Cine
Pau Esteve Birba, nominado al Goya 2026 a Mejor Fotografía: «Se puede hacer cine desde Málaga, no solo desde Sevilla»
El barcelonés, afincado en Málaga desde 2017, afronta su tercera nominación a los premios Goya por su trabajo en la película 'Los Tigres', dirigida por Alberto Rodríguez Librero

Pau Esteve Birba en el rodaje de Los Tigres / Julio Vergne
Esperanza Mendoza
Por tercer vez, el nombre de Pau Esteve Birba vuelve a sonar entre los nominados al Premio Goya a Mejor Fotografía. Pero esta vez hay algo distinto. El director de fotografía, ganador del Goya en 2014 por Caníbal, vive este reconocimiento con una serenidad poco habitual en una industria acostumbrada al vértigo. «Es la película a la que menos 'peros' le veo», reconoce. Y viniendo de alguien que se define como profundamente crítico con su propio trabajo, no es poca cosa.
Lejos queda aquel Pau que debutaba casi por sorpresa en los grandes premios del cine español. «Caníbal fue prácticamente mi primera película. Gané y piensas: ‘esto es así, qué divertido’, pero luego pasan diez años y te das cuenta de lo difícil que es», confiesa. Más de una década después, la experiencia ha cambiado su forma de mirar los Goya y también la profesión. Ahora sabe que los reconocimientos no solo dependen del talento, sino de una compleja alineación de factores. Por eso, esta nueva nominación la vive desde la conciencia del oficio, del camino recorrido y de la dificultad real que entraña sostener una carrera en el cine.
El reto de rodar lo invisible
En Los Tigres, película por la que ha sido nominado, Esteve se enfrentó a uno de los mayores desafíos de su trayectoria: el rodaje subacuático. «Es la película que más tiempo he estado preparando, para entender cómo rodar lo que estaba escrito», explica. Un territorio prácticamente desconocido para alguien acostumbrado a trabajar en tierra firme. El proceso fue largo, técnico y profundamente creativo. Desde la construcción de platós subacuáticos hasta el rodaje en mar abierto, la película exigió una preparación minuciosa para traducir en imágenes un guion escrito sin límites técnicos.
La solución llegó de la mano de especialistas internacionales y de un aprendizaje constante. «Los guionistas escribieron sin pensar en ninguna limitación, y luego llegamos nosotros y tenemos que ver cómo lo hacemos posible», recuerda. «Fue un aprendizaje muy grande, pero también muy divertido», resume, aunque detrás de esa palabra se esconden meses de pruebas, decisiones arriesgadas y una enorme capacidad de adaptación.
Contar sin palabras
Para Pau Esteve, la fotografía no es solo una cuestión estética, sino narrativa. «Cuando me dan un guion, lo leo como si fuera una novela, pero luego todo eso hay que contarlo sin palabras, solo con imágenes», explica. Su trabajo consiste en transformar palabras en emociones visuales. Una escena no es dramática únicamente porque un actor llore; puede serlo por la posición de la cámara, por la distancia, por aquello que se oculta. En Los Tigres, la atmósfera lo es todo: la soledad, los espacios, los silencios y los paisajes construyen un relato emocional que respira a través de la imagen.

Rodaje de Los Tigres / Julio Vergne
Málaga como hogar (y como reto)
Desde 2017, Pau Esteve reside en Málaga. «Mis hijos son más malagueños que yo, han nacido aquí», dice entre risas. Aunque no nació aquí, su vida está profundamente arraigada a la ciudad: sus hijos son malagueños y su familia ha encontrado en la costa una calidad de vida difícil de igualar. Sin embargo, vivir lejos de los grandes centros de producción implica también sacrificios. El trabajo lo obliga a pasar largas temporadas fuera de casa.
Aun así, el compromiso con Málaga es firme. «Estamos luchando para levantar proyectos desde aquí y poder decir que somos malagueños y que podemos rodar en Málaga», afirma. Junto a su pareja, la directora Violeta Salama, lucha por levantar proyectos desde la ciudad y demostrar que el cine también puede -y debe- hacerse desde el sur. No es una tarea sencilla. Según Esteve, el peso histórico de Sevilla sigue inclinando muchas decisiones industriales, dejando a Málaga en una posición secundaria pese a su crecimiento creativo.
Un cine español que no viaja
Desde su mirada internacional, Pau Esteve detecta uno de los grandes problemas del cine español: la falta de visibilidad exterior. «Se hacen cosas muy interesantes, pero las películas españolas no viajan como las francesas o las italianas», lamenta. Mientras cinematografías como la francesa o la italiana logran que sus películas circulen por Europa y el mundo, muchas producciones españolas se quedan en casa. Incluso festivales clave como San Sebastián no alcanzan, a su juicio, el impacto internacional de citas como Venecia o Cannes.
Se hacen películas interesantes, arriesgadas y de gran calidad, pero algo falla en el salto al exterior. Qué es exactamente, ni él mismo lo tiene claro.

Esteve en el rodaje de Los Tigres / Julo Vergne
Mirar al futuro desde casa
El próximo proyecto confirmado de Pau Esteve tiene un valor simbólico especial: rodará en Málaga una película dirigida por su pareja Violeta Salama, adaptación de la novela Vengo de ese miedo, de Miguel Ángel Oeste. «Es una película muy malagueña y queremos hacerla aquí, no en Sevilla», subraya. Un proyecto profundamente malagueño que representa, quizá, la síntesis de su presente: experiencia, compromiso y el deseo de crear sin renunciar al lugar que llama hogar.
Mientras tanto, el Goya espera su hueco en una estantería del estudio. Ya hay uno. Tal vez pronto haya que hacer sitio para otro.
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