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Cine

'Esperando a Mar': la cámara como el segundo cordón umbilical

El malagueño Jorge Peña Martín presentará en el Festival de Málaga un corto en que relata, a través de la cotidianidad íntima, cómo vivió la gestación de su hija en plena pandemia y en Brasil

Una imagen de 'Esperando a Mar'

Una imagen de 'Esperando a Mar' / La Opinión

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

Hace unos meses se asomó por aquí Jorge Peña Martín, un realizador malagueño que vivió cinco años frente a Naufragados, una playa perdida de la isla brasileña de Florianópolis; un paraíso amenazado que al director y guionista le recordó a la Costa del Sol de los años 60 y 70. Estrenaba entonces 'Os Naufragados', el destilado de esos cinco años de rodaje íntimo y personal, implicado, de ese paisaje y de sus habitantes. Pero no fue ni mucho menos lo único que grabó entonces: la próxima semana, el Festival de Málaga estrenará su cortometraje 'Esperando a Mar', la crónica cotidiana y emotiva de los meses en que aguardó la llegada de su hija.

Peña viajó a Brasil en un momento de zozobra creativa. "Estaba en crisis, buscando algo", recuerda. Y lo encontró en Os Naufragados, aquella diminuta isla con el futuro amenazado. "Sentí que quería contar esa historia, y aquello me reconectó con, digamos, el dispositivo fílmico, comprobar que estar con una cámara me seguía entusiasmando". Entonces llegó la pandemia y el embarazo de su pareja, y la grabación del documental se complementó con otra filmación: "Me volví loco [risas] Quería dejar un registro de las cosas bellas de la vida. Las miraba para mi hija que estaba llegando, para que tuviera esa sensación de que incluso en momentos tan oscuros como aquel de la pandemia la vida va siempre mucho más allá".

El malagueño Jorge Peña Martín

El malagueño Jorge Peña Martín / La Opinión

'Esperando a Mar' también examina, en un tono de reflexión poética, en primerísima persona, cómo los hombres viven (y conviven) con un proceso que le es físicamente ajeno, exterior, como un embarazo. "Una mujer, desde el momento en que está el embrión, ya comienza a sentir una conexión muy fuerte con esa personita que se está gestando; en cambio, el hombre, básicamente, tiene que hacer un ejercicio de abstracción al respecto", dice Peña. Y en la cámara, el dispositivo con el que se había reencontrado tras la zozobra creativa, encontró a su aliado: "La cámara me llevaba de alguna manera a encontrarme con mi hija. Era una especie de hilo invisible hacia ella para comenzar a conectarme con ella". Como un segundo cordón umbilical.

Intimidad y pudor

Hay momentos muy íntimos en el cortometraje, vivencias aparentemente pequeñas pero personalmente significativas que Peña Martín y su pareja comparten con el espectador. "Tuve que romper ciertas barreras impuestas por el pudor. Pero como creador para mí siempre ha sido muy importante la intimidad y la honestidad, que la imagen tenga verdad y se sienta como tal; lo cual en este caso implicaba que tenía que exponerme", razona el director.

Por cierto, Mar aún no ha visto el cortometraje que su padre le ha dedicado. "Estamos esperando a que lo vea en cine, en la primera proyección. 'Os Naufragados' se la vio varias veces y decía que no aguantaba más 'la peli de papá' [Risas]. Espero que ésta, en la que sus padres son protagonistas, la tolere un poco más".

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