Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Aniversario

Veinte años de ese camino que devolvió a casa a Antonio Banderas

Banderas, el novelista Antonio Soler y parte del equipo de 'El camino de los ingleses' celebra esta tarde las dos décadas del estreno de la película con una proyección y coloquio especiales en el Cine Albéniz

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

Hace algo más de 20 años, Antonio Banderas había decidido regresar a Málaga. Con su libertad "comprada" con años de esfuerzo en Hollywood, parecía haber encontrado un vehículo perfecto para la vuelta en 'Málaga en llamas', las memorias de Gamel Woolsey, esposa de Gerald Brenan, sobre la irrupción de la Guerra Civil entre nosotros. Pero adquirir los derechos para la adaptación se le resistía: "Me he puesto en contacto con gente en Londres, en Washington y todos me rebotan una y otra vez. No obstante, estoy buscando y he encontrado otros libros de autores malagueños, aunque prefiero no comentarlos aún", comentó en 2004, en una entrevista con La Opinión de Málaga. Entonces no quiso mencionar que una de esas novelas que estaban en su despacho era 'El camino de los ingleses', de Antonio Soler. En sus páginas sobre unos adolescentes malagueños que viven experiencias iniciáticas ante caminos que se bifurcan Banderas se miró en el espejo y lo vio claro. Un año después empezó a materializar el proyecto como largometraje, su segundo como director, con el que cristalizaría poco después el regreso al hogar y ahora celebra las dos décadas de aquella aventura: el malagueño, Soler y parte del equipo del filme lo celebran esta tarde con una proyección especial, con coloquio posterior, en el Cine Albéniz.

Desde hace un tiempo, Antonio Banderas es un vecino malagueño más; ya no es ese triunfador hollywoodiense que nos visitaba en Semana Santa y veraneaba en Marbella con su familia. De hecho, el Albéniz está a los pies de su ático en Alcazabilla y apenas tendrá que dar veinte pasos tras bajarse del ascensor para acudir a la proyección. El otrora hijo pródigo se ha convertido en una presencia habitual entre nosotros, gestiona su propio teatro, el Teatro del Soho-CaixaBank, su centro de formación técnica, el Sohrlin Andalucía, y está más que presente en la sociedad malagueña, en el cine español y en la televisión, donde ofrece habituales entrevistas. En estos veinte años han pasado muchas cosas (su ruptura con Melanie Griffith, su infarto, su reconversión como empresario escénico) pero ahí sigue 'El camino de los ingleses', que fue el camino que devolvió a Antonio a Málaga.

Cifras

Banderas mimó aquel camino con las mejores baldosas que encontró. Algunas cifras hablan claro de su gran ambición, bajo el paraguas de su productora Green Moon (hoy ya descapitalizada artísticamente): el presupuesto del filme superó los 7,5 millones de euros, cuando, entonces, la media de producción en el cine español estaba en torno a los 3. Se esperaba usar 80.000 metros de celuloide, pero, al final, se emplearon 130.000 (es conocido el miedo del Banderas director a quedarse corto de material a la hora de afrontar el montaje). "¡Lo que sobre, a la película!", fue el grito de guerra del malagueño durante la filmación, dejando claro sus intenciones de no escatimar gastos ni esfuerzos a la hora de materializar su idea.

Antonio Banderas, durante el rodaje

Antonio Banderas, durante el rodaje / Gregorio Torres

Todos se sumaron a su empeño. Empezando por las instituciones: la Junta de Andalucía subvencionó la película con un millón de euros y el Ayuntamiento de Málaga también le aportó un apoyo neto de 200.000 euros, más unos servicios municipales de apoyo a la producción valorados en 100.000 euros. Y continuando por los malagueños, que soportaron con estoicidad tibetana tremendos cortes de tráfico en el Paseo del Parque, el Paseo de los Curas y diversas arterias principales de la urbe. Todos querían sumarse a la aventura del malagueño más famoso después de Pablo Picasso.

La calle Mármoles, cortada por el rodaje de 'El camino de los ingleses'

La calle Mármoles, cortada por el rodaje de 'El camino de los ingleses' / Gregorio Torres

También se subieron muchos actores jovencísimos, entonces desconocidos. Quien trabaja con Antonio Banderas destaca su capacidad de escucha y su talento para encontrar talento. 'El camino de los ingleses' es la prueba. Supervisó el cásting personalmente, él decidió quiénes iban a ser sus ingleses, y acertó de pleno: nombres hoy de prestigio y popularidad de nuestro cine como Marta Nieto, Mario Casas y Raúl Arévalo dieron prácticamente sus primeros pasos interpretativos en aquella cinta (a su lado, Fran Perea, también joven, era todo un veterano). Miren los créditos de todos ellos y comprobarán el buen ojo de aquel mentor.

Libertad

Junto a esos chavales que tanto le recordaban a él cuando era un malagueño que soñaba con ser actor en la butaca de un Cine Echegaray que fue su "cinema paraíso", Antonio Banderas rodó como le dio la gana. Siempre con la misma cazadora de motorista ("Era muy calentita y la convertí en una especie de uniforme de director», confesó el malagueño, quien llevaba en ella «a la Virgen de la Esperanza, la de Lágrimas y Favores, el Cautivo... Toda la Semana Santa», confesó), llegaba al set con el guión en la mano pero con la libertad en la cabeza. Cuentan, por ejemplo, que contrató a Óscar Faura, director de fotografía de la segunda unidad, con un objetivo: que rodara con libertad lo que le pareciera visualmente interesante, sin preocuparse por la cobertura, ya que de eso se encargaba el director de fotografía Xavi Giménez; Faura llevaba también un auricular con el que Banderas le indicaba que captara cualquier elemento que le atrajera.

Banderas, atendiendo a las fans en el estreno malagueño del filme

Banderas, atendiendo a las fans en el estreno malagueño del filme / Gregorio Torres

Otro ejemplo de la libertad con la que se trabajó, la escena de la lluvia, tan icónica que dio a la película su título en inglés, 'Summer rain' ('Lluvia de verano') y que fue completamente improvisada: durante el rodaje empezó a llover a cántaros, el equipo pensó que tendría que detener la filmación pero Banderas decidió aprovechar el momento e instó a los actores a que saltaran bajo la lluvia y empezaran a celebrar.

Unos métodos abiertos que prologaron el largometraje "impresionista", en definición del propio autor, que salió de todo aquello. Se había "desvinculado del mundo de los resultados" para meterse "en una burbuja y sacudir todas las ideas" que llevaba dentro, alejándose del cine comercial con el que había hecho fama y fortuna, describió entonces el actor y director.

Opiniones

'El camino de los ingleses' se estrenó en el Teatro Cervantes en noviembre de 2006, pasó por los festivales de Sundance y Berlín. Fue recibida con división de opiniones por la crítica: algunos escritores resaltaron que el filme resulta "admirable en su intención y desarrollo, pero con claves poéticas que pueden atragantarse al receptor" (José Manuel Cuéllar, ABC); otros, directamente, lo tildaron de "fallido, grandilocuente, falsamente poético, desequilibrado y lejano" (Javier Ocaña, El País). La que dictó sentencia inapelable, como siempre, fue la taquilla: 'El camino de los ingleses' recaudó en todo el mundo 2,4 millones de dólares, cerca de una tercera parte de su presupuesto. Pero Antonio Banderas lo tenía claro, incluso desde el comienzo del proyecto: "En este salto al vacío algún arañazo me llevaré, pero tengo la satisfacción de haberla hecho en absoluto estado de libertad y en mi tierra", aseguró poco antes del estreno.

Y en 'El camino de los ingleses' quedó, de momento, la interesante y singular carrera como Banderas como director, tras sólo dos películas. 'Málaga en llamas' jamás llegó a materializarse por los citados problemas de derechos del libro y 'Boabdil', para la que que Antonio Soler escribió un guión y que incluso contaba con la simpatía de Luc Besson, tampoco fructificó; aventuras, las dos, quizás demasiado ambiciosas y que requerían de una financiación pantagruélica. Y en ese marasmo se cruzó el teatro, la verdadera primera pasión de Antonio, y centró sus esfuerzos en otro de los ejes de su regreso a Málaga, esa escuela teatral que terminó convirtiéndose en el Teatro del Soho-CaixaBank como pequeño Broadway del sur de Europa y que le está reportando importantes satisfacciones personales como intérprete, gestor cultural y empresario. Pero parallegar a eso tuvo que atravesar un camino, el de los ingleses.

Tracking Pixel Contents