Entrevista | Alauda Ruiz de Azúa Cineasta
"El de Málaga es y va a ser siempre uno de los festivales más importantes de mi vida"
La directora ha sido reconocida con el premio Málaga Talent, que el certamen entrega en colaboración con La Opinión de Málaga, y es la máxima favorita en los próximos Premios Goya por 'Los domingos'

La directora Alauda Ruiz de Azúa / Movistar Plus
Esperanza Mendoza
Es, con permiso de Óliver Laxe, el gran nombre del cine español de la temporada. Alauda Ruiz de Azúa se ha confirmado como una de las grandes directoras de nuestro audiovisual con Los domingos, con la que ganó la Concha de Oro y ha cosechado 13 nominaciones en los próximos Premios Goya. Ahora, el Festival de Málaga ha decidido entregarle uno de sus reconocimientos más importantes, el Málaga Talent-La Opinión de Málaga, la Biznaga que destaca la carrera aquilatada pero aún en sus primeras fases de un creador de nuestro país.
El Festival premia así a una de las suyas, de esas directoras a las que apoyó en sus primeros pasos, dedicándoles espacio, atención y confianza. A, por ejemplo, Carla Simón, Elena Martín y Pilar Palomero, también distinguidas con el galardón que el certamen otorga en colaboración con este periódico, se suma Ruiz de Azúa. Y lo hace por su mirada empática y rigurosa, que ahonda en los conflictos básicos del ser humano, especialmente en su ámbito familiar, buscando comprender las diferentes respuestas a un mismo fenómeno.
Tras debutar en el largometraje en 2022 con 'Cinco lobitos', película elogiada por la crítica, que triunfó en el certamen malagueño y que recibió una gran respuesta del público, y estremecer luego a la audiencia de la pequeña pantalla con la serie 'Querer' (2024), sobre la violencia sexual en un matrimonio, Ruiz de Azúa cuenta en 'Los domingos' la historia de una joven de 17 años que decide meterse a monja de clausura y el seísmo familiar que esa elección provoca. Y con este relato le ha llegado la consolidación definitiva.
Vínculo
Lo que ocurre en una sala de cine solo pueden saberlo dos personas. Una de ellas, que no sabe cuál será el final de lo que está apunto de ver; la otra no se encuentra en la sala, pero inevitablemente conoce el desenlace que tendrá esa película aunque no la reacción que despertará. Espectador y director. Director y espectador. Una relación parasocial que se establece y traspasa la pantalla. Para Alauda Ruiz de Azúa, respetar este vínculo con el espectador es esencial. «Todos vamos a ver las películas con nuestras mochilas; con nuestros pensamientos políticos, nuestras vivencias, incluso nuestra relación con la familia», afirma. Una carga invisible que condiciona la forma en la que miramos, interpretamos y sentimos lo que sucede en la pantalla. Lejos de intentar controlar esa mirada, sus películas dejan espacio para que cada espectador complete la historia desde su propia experiencia.
Me siento en una nube con las nominaciones a los Goya
Y esa propuesta le ha valido 13 nominaciones en los próximos Goya, en los que, por cierto, ya tiene experiencia (en 2022 ganó el Goya a Mejor Dirección Novel por 'Cinco Lobitos', que además se llevó 2 estatuillas más, las de Mejor Interpretación Femenina Protagonista y Mejor Interpretación Femenina de Reparto). «Me siento en una nube, no solo reconocen mi trabajo sino también el de toda la gente que me ha acompañado», confiesa la directora. Para ella, rodearse de un buen equipo ha sido imprescindible para contar las historias que veía en su cabeza.
Asevera que tras ganar aquel primer Goya, la cineasta reconoce que la experiencia vivida hasta 2026 ha supuesto un cambio en su manera de enfrentarse al cine y a la promoción de su trabajo. Si al principio todo estaba marcado por la intensidad y los nervios de lo desconocido, ahora se siente más honesta creativamente. Como ella misma afirma, ha ganado «fuerza para querer apostar por historias personales y no tenerle miedo a conversaciones incómodas», convencida de que lo íntimo y lo cotidiano pueden ser el mejor vehículo para conectar con el espectador.
Ese margen es, precisamente, uno de los pilares de su filmografía. Ruiz de Azúa rehúye las conclusiones morales cerradas y los discursos que dictan lo que debe pensarse. «Para que haya conversación tienes que dejarle un cierto margen al espectador», explica. Solo así el cine puede aspirar a algo más que a ser consumido: puede convertirse en un detonante de preguntas, en una experiencia que sacuda, incomode o acompañe.
En 'Los domingos', esa voluntad de apertura es evidente. La película aborda la fe, la familia y la vulnerabilidad emocional sin juzgar ni atacar. «Yo nunca quise escribirla para atacar a nadie, pero sí quería sacudir un poco al espectador», subraya la directora. Le interesaba, más bien, comprender los viajes emocionales de todos los personajes, sin excluir puntos de vista, para que la película pueda abrir conversaciones en lugar de cerrarlas.
Sus personajes no se mueven desde la certeza absoluta, sino desde la confusión, la contradicción y las grietas. «La vida real está más llena de caos y de dudas», explica. Y quizá por eso su cine conecta con el espectador: porque no ofrece respuestas cerradas, sino preguntas compartidas. Y en ese continuo donde surge 'Los domingos'. La religión funciona en la película como un punto de partida, no como una conclusión. Ruiz de Azúa muestra cómo algunas personas encuentran un consuelo real en la fe íntima, al mismo tiempo que señala los mecanismos que pueden aprovecharse de la vulnerabilidad emocional.
La vida real está más llena de caos y de dudas que de certezas
Todo ello atravesado por la familia, ese último reducto de los afectos que, cuando presenta grietas, deja al descubierto la fragilidad de quienes la habitan. «Lo bonito también es que no todo el mundo ha sentido lo mismo», asegura la directora sobre la reacción del público. Creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, espectadores con historias familiares distintas han tenido lecturas distintas sobre la película. Lejos de quedarse en una polémica superficial, Los domingos generó múltiples conversaciones que han continuado cuando se encendían las luces de la sala.
El Festival de Málaga
En ese diálogo constante con el público, el Festival de Málaga ocupa un lugar central en la vida y la carrera de la cineasta. Fue allí donde se estrenó Cinco lobitos, su primera película, y donde todo empezó a cambiar. «Es y va a ser siempre uno de los festivales más importantes de mi vida», reconoce. Ganó la Biznaga de Oro y desde entonces la película empezó a crecer.
Ahora regresa a Málaga con el Málaga Talent-La Opinión de Málaga, que reconoce a cineastas emergentes con una trayectoria prometedora pero ya consolidada, destacando su talento y proyección. «Me gusta lo de emergente porque yo siempre me siento en aprendizaje continuo», explica Ruiz de Azúa. La sensación de no haber llegado a un sitio concreto o de no querer llegar cumple la promesa del cambio, y en palabras de la propia directora «estar en estado de búsqueda». Siempre buscando preguntas.
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