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Cine

Nuestros mayores relatan la historia del cine en Málaga

El documental 'Cines de Málaga. Los sitios de mi recreo', que se estrena hoy en el Rectorado, cuenta con testimonios como los de Guillermo Jiménez Smerdou o María Pepa Lara

La espectacular fachada del icónico Málaga Cinema, en la Plaza Uncibay

La espectacular fachada del icónico Málaga Cinema, en la Plaza Uncibay / La Opinión

Gloria Pérez

Málaga

«Los cines están desapareciendo», vaticina Agustín Gómez, profesor de la Universidad de Málaga y uno de los directores del documental 'Los sitios de mi recreo', que recoge la vida del cine en la ciudad a través de la voz de quienes fueron sus primeros espectadores en salas ambulantes. Bajo una misma premisa nace el relato que se quiere contar: el de una sociedad que en el intervalo de un siglo ha pasado de frecuentar las salas de cine varias veces a la semana de manera casi ritual a consumir la cultura desde una tablet.

En vísperas del estreno del documental este lunes, 23 de febrero, a las 18.00 horas en el Rectorado, Gómez explica que la forma de sentir los acontecimientos de una película ha cambiado con los años. En sus inicios, los cines eran un lugar de socialización. La gente reía, gritaba a la pantalla y aplaudía cuando los protagonistas terminaban comiendo perdices. Al final de la sala ahora solo se escucha el silencio.

El recordado América Multicines

El recordado América Multicines / Daniel Pérez

«Se vendían más entradas de los asientos y la gente lo veía de pie o sentada en los pasillos. Había hasta reventa. La gente compraba entradas y luego las vendía porque se agotaban». Este tipo de testimonios son los que más sorprenden a Gómez, algo que, como dice, «pensándolo ahora nos parece de locos» porque las salas ya no se llenan.

Según los directores del documental, Agustín Gómez y Nekane Parejo, ambos profesores de la UMA del Departamento de Audiovisuales, el documental pretende evocar la nostalgia de aquellos que vivieron la experiencia de curtir su infancia o juventud en las salas de cine de la ciudad, pero también busca la mueca de otro público: los jóvenes. «Queremos que se den cuenta de que las cosas no son solamente como están ahora, sino que han sido de otra manera», explica Agustín Gómez.

Fanáticos

Si alguien dejó constancia en esta ciudad de la cultura de frecuentar las salas de cine, ese fue el malagueño Guillermo Jiménez Smerdou, el periodista en activo más longevo hasta su fallecimiento el pasado mes de enero. En sus columnas semanales en La Opinión de Málaga, se colaron más de una vez historias enlatadas de los cines del siglo XX.

Smerdou, maestro del periodismo que falleció el pasado mes de enero a sus 98 años, tuvo tiempo y ganas de contar historias. También sacó hueco para charlar con Gómez y Parejo. «Nos dio datos interesantísimos, él sí que era una memoria de los cines de Málaga», espeta el profesor. «Conoció prácticamente todos los cines, nos iba recitando los precios, los horarios. Era una cosa impresionante. Es uno de los que más sabía de cine de Málaga», añade.

Otra gran conocedora del cine malagueño cuyo testimonio recoge el documental 'Los sitios de mi recreo' es María Pepa Lara, experta en historia que ha recopilado ocho décadas de cine en Málaga. Gómez asegura que las dos personas que más han escrito sobre el tema son ella y Smerdou, que además han divulgado y ofrecido su conocimiento a «todos los que nos interesa el cine».

Entrevistados

La historia se cuenta a través del relato de los entrevistados. Entre ellos se encuentra un grupo de personas que, en palabras del profesor de audiovisuales, «nada tenían que ver desde el punto de vista de su profesión con el cine». Se trata de cinéfilos de aquel entonces que siempre que podían hacían una parada ante la gran pantalla. Sus anécdotas se recogen en el documental y son «de lo más divertidas». Desde vociferios y aplausos a los actores, a escupitajos de las gradas más altas a las que estaban debajo. «Tenían que llamar a la fuerza pública porque se montaban follones y peleas», añade Gómez.

En el largometraje hay caras conocidas del mundo del cine como la del actor Lucio Romero o exhibidores como el recientemente fallecido José Miguel Fernández Peregrina, cuyo padre y abuelo fueron los fundadores de algunos espacios, como el cine Duque o el Plus Ultra. También la familia Moreno, que eran los propietarios del circuito Astoria.

El cine, un bien de lujo

«Ahora mismo se hacen más películas que nunca, pero sin embargo desaparecen las salas porque no son igual de rentables. Hay otras formas de ocio. Durante todo el siglo XX, el cine era el principal modo de ocio hasta prácticamente los años 60», explica Agustín Gómez y añade: «Cuando se inventó el cine se veía en kinetoscopio, que era como un monitor en el que una persona de forma individual veía una película». Y ciertamente se ha vuelto al modelo original. Ya no se lleva la proyección en sala tanto como el visionado en un móvil o tablet.

Tampoco son iguales los precios. El encarecimiento de la vida también se cobra su espacio en las taquillas de los cines, pero aunque afecta negativamente a la afluencia de espectadores, no es el principal causante de su pérdida. «Es verdad que el cine tendría que estar mucho más abaratado y los precios deberían ser mucho más populares, porque además es algo que está subvencionado. Lo que no se entiende es por qué no se subvenciona también en la última fase, que es en la de la exhibición», apunta el realizador.

Si hoy día cabe preguntarse cómo era ir al cine no hace tanto tiempo y existen documentales como 'Los sitios de mi recreo' para hacer memoria colectiva es porque se ha dado un cambio de hábitos en las generaciones del siglo XXI. «Los niños ya nacen con un móvil en la mano y se han acostumbrado a una serie de formas de relatos muy diferentes a los que era la inmersión en la sala, la oscuridad y la pantalla grande. Eso se ha ido perdiendo», culmina Gómez.

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