys and Rock nos llamó la atención por su esencia: un festival que no solo apuesta por la música local, sino que convierte un concierto en una oportunidad real para ayudar a quienes más lo necesitan". "Cuando conocimos el proyecto, nos pareció imposible no querer ser parte de él. Su combinación de cultura, rock y solidaridad encajaba perfectamente con nuestra filosofía como sala. Cada año, aporta algo único a la programación de diciembre. No es un evento más, es un día en el que el público viene con una motivación distinta. No vienen únicamente a disfrutar de las bandas, sino con la ilusión de traer juguetes y material escolar para los niños de oncología. Ese gesto, esa implicación emocional, transforma el ambiente desde el primer minuto", expone Trujillo.
Trujillo analiza las pasadas ediciones de la iniciativa solidaria en Sala Trinchera: "Con el paso de las ediciones, hemos visto cómo el festival y su público han crecido de manera notable. Ha pasado de ser una propuesta casi íntima a ser una cita marcada en el calendario cultural malagueño. Cada año notamos más familias, más jóvenes y más gente que viene expresamente porque conoce su finalidad solidaria. La fidelidad del público y el cariño que se respira no se ven en muchos eventos. Para nosotros, que un festival mezcle música y solidaridad no solo es importante, es necesario. La música tiene la capacidad de unir, de remover y de sumar fuerzas, y Toys and Rock demuestra que se puede hacer cultura con impacto social real. Saber que todo ese esfuerzo termina en manos de niños que están librando una batalla tan dura justifica absolutamente cada hora invertida".

Conciertos en la Sala Trinchera durante ediciones anteriores de "Toys&Rock". / L.O.
El organizador habla acerca de la carga de trabajo del evento, a nivel logísitco: "El festival nos ha obligado a adaptarnos con los años, especialmente por el volumen de donaciones. Desde habilitar espacios específicos para recoger y clasificar juguetes hasta coordinar la entrega con la asociación colaboradora. No es un concierto convencional. Hay un movimiento humano detrás que requiere mucho más que luces y sonido", expresa. Trujillo describe el ambiente durante Toys and Rock como "distinto a cualquier otro". "La sala vibra con un tipo de energía que mezcla rock, emoción y esperanza. Hay padres con hijos, bandas volcadas en la causa y un público entregado qume aplaude tanto las canciones como el propósito. Se percibe una conexión colectiva que difícilmente ocurre en otros eventos", asegura.
Trujillo anima a todo el público a asistir al evento para ayudar a los más necesitados. "Creemos firmemente que la entrada simbólica de juguetes y material escolar influye en la asistencia, pero, sobre todo, en el ánimo del público. La gente llega con una sonrisa distinta, sabiendo que está aportando algo concreto y valioso. No es solo pagar por un espectáculo: es formar parte de algo más grande", apunta.
Celebrar un evento de este calibre tiene una gran cantidad de anécdotas a sus espaldas: "Entre las anécdotas que guardamos con más cariño, recuerdo una edición en la que llegaron tantos juguetes que tuvimos que habilitar la sala secundaria para almacenarlos. Ver cómo músicos, técnicos y público ayudaban a mover cajas sin que nadie lo pidiera fue una demostración de que el festival ha trascendido a todos los que participamos en él. Esa imagen de solidaridad espontánea jamás se nos olvidará", resume.
Organizar un evento de ese calibre, no es tarea fácil: "No vamos a negar que organizar un evento así tiene más desafíos que un concierto habitual. Hay una coordinación extra, un componente emocional importante y una responsabilidad social evidente. Pero cada dificultad se compensa cuando vemos el resultado final: los juguetes entregados, la emoción de las familias y la satisfacción del público", explica Trujillo.
"Nuestra intención es clara. Queremos que esta colaboración continúe muchos años más. Toys and Rock ya es parte de nuestra identidad como sala, y creemos que todavía tiene mucho que crecer. Nos gustaría sumar más actividades paralelas, involucrar a más artistas y quizá ampliar la experiencia para que el impacto social sea aún mayor. Lo que está claro es que seguiremos aquí, manteniendo viva esta mezcla imbatible de música y solidaridad", concluye Trujillo.
Espíritu navideño
Jose María Ochoa es el gerente de Sala Trinchera, lugar donde se celebra el evento benéfico: "Es una iniciativa muy bonita. Siempre hay que echar una mano a la gente que lo está pasando peor en momentos tan puntuales como la Navidad. Son momentos muy felices para la gente y hay otras que están hospitalizadas y no lo pueden pasar tan bien", explica.
Toys&Rock aporta espíritu navideño a Sala Trinchera: "Sobre todo aporta el espíritu navideño, porque es verdad que, a lo mejor, nosotros la Navidad no la vivimos; o sea, no decoramos la sala. El resto de días son conciertos normales, y ese día es un poquito más familiar, más íntimo, más navideño. Es muy familiar. El público que viene son muy amigos de la sala, de las bandas que vienen. Es un día también navideño que sirve para juntar a gente que, a lo mejor, no tiene la oportunidad de juntarse de forma tan continua", apunta Ochoa.
"Lo bonito es ver la barra chica llena de juguetes. Al final de la noche, cuando ya termina todo y empezamos a recoger y damos las luces, ver la barra llena de juguetes es una sensación muy bonita", expresa Ochoa.
Este evento es muy diferente, en comparación con los demás conciertos que se realizan en la Sala Trinchera: "La principal diferencia es que no hay un equipo profesional. Le trae Antonio Trujiilo y lo hace todo con mucho cariño,y muchas ganas. No hay una hoja de ruta marcada clara, pero todo es un poquito más improvisado. Las bandas participan y uno manda todo su material y sus necesidades. El único hándicap que tiene un enfrentador es que son cuatro o cinco bandas en un periodo de tiempo muy corto y los cambios de escenario son un poco más complicados a nivel técnico, porque cada uno requiere de unas cosas. Pero, salvando eso, es una noche normal", concluye.
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