Entrevista | Juan Antonio Vigar Director del Festival de Málaga
Juan Antonio Vigar: «Muchos ya entienden las razones por las que programamos tantas películas»
Este viernes la ciudad se despliega para recibir a la edición 29 del Festival de Málaga. Hablamos con el director del festival sobre esta edición, reflexiona sobre el estado de nuestra industria y arroja luz sobre su futuro inmediato en el cargo

El director del Festival de Málaga, con algunos emblemas del certamen. | ÁLEX ZEA

Este viernes la ciudad se despliega para recibir a la comunidad del cine español durante una semana de estrenos, homenajes, alfombras rojas, encuentros sectoriales y todo tipo de actividades que nutren la cada vez menos abarcable agenda del certamen. Hablamos con el timonel de la cita con el audiovisual en español, que nos detalla las claves de su inminente edición número 29, reflexiona sobre el estado de nuestra industria y arroja luz sobre su futuro inmediato en el cargo
Póngale un título a la edición número 29 del Festival de Málaga.
Será una edición con películas muy abiertas a la sociedad, sobre cuestiones en torno a la salud, la familia... El componente social estará muy presente en el Festival.
Y, en la historia del certamen, ¿qué supondrá está edición, qué particularidades presenta?
Se va a consolidar el abrazo al mundo iberoamericano, que hemos venido ya desarrollando casi durante diez años: la sección América América va a programar películas de las comunidades indígenas, algo que me parece enormemente interesante, valioso y divulgativo, y, además, el apartado de Cortometrajes también se abrirá a la producción latinoamericana con Iber Shorts, colaborando otros festivales americanos para hacer una selección de los mejores cortos del continente. De otro lado, también en el área de Cortometrajes, se crea el premio al Mejor Guión, en colaboración con TVE y dotado con 15.000 euros. Por lo demás, creo que seguiremos siendo un festival absolutamente referencial para el cine español, como lo demuestra el hecho de que nos hayan llegado 171 largos españoles, más 29 coproducciones, datos que son un refrendo al trabajo realizado. Y todo, con nuestra personalidad: un tercio de esas películas que comentaba son óperas prima, lo que nos refuerza como el trampolín, la puerta de entrada de las nuevas voces del talento emergente, que es de verdad lo que nos interesa.
Tengo la sensación de que acabó un poco quemado el año pasado de tanto defender la cantidad de títulos en la Sección Oficial del Festival. ¿Sirvió la pedagogía y este año todos hemos aceptado de mejor grado las cifras?
Me gustaría que fuera así [Pausa para reflexionar] En eventos de gran dimensión como éste hay que olvidarse del concepto abarcable, como ocurre en los grandes festivales de música, donde hay tres escenarios simultáneos y el asistente ha de elegir. Si nosotros hemos tenido que elegir el 9% del total de las películas recibidas, quienes vengan al festival tendrán también que seleccionar. En todo caso, vengo del mundo de la ciencia, soy muy amigo de los números, creo que nos describen una realidad pero no se les puede mover y juntar de manera aleatoria...
¿A qué se refiere?
Nosotros tenemos una Sección Oficial de 22 películas a concurso, una cantidad que se ajusta a un modelo habitual de festival, que está entre 18 y 22. Luego hay otros 21 títulos, que suponen una muestra de lo mejor del cine español que no ha podido entrar en la competición oficial. Si la llamáramos Málaga Premiere, como hacíamos antes, nadie sumaría esas cifras y se hablaría sólo de 22 películas, las de la competición. Pero las incluimos en la Sección Oficial, ampliamos esta denominación, porque nos lo piden desde el sector, que considera que formar parte de la Sección Oficial enaltece al largometraje; nosotros accedimos porque nuestro objetivo es serle útil al cine español. Además, también el público nos pide que haya muchas películas. En todo caso, creo que mucha gente ya lo está entendiendo, como otras decisiones que tomamos en su momento.
¿Por ejemplo?
Cuando en la edición número 20 nos abrimos al cine iberoamericano aquello suscitó polémica: se iba a devaluar nuestro esfuerzo por el cine español, íbamos a dañar a otros festivales hermanos... No ha sucedido nada de eso; es más, el cine español ha salido reforzado de ese encuentro con el cine latino. También la decisión de incluir el área de Industria se cuestionó en su momento, asegurándose que podría dañar la parte más lúdica del Festival; o la doble Biznaga de Oro [una a la mejor película española y otra a la mejor película latina]... No quiero decir con esto que siempre tengamos razón pero sí que todas las decisiones que tomamos son meditadas y tienen argumentos.
¿Siente el respaldo del público?
El día que pusimos a la venta las entradas de esta edición, a las diez de la mañana, sólo una hora después del inicio, ya había sesiones agotadas. Y al hacer el cómputo final de la jornada, habíamos vendido casi siete mil ochocientas entradas. Creo que eso refrenda el interés del público.
El año que viene, el de la 30 edición, ya me anunció que sería «celebrativo». Contar con el Neoalbéniz ya es un buen argumento para la fiesta, desde luego, pero, ¿se está pensando en algo más?
Llevamos trabajando algún tiempo en la edición número 30. No se tomarán decisiones tan drásticas y trascendentales como las de la edición número 20, pero creo que se empezará un camino hacia un diagnóstico de la relación entre la tecnología y el audiovisual, sobre ese futuro inmediato, inmediatísimo al que nos estamos acercando. Es algo que de momento hemos articulado a través de La Villa del Mar, cuya primera edición nos desbordó a todos y en la que este año mostraremos, de modo práctico y a través de grandes empresas que definen plataformas y redes sociales, marcas muy prestigiosas, hacia dónde va el cine actual. Este año, por ejemplo, indagaremos en las microficciones en formato vertical: uno de los retos del Hack [la comunidad donde los creadores hispanos aprenden a contar historias con la profundidad del cine y la fuerza de lo digital] es plantear una microficción en formato vertical; en determinados mercados, el mercado oriental y americano, están funcionando y se están monetizando mucho, están generando grandes ingresos por su consumo en redes sociales y en plataformas diversas. Estaremos pendientes de eso y si en un futuro tuviéramos que habilitar dentro del festival un apartado para este tipo de microficciones, que convivieran con otros formatos quizás más convencionales, se analizaría.
Tras esa edición del 2027 termina su compromiso con la Corporación Municipal. ¿Será su última edición al frente del Festival, dará un paso al frente si el alcalde, Francisco de la Torre, opta finalmente a la reelección y la logra?
Confío en que se presente nuestro alcalde. Lo he dicho y lo repetiré siempre: creo que es una persona extraordinaria, con una visión de ciudad enormemente inteligente, muy bien fundamentada. He tenido la suerte de gozar de su confianza y siempre me ha dado libertad para trabajar, como también tengo que decir que lo han hecho el resto de formaciones políticas, que nos han apoyado en todo momento y han considerado el festival un proyecto de ciudad. Dicho esto, cuando llegue el momento, habrá que ver qué valoración hacen de mi trabajo, cuáles son sus planteamientos de futuro... Yo llevo trabajando en la gestión de proyectos importantes 43 años, tengo que ver la conciliación con mi vida familiar, mi salud, que ya he tenido algún episodio que, afortunadamente, se ha quedado en la memoria pero que sigue ahí, no se me va del pensamiento y que me hace vivir en el presente continuo [Se refiere a un episodio cardiaco que sufrió en 2023 y que detuvo su actividad profesional unas semanas]. Y tendré que analizar entonces algo que para mí es muy importante en la vida: es realmente complicado llegar, aún más complicado mantener pero lo más difícil es saber irse.
Su colega del Festival de San Sebastián y amigo, José Luis Rebordinos, sí ha anunciado su adiós. Que conste que no le estoy animando a hacer lo mismo...
Rebor consideró que ha cumplicado una etapa y además quiere seguir vinculado a esto pero a otro nivel, de menor responsabilidad. Y le entiendo y avalo su decisión. Cuando llegue ese momento lo diré, pero ahora lo único que me preocupa es la edición número 29. Y a partir de ahí seguiremos pensando en ese presente continuo en el que estoy instalado.
Volvamos al presente. La nueva entrega de Torrente se estrenará en pleno Festival de Málaga, por lo que la conversación en el cine español se derivará esencialmente hacia la película de Santiago Segura. No creo que lo sienta como una contraprogramación pero sí que podría minimizar el eco de algunas de las películas que se lanzarán desde aquí.
He sido consciente desde hace muchos meses de este estreno y tuve conversaciones con la productora [María Luisa Gutiérrez] y también con Santiago. Les ofrecí la posibilidad de que el día del estreno de la película o después del lanzamiento en salas se hiciera un pase de Torrente Presidente con el equipo en el Festival. Lo estudiaron y lo evaluaron y al final nos agradecieron la oferta pero optaron por esta estrategia de lanzar la película sin actos promocionales, entrevistas, ni trailers. No creo que sea una contraprogramación ni que minimice el eco de las películas del Festival; al contrario: si Torrente despierta interés por el cine español, despertará interés por las películas de Málaga. Además, se estrenará nuestro penúltimo día, con ya gran parte del recorrido hecho y a falta sólo de los premios.
Asegura Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia y figura clave en el Festival de Málaga, en una entrevista con El Periódico que el 2025 ha sido el mejor año del cine español. ¿Está de acuerdo?
Me cuesta poner calificativos absolutos, pero coincido con Fernando y con muchas otras personas en que en el 2025 hemos tenido una cosecha de cine español extraordinaria, como no ocurría desde hacía mucho tiempo. Hay ocho o diez películas que así lo atestiguan y lo demuestran, en las puertas de los Oscar y de los Goya; muchas de ellas son de aquí, del Festival de Málaga, salieron de aquí, reforzadas y promocionadas. Nos hemos convertido en la puerta de salida de la programación de primavera en nuestro país. Málaga y San Sebastián, ventanas equidistantes en el año que permiten la salida armoniosa, con tiempo y buenas fechas de las películas, han construido un proyecto de complementariedad que está beneficiando al cine español.
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