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Exposición

La Térmica y el artista Timsam Harding invitan a la pausa y la reflexión

El creador malagueño crea unas «islas de escucha» en las que las ondas imperceptibles del sonido se convierten en algo físico, que se puede tocar

Timsam Harding, con su obra

Timsam Harding, con su obra / José Báez

La Opinión

Málaga

La Térmica, el centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga, presenta la cuarta muestra simultánea de producción propia de su ambicioso e intenso último trimestre expositivo de 2025. Junto a las propuestas de Omar Janaan, Diana Fonseca y Carla Hayes, toma el edificio la obra del artista malagueño Timsam Harding. A tiempo para la espera, una propuesta compuesta por diversas esculturas sonoras y una pieza fotográfica concebidas de forma unitaria y realizadas ex profeso para este proyecto, transforma la galería de la primera planta en un lugar para la contemplación y la pausa. En este espacio de tránsito, inédito hasta la fecha para una exposición artística, Harding instala «islas de escucha» en las que las ondas imperceptibles del sonido se convierten en algo físico, que genera movimiento, que se puede sentir, e incluso, tocar.

En 'A tiempo para la espera' figuran los asuntos recurrentes en el trabajo de Harding, la carretera, el tránsito, el asfalto, la reflexión crítica sobre los desplazamientos urbanos y el ruido cotidiano. Ya lo hizo en sus series 'Bajo la rueda, sobre el asfalto' (2020), '28 m/s' (2022) y 'Un eco de un eco, de un eco' (2024). Ahora, su desarrollo conceptual ha evolucionado desde la observación de estos elementos, de la autopista, del coche, a centrar la mirada en la interacción del ser humano con el sonido. Fruto de vivir junto a la M30, en Madrid, sus reflexiones parten de la escucha atenta del ruido para intentar convertirlo en algo físico y tangible. Para ello crea unos sistemas hechos de acero inoxidable, en los que el sonido en vez de ser puro reverbera por la intervención del metal y se deforma. A estos sistemas les acopla unas esculturas de hojas de adelfas realizadas en fundición de aluminio. Harding se vale de estas plantas por ser las más utilizadas en el entorno de las carreteras, que funcionan como barreras de luz y de sonido y sirven, a la vez, para evitar el tránsito de animales en la zona por ser venenosas.

Una imagen de la obra de Timsam Harding

Una imagen de la obra de Timsam Harding / José Báez

El artista crea estas estructuras en las que inserta subwoofers que emiten sonidos en baja frecuencia, grabaciones del entorno de la ciudad, y que hacen que las piezas vibren e interactúen con dicho sonido generando, a la par, una música nueva que las unifica. «Este proyecto es la unión entre la música y el entorno de los ruidos», explica el propio artista. Desde su taller madrileño, Harding escucha el movimiento incesante del tráfico, pero también la particular banda sonora de los talleres de coches que pueblan las naves del polígono vecino, que se transforman en lugares de fiestas clandestinas cuando llega el fin de semana. Este caos y este orden, esta percepción sensorial atenta y dispuesta a darle un significado artístico es la que mueve el trabajo más reciente que Harding ha producido para La Térmica.

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