Danza
Lucía Lacarra, directora del Festival de Danza del Teatro del Soho-CaixaBank: «La danza en España no ha progresado en 30 años, más bien todo lo contrario»
La gran apuesta de la temporada 2026-2027 del Teatro del Soho-CaixaBank es el debut de su festival internacional de danza, una idea que venía rondando la cabeza de Antonio Banderas desde hace años y que cumplirá desde este sábado. Al frente de la cita está Lucía Lacarra (Zumaya, 24 de marzo de 1975), una bailarina, coreógrafa y empresaria de aquilatado prestigio, una mujer tan ilusionada como exigente, comprometida con el futuro de la danza y lejos de miradas míopes

Lucía Lacarra, en el Teatro del Soho-CaixaBank / Álex Zea

La idea de TIP TOE es acercar al público malagueño a la danza. ¿Cuáles crees que son los principales prejuicios y malentendidos que tiene el no aficionado respecto a la danza?
Hay muchos, en mi opinión por el error de no haber introducido nunca la danza en una educación general, como está introducida en muchos otros países. Hay esta idea preconcebida de que la danza es solamente para una cierta élite, o para gente conocedora, o que la danza es solamente tutús y zapatillas de puntas. La danza ha ido evolucionando muchísimo en estos años, hay muchísimas formas de bailar hay muchos estilos, muchas filosofías, es un mundo muy completo y diferente de lo que uno puede pensar.
Debe de ser extraordinario que alguien, en principio, alejado del mundillo de la danza como Antonio Banderas, se aproxime para ofrecerle una idea como ésta.
Creo que yo misma y el mundo de la danza entero no podremos estar nunca lo suficientemente agradecidos por lo que Antonio Banderas está haciendo. Él ya desarrolla un trabajo impresionante dentro de las artes escénicas con su Teatro del Soho CaixaBank, con esa pasión, ese empeño, trabajo y dedicación que pone para sus proyectos y producciones, ese cariño con el que quiere llevar al teatro a los mejores niveles y que haya querido introducir también la danza dentro de la programación y crear este festival es algo que sinceramente no tiene precedente. Desde que abrió el teatro Antonio tenía ganas de utilizar la danza dentro de la programación y nunca lo había conseguido. Y yo, que soy una persona apasionada a un punto máximo, le dije que todo lo que necesitara de mí, estaría allí para ayudarle, para apoyarle y para conseguir llevar la danza a Málaga. Y la verdad es que cuando una persona tiene tanta dedicación y tantas ganas de conseguir algo y se reúne con otras personas que se sienten igual, lograr un proyecto así de maravilloso resulta fácil, dentro de lo complicado y arriesgado que es.
No sé si sabe que Banderas interpretó a un profesor de baile en una película ('Déjate llevar'). Una curiosidad: ¿qué tal se le da?
Yo soy de la opinión de que todo el mundo puede bailar; luego hay niveles, estilos, razones por las que bailar, uno puede hacerlo por hobby, por pasión, por diversión…Pero hay algo que es la manera de expresarse que uno tiene. Cuando a alguien le gusta la danza y forma parte de su manera de ser, de su carácter de su forma de expresar, puede utilizar un estilo diferente, clásico, contemporáneo, puede ser hip hop, samba, salsa, tango…Pero es algo que forma parte de su personalidad y eso hace que sea danza y que pueda bailar. En este caso, Antonio tiene una fuerza escénica incomparable, porque es por supuesto un actor de cine reconocido mundialmente, pero es él también un actor de musical, él ha pisado las tablas y eso cambia muchísimo la forma en la que uno se mantiene, la postura, la forma que uno proyecta, la forma en la que uno simplemente puede caminar en un escenario. Ahí puede haber bailarines del mismo nivel, pero cuando hay uno que sabe cómo proyectar, cómo presentar, cómo usar sus brazos, su cabeza, que baila con todo, es lo que hace la diferencia. Y para eso no hace falta necesariamente tomar muchas clases, es algo que uno tiene naturalmente, y Antonio lo tiene. Aunque no haya aprendido o estudiado danza, si lo hubiera querido hacer, habría bailado y muy bien.
Si Antonio Banderas hubiera querido hacer danza, habría logrado bailar y muy bien
Aunque evidentemente como bailarina, coreógrafa y empresaria está muy al tanto del panorama actual de la danza, supongo que a la hora de diseñar la programación del festival del Teatro del Soho CaixaBank quizás se haya encontrado con alguna sorpresa del estado de las cosas del panorama. ¿Es así?
Soy muy consciente de la situación de la danza y es terrible, bastante triste; sobre todo porque en los 30 años que yo he pasado fuera del país, la danza no ha cambiado en España, no ha progresado, todo lo contrario, hay menos compañías ahora de las que había antes de que yo me fuera, lo que quiere decir que no hay opciones para los jóvenes bailarines para poder empezar una carrera y no hay posibilidades para el público para disfrutar de la danza, para conocer nuevas cosas. Por eso he querido traer al festival estilos muy variados, sin catalogar; la idea es ofrecer danza diferente para que personas diferentes, con gustos diferentes puedan vivirla, puedan descubrir cosas nuevas y puedan ver quizás un lado de la danza que desconocían.
Me da la sensación de que en el festival también es importante animar no sólo al público sino también a los propios artistas, a los propios bailarines, para acompañarlos. ¿Me equivoco? ¿Qué es lo que más necesita un artista joven como los que van a participar en TIP TOE?
Es un festival que no es solamente para el público sino también para las compañías que van a venir, que están todas ilusionadísimas, y también para los bailarines, para los bailarines de aquí, de las escuelas de Málaga. Queremos que se sientan parte del festival. Por eso vamos a tener muchas actividades paralelas a los espectáculos, como la Barra al Aire Libre del Muelle Uno, talleres coreográficos, habrá audiciones para compañías junior, habrá encuentros con coreógrafos, con directores, habrá todos los años una leyenda del mundo de la danza que tendrán aquí en Málaga, con la que puedan hablar, a quien le puedan hacer preguntas. Y eso es muy importante: porque cuando hay una afición y hay una pasión y un deseo de llegar a algo, necesitas algo que te motive, que te haga creer que ese sueño es realidad.
Usted misma es referente para muchas bailarinas. ¿Responsabilidad u orgullo?
Ambos. He estado disfrutando tanto de mis espectáculos, mi carrera y mi vida, que ha sido la danza, que no me he dado cuenta lo lejos que he llegado en cierto sentido. Cada vez más me encuentro haciendo galas con bailarines que han crecido viéndome bailar, que tenían fotos mías en sus habitaciones y ahora están en un mismo escenario conmigo. Yeso es un orgullo. Pero también una gran responsabilidad, el guiar a los jóvenes. Es muy importante hablar con ellos, porque yo sé lo que es ser joven y tener dudas, tener preguntas. Nadie te asegura que vas a llegar por mucho que puedas tener talento o todas las ganas del mundo, así que si me toman como ejemplo es mi deber intentar ayudarles, guiarles, intentar darles todas esos puntos y las cosas que aprendemos más tarde en la vida y que son tan importantes, como utilizar la mente de forma positiva y tomar decisiones correctas. Son profesiones difíciles que requieren mucha madurez, mucha constancia y disciplina, y hablamos de jóvenes... Hablar con ellos es mi forma de aportar un poco al futuro de la danza.
La danza ha sido mi vida, no una profesión; no he trabajado ni un solo día de mi vida
En realidad, ese objetivo ya lo está cumpliendo desde su propia compañía. Por cierto, asegura que hasta te encargas tú misma de reservar las habitaciones de hotel para los integrantes. Entrar en contacto con la trastienda de la danza, aprender de esa parte alejada de los focos, ¿le ha hecho amarla más?
A mí siempre me han gustado todas las facetas del mundo de la danza. Yo con 20 años decidí hacer de mi propia agente, sin tener mucha idea de lo que era, pero me interesaba el saber cómo las cosas estaban organizadas, dónde iba, con quien iba a trabajar, cuáles eran los horarios. Fue complicado al principio, pero luego me gustó el hacerlo y me sentía más responsable e independiente. No me gustaba el hecho de tener que preguntar a alguien qué día es, a qué hora es el vuelo, quería saberlo yo porque me parecía que, para poder hacer bien mi trabajo, quiero saber que está bien preparado. Con la pandemia, cuando empezamos a crear nuestras propias producciones, me puse a producir sin tampoco saber cómo se hacía, pero básicamente son másters que haces retándote a ti misma. Y así́ es como he terminado teniendo una compañía en la que hago el trabajo de prácticamente seis personas, porque es verdad que aparte de bailar y dirigir y producir, hago toda la logística, las reservas de los viajes, de los hoteles, me ocupo un poco de todo, me ocupo del vestuario, de los envíos, del set, del vestuario, de las maletas, y es muchísimo trabajo, pero lo disfruto también. Es interesante porque hay muchísimos elementos que son esenciales para que un bailarín llegue a un escenario; cuando uno es simplemente un bailarín en una compañía su responsabilidad es simplemente bailar bien y no piensa que todo ese engranaje que hay, pero ese conocimiento es muy valioso.
En estos casi 40 años de trayectoria, ¿qué le ha enseñado de la vida la danza?
La danza ha sido mi vida; no ha sido una profesión, no ha sido un trabajo. Puedo decir honestamente que no he trabajado ni un solo día de mi vida, yo he bailado desde que así lo decidí, con tres años. Pero la danza me ha enseñado muchísimas cosas: me fui de mi casa de San Sebastián con 13 años, sola; hablo seis idiomas, he vivido en varios países porque siempre iba retándome para aprender más, nuevos estilos y trabajar con diferentes coreógrafos... Nunca quise acomodarme. A través de la danza he aprendido todo el resto de la vida; quizás he aprendido de la vida más que otras personas porque yo he tenido que salir, vivirla y defenderme y protegerme, sabiendo conseguir lo que yo quería, con trabajo duro, tomando buenas decisiones. Yo se lo debo todo a la danza y se lo he dado todo.
Imagínese: su hija, Laia, le dice un día que quiere ser bailarina. ¿Qué le dice?
Pues Laia, que tiene ahora 11 años, no me lo dirá nunca y la verdad es que menos mal... No lo digo porque no me habría gustado que mi hija fuese bailarina: el problema es que ella es totalmente diferente a mí, morfológicamente, físicamente: tiene 11 años y ya es casi igual de alta que yo, es rubia con ojos azules y es rígida, tiene un cuerpo muy duro, lo contrario a uno de bailarina. También es diferente a mí en cuanto a la personalidad: es muy rebelde, tiene poca disciplina, se toma las cosas con mucha calma... Pero le gusta bailar hip hop, lo hace muy bien además, aunque el ballet le parece aburrido. Si hubiera querido bailar habría sufrido muchísimo, Nunca le habría dicho que no, por supuesto, pero con el cuerpo que tiene hubiera sufrido. Lo único que quiero es que ella encuentre algo que le guste hacer, y la apoyaré como mi madre hizo conmigo sin tener ni idea de danza. n
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