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Entrevista | Alfredo Taján Escritor y gestor cultural

"La maquinaria publicitaria romana convirtió a Cleopatra en meretriz, envenenadora y bruja"

El escritor y gestor cultural malagueño Alfredo Taján presenta el jueves (Auditorio Museo Picasso, 19.30) 'Cleopatra VII. Más allá del mito' (EDA Libros), "un ensayo biográfico con aliento narrativo" sobre la que Harold Bloom consideró la primera celebridad del mundo

El escritor y gestor cultural Alfredo Taján

El escritor y gestor cultural Alfredo Taján / La Opinión

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

'Más allá del mito' completa el título 'Cleopatra VII' (EDA Libros). ¿Qué hay detrás allá del mito de Cleopatra?

Según Harold Bloom fue la primera celebridad del mundo. Cleopatra fue una estadista de primer orden que luchó por la independencia del imperio más poderoso de Oriente Próximo: la flor postrera de la singular dinastía Ptolemaica, donde las reinas eran superiores en inteligencia a los miembros masculinos de la dinastía, sobre todo los últimos, viciosos, cobardes, crueles y débiles. Cleopatra VII, especialmente, destacó por dominar el lenguaje político y diplomático, además era políglota, y allí donde se dirigía -fue una viajera incansable- defendía el legado helenístico de Alejandro Magno, valedora de la fusión de culturas, de la paideia universal, ella misma era médico y versada en literatura, geografía y ciencias naturales. Enriqueció la Biblioteca de su esplendorosa capital Alejandría y convirtió a esta ciudad en una de las más poderosas urbes del mundo conocido, mucho más que Roma, que en aquella época empezaba a helenizarse con todas sus consecuencias tanto positivas como negativas. Las armas de la reina eran la inteligencia, la sutileza y una seducción que iba mucho más allá de lo sensual. Me hubiera conocer y conversar largamente con Cleopatra VII: en griego, en latín o en la lengua que ella hubiera querido.

¿Cuál es la peor mentira que se ha contado sobre ella?

Muchas mentiras y/o falsas verdades han pasado al imaginario occidental gracias a la labor destructiva de los cronistas romanos, todos sicofantes al servicio de Octavio Augusto, su principal enemigo: frío, calculador, cuya única obsesión era el poder absoluto, y lo consiguió. La maquinaria publicitaria romana convirtió a Cleopatra, por este orden, en meretriz, en la reina de los venenos, en la bruja culpable de que Julio César hubiera sido asesinado por inocularle ideas de sátrapa oriental, lo mismo que a Marco Antonio, al que, según los historiadores romanos (desde Plutarco a Dion Casio o Flavio Josefo, entre otros) Cleopatra mantenía drogado con bacanales interminables, en definitiva, lo mantenía al dictado de sus caprichos. Lo cierto es que el encuentro entre Marco Antonio y Cleopatra en Tarso, retroalimentó la pasión de ambos por identificarse con dioses: Marco Antonio se transformó en Hércules y Dionisio, y Cleopatra en Isis multiforme. Por tanto, la peor mentira que se ha contado sobre ella son muchas mentiras unas sobre otras, un piélago maligno.

¿Cómo convencer al lector actual de que no es una novela histórica que revisita hechos para acomodarlos a la actualidad?

Confieso que es imposible huir del anacronismo, porque este libro ha sido escrito en la segunda década del siglo XXI, con una visión de la actualidad que se cuela en el relato histórico, pero también hay una resistencia a convertir a Cleopatra en una vampiresa, en una influencer, o en una socialité. Nada de eso. Por otra parte, quiero que quede claro que este libro no es una novela histórica al estilo de “No digas que fue un sueño” de Terenci Moix que, por cierto, era un escritor maravilloso. Si tuviera que definir el género de mi Cleopatra, sería más bien, un ensayo biográfico con aliento narrativo. Se alimenta de las biografías inglesas de Forster, de Evelyn Waugh, de autores en que el estilo era una moral… si acaso por ahí irían los tiros. Ojalá como telón de fondo alguien comparara este ensayo con el 'Adriano' de Yourcenar, un libro ahistórico pero sublime. Tampoco me importaría, fíjate, que los lectores continuaran asociando a la reina de Egipto con las heroínas cinematográficas que propiciaron su auge contemporáneo, es decir, Theda Bara, Claudette Colbert o la gran Elizabeth Taylor.  

La portada del libro de Alfredo Taján

La portada del libro de Alfredo Taján / EDA

¿Por qué 'La muerte de Cleopatra' de Edmonia Lewis para la portada de tu libro?

Defiendo que detrás de un libro hay otro, o muchos libros, y detrás de una vida otras existencias se entrecruzan. Edmonia Lewis resume este galimatías. Lewis fue una escultora afroamericana que simboliza la encrucijada, o fusión de culturas, que también simbolizó la última faraón de Egipto, la serpiente greco-egipcia, su aspiración de mantener un linaje oriental en el Mediterráneo romano. Edmonia Lewis luchó contra la oposición de su época -recién terminada la guerra civil norteamericana- y se hizo famosa con varios bustos de personajes blancos abolicionistas como Lincoln o Grant. Aún así su pieza más famosa - tonelada y media de mármol- fue 'La muerte de Cleopatra' que -tenemos más argumentario para escribir una novela- protagonizó un periplo espectacular (apariciones y desapariciones) hasta ser encontrada fortuitamente en un garaje y donada al Instituto Smithsoniano donde fue restaurada y ahora puede ser admirado el pulcro neoclasicismo de la Cleopatra de Lewis.

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