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Literatura

El malagueño Andy García vuelve al Antiguo Egipto para narrar la vida de uno de los más importantes escribas de Tebas

'El escriba' es el nuevo viaje en el tiempo del autor, una historia sobre ambiciones y amores prohibidos en la fascinante época de Amenhotep III

El malagueño Andy García, en Egipto

El malagueño Andy García, en Egipto / A. G.

Samuel Saborido

Málaga

Ambiciones desmedidas, un amor prohibido y secretos oscuros con la arena de la antigua ciudad egipcia de Tebas como escenario, esa es la promesa de 'El escriba', la novela del escritor malagueño Andy García recién salida del horno en la que, como es habitual en este autor, la cultura del Antiguo Egipto y la arqueología son protagonistas.

Según relata el autor, la magia era entonces "como la religión, algo estudiado, que estaba en los libros sagrados" y, lo más importante, "que podía utilizar desde el pueblo llano hasta el faraón". Matiza que el concepto mágico de entonces no era el instalado en el imaginario colectivo actual: "No era negra o blanca, depende del modo en la que la utilice el mago, y formaba parte de la vida cotidiana".

Historia real tras la novela

La historia de la novela la protagoniza un escriba, una figura fundamental en el Antiguo Egipto para el funcionamiento del país: eran personas letradas que se dedicaban a traducir textos, preservar conocimiento, hacer tareas de contabilidad y gestionar el censo de población, entre otras actividades, como ser las manos derechas de los gobernantes.

De hecho, escribas como el protagonista de esta novela fueron, a juicio de los egiptólogos, el "poder en la sombra": García explica que Amenhotep, hijo de Hapu, en la novela Huy, "casi dirigió el gobierno detrás del faraón Amenhotep III". Por eso, hacer vehicular una novela a través de un escriba era una "tarea pendiente" para el autor malagueño. En la novela, además, el escriba mantiene una relación amorosa con la princesa de Egipto; un amor prohibido por la diferencia entre el estatus social.

Viaje en el tiempo

Para el escritor malagueño, su "objetivo principal" es hacer que los lectores "viajen al Antiguo Egipto" y despertar en ellos la curiosidad por dicho periodo. De este modo, explica que en sus obras trata de ser conciso y "no hacer como otros muchos autores que escriben 600 ó 700 páginas": "Pretendo que los lectores se queden con ganas de más y de no haber acabado la historia".

La portad de 'El escriba'

La portad de 'El escriba' / La Opinión

Añade el malagueño que le resulta "bonito" que un libro, "no importa de qué autor", consiga que el lector "sienta que ha viajado al pasado y se pueda sentir identificado con el personaje".

Asimismo, busca que quienes se adentren en su novela conozcan la historia del escriba que estuvo detrás del faraón Amenhotep III: "Cómo una persona de baja escala social, con su esfuerzo y conocimiento, puede llegar a poner en peligro todo el poder real".

Investigación

"Apasionado por el Antigo Egipto", así se define García, que ha dedicado su extensa carrera de escritor a este periodo histórico: ya en sus años como estudiante en el colegio malagueño de Salesianos destacaba su interés por esta época: recuerda que en Matemáticas le iba "fatal", mientras que en Geografía e Historia "era de los alumnos más aventajados del curso".

Aun así y pese a llevar ya 15 obras publicadas en 17 años, el autor sigue descubriendo aspectos de esta época cada vez que investiga para un nuevo libro.

Explica que no le ha resultado difícil fusionar el relato histórico de la vida de Amenhotep, hijo de Hapu, con la ficción dado que de su juventud hay poca documentación. Antes de sus 40 años, cuando se convirtió en el poderoso escriba que llegó a ser divinizado, lo único que se sabe de él es que su padre también fue escriba y que le empujó a dicha profesión. Razón por la cual García se da "licencia para ficcionar".

Por último, Andy García reflexiona sobre el hecho de que España no haya estado "a la vanguardia" en Egiptología, como sí lo han estado Francia o Reino Unido: lamenta que por años haya sido necesario viajar al extranjero para especializarse en esta época, aunque aplaude que, "hoy en día, la presencia española en excavaciones en Egipto es de primer orden".

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