Letras
María Cuadrado, la escritora malagueña que convierte sus altas capacidades en literatura: “Escribir es mi forma de ordenar el ruido”
La autora acaba de publicar su nuevo thriller psicológico, 186 días, sobre cómo el amor puede sacar nuestro peor lado

María Cuadrado con su nuevo thriller, '186 días' / L.A
Esperanza Mendoza
Hay novelas que se leen y novelas que se quedan. María Cuadrado (Málaga, 2004) quiere lo segundo. Quiere que el lector cierre el libro y necesite un tiempo antes de empezar otro nuevo. Que algo le remueva por dentro. “Mi nuevo libro no va a dejar indiferente a nadie”, advierte la joven escritora con convicción. Acaba de publicar su nuevo thriller psicológico con la editorial Suma de Letras, 186 días, una novela que habla sobre cómo el amor puede sacar nuestro peor lado.
Cuadrado habla como escribe: rápido, con precisión y con una intensidad que no disimula. Tiene 21 años, pero cuando habla de literatura parece llevar varias vidas a cuestas. “Empiezas pronto y llegas antes”, resume la malagueña. La autora, conocida por haber obtenido la nota más alta de Selectividad en 2021, lleva escribiendo desde la adolescencia. Publica, corrige, reescribe, lee a la vez cuatro libros y habla de técnica narrativa con naturalidad. Habla deprisa y piensa más deprisa aún, pero cuenta las historias con calma.

La escritora malagueña María Cuadrado, con su nuevo thriller '186 días' / L.A
Escribir para ordenar el ruido
Las altas capacidades forman parte de su biografía, pero no como una etiqueta brillante sino como un contexto complejo. “No es que lo tengas todo fácil. Es que el funcionamiento de tu cabeza es otro”. Una mente que acelera la ansiedad, que dificulta el descanso y que complica incluso lo sencillo. “En matemáticas había una forma fácil de resolver un problema y yo buscaba la más rocambolesca”, cuenta la escritora.
Esa intensidad tuvo un coste: bullying, cambios de instituto y una adolescencia marcada por la diferencia. “A mí la gente se me acercaba para preguntarme cómo era tener una cabeza como la mía o para que les ayudara. Y luego, si te he visto no me acuerdo”. Cuando sacó un 14 en Selectividad, que se dice pronto, quiso empezar de cero en la universidad.
Con el tiempo ha entendido que no todo es cuestión de velocidad, sino de ordenar los pensamientos que nos vienen a a cabeza. Y ahí es donde entra la escritura. “Hay veces que no puedo parar de pensar. Escribir es mi forma de ordenar el ruido”. Cuadrado ha escrito muchos libros a lo largo de su corta vida, aunque no romantiza el talento precoz.
“No todo lo que he escrito es bueno. No son 30 novelas ni muchísimo menos. Era una etapa de búsqueda”, asegura la escritora, que afirma que hay que escribir mucho para encontrar el estilo de cada uno. Ahora escribe más despacio. Lee mucho, ya que "leer es mucho más importante que escribir".
La otra, el amor y la incomodidad
En esa evolución encaja 186 días, un thriller psicológico ambientado en Málaga que desafía las reglas del propio género. La protagonista, Aria, escribe cartas desde prisión preventiva tras haber ayudado a su amante, su jefe, a esconder el cadáver de su esposa.
El lector lo sabe desde el principio. “No es un thriller de quién lo hizo, sino de por qué lo hizo”, subraya Cuadrado. La intriga no se apoya en la investigación policial, sino en la psicología de quien cruza la línea. La autora llevaba tiempo explorando el amor no correspondido: “Pensé: qué mayor encarnación del amor no correspondido hay que ser la otra”. Le interesa esa figura secundaria a la que nadie pregunta qué siente. “Siempre es la tercera persona que rompe una relación, pero no se entra en sus motivos ni en lo que vive”, cuenta.
“Me gusta la corrupción de la carta de amor como carta antirromántica. La carta es el formato de las cosas que se quedan por decir. No hay un tú sin un yo”, el recurso de la carta en segunda persona altera el romanticismo clásico, dándole la vuelta a la típica historia de amor.
Empatizar con lo injustificable
Aria no es una narradora cómoda. Tampoco es un personaje fiable. Tiene altas capacidades, ansiedad y un perfil psicológico complejo que la autora construyó con asesoramiento profesional. “Cualquier problema que tengas en la cabeza, si tienes altas capacidades, se multiplica. Todo va más rápido”.
Pero Cuadrado no la juzga. “Ella no pide perdón, solo comprensión. No es una psicópata, tiene sentimientos, y muchos. Pero no se arrepiente”. Y ahí está la herida que quiere abrir en el lector: “Empatizar con lo injustificable, aunque deje el cuerpo cortadillo”.
La novela está documentada al detalle, desde los procedimientos judiciales hasta la prisión preventiva, ya que Cuadrado quería ser lo más rigurosa posible y sumergir al lector de lleno en el proceso judicial. “No es un manual jurídico, pero quiero que el lector diga: podría pasar en la vida real”. Que ocurra en calles reconocibles de Málaga intensifica esa sensación. “Situar una historia no real en un lugar real incrementa la idea de que te podría pasar a ti”, afirma la malagueña, que quería incluir lugares reconocibles de la ciudad para hacer la experiencia más real.
Una escritora que no quiere dejar indiferente
186 días nació tras un bloqueo creativo. “A veces ese ‘me cuesta escribir’ puede servir de muleta para empezar a escribir”, como su protagonista, encontró en la escritura una salida. María Cuadrado no busca el aplauso fácil. Aspira a la resaca literaria. “Hacer algo diferente es muy complicado”, en un mercado saturado de novedades, Cuadrado reivindica el riesgo.
No quiere ser solo la chica del 14 ni la joven prodigio. Quiere ser escritora. Y lo es en esa mezcla de disciplina temprana, intensidad mental y voluntad de incomodar con elegancia. Porque, en su caso, la literatura no es un escaparate: es estructura, identidad y una manera de ordenar su realidad.
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