Entrevista
Paloma San Basilio: "La necesidad actual de exponerse puede ser peligrosa; el narcisismo desgasta el alma"
La madrileña llega al auditorio El Batel de Cartagena el día 22 con ‘Dulcinea’, un espectáculo teatral que une música, humor y reflexión sobre los ideales y la libertad de la mujer

Paloma San Basilio. / L.O.
J.M. Lax Asís
Paloma San Basilio es cantante, actriz y escritora con más de 50 años de trayectoria artística. Reconocida por su versatilidad y pasión escénica, ha protagonizado musicales, conciertos y obras de teatro, además de representar a España en Eurovisión y publicar varias novelas. Actualmente presenta Dulcinea, un espectáculo teatral que combina música, textos cervantinos y reflexión contemporánea.
El 22 de febrero llega a Cartagena con Dulcinea, una obra que habla del peso de ser la mujer perfecta. ¿En qué momento decidió que quería darle voz a la propia Dulcinea?
Surgió porque yo quería volver al teatro de texto junto a Juan Carlos Rubio. Durante un par de años buscamos proyectos que nos ilusionaran, pero ninguno terminaba de encajar. Entonces Juan Carlos empezó a escribir Dulcinea y cuando me lo planteó me encantó la idea.Es una obra con muchos textos cervantinos, construida desde el perspectivismo: distintas personalidades de una misma mujer. Está la Dulcinea etérea, perfecta, que no habla; está Aldonza, que por fin se defiende y marca límites; aparecen también otras Dulcineas, incluso desde la mirada de Unamuno. Y también estoy yo, porque rompo la cuarta pared y hablo con el público. Son varias mujeres unidas en un tejido muy meticuloso, acompañado siempre por la música, que es fundamental en este viaje.
Tradicionalmente, Dulcinea ha sido un ideal casi una fantasía masculina. ¿Qué les interesaba resignificar?
No se trata de enmendarle la plana a Cervantes, eso sería una osadía. Pero el hecho de que Dulcinea no tenga cuerpo ni voz en la novela da pie a imaginarla. Se la ha entendido como el estereotipo de la mujer ideal, perfecta, sin pensamiento propio. Nosotros contraponiendo esa imagen con la posibilidad de otra Dulcinea que sí habla, que critica, que rechaza ese ideal y que no acepta culpas que no le corresponden.Cervantes ya era profundamente moderno. El monólogo de la pastora Marcela es un alegato impresionante sobre la libertad de la mujer para elegir y no sentirse obligada a amar a quien la ama. La obra empieza con humor, con una Dulcinea casi princesita, y termina en un tono muy épico y vigente. Habla de un mundo donde nos mienten y nos roban, y de la necesidad de no conformarnos. Yo la defiendo con absoluta autenticidad porque creo en lo que digo.
En Dulcinea canta acompañada únicamente por el piano de Julio Awad. ¿Esa desnudez musical impone?
Al contrario, da liberación. Estar sola con mi voz y al lado de un maestro como Julio, que ha compuesto la mayor parte de la música, es un regalo. Cada día recreamos las canciones, cambiamos cosas. Para mí es libertad, menos ruido, menos exceso. Quizá con 25 años me habría dado pánico, pero ahora es donde soy feliz. No necesito una gran orquesta ni un montaje complejo. Menos es más.
¿La madurez artística le ha dado esa libertad?
Totalmente. Ahora estoy a solas con la palabra, y eso es un lujo. Poder matizar una frase ante el silencio absoluto de un teatro lleno es magia. La fuerza de la palabra es tremenda.La música derriba fronteras, pero una palabra dicha en el momento preciso, ante ese silencio, es algo fascinante. Dulcinea no será mi última experiencia teatral, pero ahora mismo es el lugar donde más me gusta estar.
¿Cree que la exigencia de la mujer perfecta sigue vigente hoy?
Sí, aunque con otras formas. Hemos conquistado espacios, pero a veces sucumbiendo a patrones machistas: la obsesión por la imagen, por estar siempre perfectas, por exhibirse constantemente. Puede entenderse como liberación, pero sigue habiendo una diferencia evidente con los hombres.No es una censura, es un análisis. La mujer ha avanzado mucho, pero sigue siendo tratada muchas veces como objeto.
Usted siempre separó su vida privada de la pública. ¿Sería posible hoy con la sobreexposición en redes?
Para mí fue fácil porque solo me exponía por mi trabajo: un disco, un musical, un libro. Si no tenía nada que contar, no estaba. Y no pasa nada por no estar.Hoy hay una necesidad constante de mostrarse que puede ser peligrosa. Ese narcisismo termina desgastando el alma. Es más difícil ahora, porque parece que si no estás en redes no existes. Pero es una cuestión de elección. Elegir es el gran secreto de la vida.
En la obra se pregunta si todavía hay espacio para los ideales. ¿Es usted más quijotesca o pragmática?
Muy quijotesca. No podemos conformarnos. Pensar que no pasa nada porque tú no hagas nada es la gran coartada de la cobardía. Hemos perdido la conciencia de que desde nuestro pequeño espacio podemos mover el mundo. Eso es el Quijote, y eso defiendo.
¿Necesitamos más voces críticas en la cultura?
Sí, pero diferenciando criterio de ideologización. La ideologización hace que no tengas una idea, sino que la idea te tenga a ti. Hay que ser críticos y analíticos desde un pensamiento propio, no fanatizado. Que nadie te dé tu opinión: que te den información, y tú la construyas.
¿Siente el artista una responsabilidad social?
Sí, porque comunica. Yo asumo esa responsabilidad: digo lo que pienso, pero intento no ofender ni excluir. Escuchar de verdad es fundamental.La cultura tiene responsabilidad, pero debe analizar el mundo desde una perspectiva amplia, no solo territorial o partidista.
Volver al Benidorm Fest como invitada, tras su experiencia en Eurovisión, ¿qué le removió? ¿Cómo ha cambiado el festival?
Ha cambiado muchísimo. Ahora lo audiovisual es muy potente, pero echo de menos la música en vivo. Recuerdo a Juan Carlos Calderón dirigiendo la orquesta y cantando en directo. Eso era emocionante.Son otros tiempos, otras demandas. Hay talento, ilusión, y eso me enternece.
Este año el certamen está rodeado de debate político. ¿Es inevitable que la música se politice?
Es muy difícil separarla. La música tiene poder, moviliza emociones y también descontentos. El problema es cuando se utiliza. Los artistas expresan lo que sienten, pero luego los políticos lo instrumentalizan.
¿Qué consejo daría a un joven artista que quiere entrar en esta industria tan expuesta?
Que se salve. Que no haga todo lo que le digan. Que no se deje contaminar. Cuanto más puro y más él mismo sea, aunque tarde más en llegar, llegará a su sitio, no al que otros decidan.Valentía, humildad, honestidad y trabajo. Y defender su dignidad.
Mirando atrás, ¿qué le diría a la Paloma que empezaba?
Le diría: ole. Que luchó, que trabajó, que creyó en sí misma, que dijo no muchas veces, que arriesgó. Que lloró y que siguió. Que se ganó cada milímetro para ser ella misma y no un objeto en manos de otros. Que la a entiendo, la acompaño y la respeto.
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