Crónica
Xavibo brilla en una París 15 que se debatió entre el dolor y el amor
El público malagueño tuvo dos horas de intensa terapia con el artista mallorquín

Xavibo, en un momento del concierto / María Baldomero
Gloria Pérez
‘No te enamores’. El dresscode del evento estaba claro. Podía intuirse por el título que reciben el disco y la gira del artista, pero el público malagueño, desobediente, llegaba con los deberes sin hacer y muy acaramelado. La noche del sábado, Xavibo también se confesaba pecador en una París 15 que, aunque no estaba llena, abarrotó cada espacio de nostalgia y desamor.
Pasadas las 21.00 horas, la experiencia terapéutica arrancaba con ‘Adrede’ y alguna que otra lágrima. Aparecía un Xavibo vestido de pantalón negro y camiseta blanca con unas letras en rojo en las que se podía leer ‘illo’. La ovación de los presentes le robó rápidamente el protagonismo.
El concierto empezaba desde la melancolía y tras sonar ‘Besos en la nariz’, el mallorquín aprovechó para mandar a toda la sala a hacer introspección con un “id a terapia, cabrones”. Aunque las dos horas de repertorio ya habían servido, para muchos, como la consulta del mes. Y más barata.
El remix de ‘Todo se va’ con ‘No todo se va’, no dejaba claras las pretensiones del artista. “¿Se va o no se va?”, pensaría más de uno. El profeta de esas palabras no fue capaz de dar una última respuesta, pero no se fue sin perdonar a los presentes que algún día decidieran abandonar el barco de su música.
Libro
“Algún día sacaré un libro”, confesó Xavibo. “No quiero pertenecer a ese gremio de artistas que sacan un libro de mierda”, se justificó y bajó la cabeza para leer la “cursilada” cuando el griterío de un fan se coló entre el sepulcral silencio que se produce antes de que pase algo bello: “¡La canción trece!”. Su cara, entonces, se tornó poema en sí misma.
"A veces no supe quererte,
pero siempre quiero
que tú me quieras para siempre.
Y yo siempre
para lo que tú quieras.
Y aunque a veces no fuimos siempre,
siempre fuimos ratos,
nuestros ratos.
Que fueron a veces siempre
y a veces ratos.
Ratos largos,
ratos cortos.
Pero fuiste tú.
Siempre.
Todo el rato"
El cuadro de la última cena de Jesucristo revivió para escenificar algunos temas como ‘Las flores que me das’ o ‘Tú qué tal’. La mesa larga que lucía un mantel blanco y dos jarrones de rosas rojas quedó rodeada por un bajo, una guitarra, un violín y un cajón flamenco. En el centro, el cantante y una copa de vino. Delante de sus ojos, el Da Vinci moderno: móviles con flash retratando el momento en formato píxel.
Alquileres
Poco después llegaría el momento de Niguls, el sonido de Mallorca, su isla, la de su familia, la de sus amigos, ésos que “se tienen que ir de la isla” a vivir a otros lugares porque es “insostenible” encontrar alquileres asequibles donde se criaron. Lo compara con Málaga, donde el precio de la vivienda se ha disparado un 40% en cuatro años.
Tras versionar a Nena Daconte y dejar caer una posible colaboración la madrileña, hizo lo mismo con una canción de C Tangana. ‘No te enamores’, la canción que da título al disco, llegaría en penúltimo lugar y daría paso a ‘Tanta vida’, que puso a bailar a cada persona de la sala. Nadie se quedó quieto.
Con los brazos en cruz, un Xavibo rendido ante el público acabó el espectáculo dejándose caer sobre la masa. “Gracias, Málaga”.
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