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Cultura

La Plataforma Cívica Mediterránea reivindica desde Málaga que la cultura se reconozca como un derecho fundamental

La iniciativa persigue que la cultura sea exigible al Estado, no solo un principio rector

El presidente de la plataforma, Antonio Morales, y el vicepresidente, José Gutiérrez Valenzuela

El presidente de la plataforma, Antonio Morales, y el vicepresidente, José Gutiérrez Valenzuela / C.C.

Carlos Cordero Rosado

La Plataforma Cívica Mediterránea nace de la necesidad de que la Constitución Española reconozca a la cultura como un derecho fundamental. Esta plataforma, creada en Málaga y que cuenta con el apoyo de las Universidades Públicas de Andalucía, entre otras organizaciones, está impulsada por su presidente, Antonio Morales, que fue fiscal jefe de la Audiencia Provincial, presidente del Ateneo de Málaga y la Cruz Roja; su vicepresidente, José Gutiérrez Valenzuela, ex comisario de policía; y Adelaida de la Calle, catedrática de biología y rectora de la Universidad de Málaga entre diciembre de 2003 y junio de 2015. La Opinión de Málaga ha podido conversar con el presidente y vicepresidente de esta plataforma para conocer más de cerca el objetivo de este manifiesto y su seguimiento para que la cultura sea reconocida como derecho fundamental.

Según explican los impulsores de la plataforma, la cultura está recogida en la Constitución como un principio rector de la política social y económica, pero no obtiene la categoría de derecho fundamental. "Esta categoría no es menor, pero queda anticuada", comenta Morales. Un derecho fundamental puede ser exigido directamente al Estado, pero un principio rector depende de la voluntad política de cada gobierno. Es decir, puede impulsarse, mantenerse o quedar desplazado.

Una iniciativa malagueña

La Plataforma Cívica Mediterránea se creó en Málaga el 14 de abril de 2025 con un único propósito: redactar un manifiesto con argumentos suficientes para impulsar un cambio constitucional con respecto a la cultura, contando también con el apoyo ciudadano y de identidades. No es casualidad que esta iniciativa nazca en Málaga. Sus impulsores consideran que "la ciudad es un referente cultural desde los últimos años y eso la convierte en un punto de partida ideal". Con el manuscrito ya redactado y una suma importante de apoyos institucionales, el proceso ya comienza a recoger frutos. Cuentan con el apoyo de las diez universidades públicas de Andalucía, "nos ha dado su apoyo inquebrantable", afirma Morales. Además, cuentan con el apoyo de sindicatos y otras organizaciones sociales. El siguiente paso es contar con el apoyo de figuras del ámbito cultural. Nombres como Antonio de la Torre, María Barranco o Luis García Montero han mostrado disposición a apoyar la iniciativa, lo que reforzaría su visibilidad y sería un plus para conseguir el objetivo.

Un problema detectado desde el marco internacional

Para los promotores del manifiesto hay una incoherencia clara. La cultura si está reconocida como un derecho universal en tratados internacionales, pero no tiene ese reconocimiento en el ordenamiento jurídico español. Al detectar esa contradicción, deciden trabajar desde este punto de partida. "La cultura no se puede exigir porque no es un derecho fundamental. Es una aspiración, no una obligación del Estado, pero si tuviera ese reconocimiento, las instituciones estarían obligadas a garantizar su acceso y desarrollo, al igual que ocurre con la educación", explican. Además, con la educación se establece uno de los principales fundamentos del proyecto, ya que consideran que educación y cultura van de la mano. "Lo que hoy es cultura, mañana es educación", señalan. Ejemplos como las obras de escritores y pintores lo muestran. La biografía y vida artística de personajes como Pablo Picasso o Federico García Lorca son parte del conocimiento académico y se comienzan a estudiar desde la escuela.

Clave en economía, identidad y desarrollo social

La Plataforma Cívica Mediterránea argumenta que la cultura es clave en múltiples aspectos y forma parte de la vida diaria de cada persona. “Sin cultura no hay identidad ciudadana”, sostienen. En el caso de España, destacan el peso de la lengua castellana, hablada por 600 millones de personas, segunda lengua en redes sociales, que es la lengua más estudiada en los EEUU y que hasta China la ha incluido en la enseñanza secundaria, como segunda lengua opcional, en competencia con el inglés, el ruso y el japonés. No solo eso, también subrayan el importante impacto económico que tiene la cultura. Según los datos que proporciona la plataforma en el manifiesto, la industria cultural factura más de 550.000 millones de euros al año y genera más de nueve millones de puestos de trabajo, superando a sectores tradicionales como la metalurgia, siderurgia y sector alimentario y de bebidas.  "¿Cómo no va a ser un derecho fundamental algo con ese peso?", se preguntan. Sin olvidar el valor del patrimonio histórico, en el que España cuenta con 49 bienes materiales declarados por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, lo que convierte a España en el segundo país con más declaraciones en Europa, y el tercero en el mundo, a los que hay que añadir 15 elementos que tienen la consideración del patrimonio cultural inmaterial. "Los elementos como la lengua, el patrimonio o las representaciones artísticas son los que definen una sociedad", concluyen.

Proyecto 100% ciudadano

Este movimiento no cuenta con financiación ni con una estructura organizativa definida, por lo que puede considerarse un proyecto ciudadano. Su estrategia principal es la adhesión voluntaria y la difusión del manifiesto, aunque indican que "gracias a contactos por nuestros cargos en el pasado, hemos podido contar con mucho apoyo".

El objetivo es presentar la propuesta antes de final de año y seguir sumando apoyos hasta la fecha prevista de presentación del proyecto. "Nosotros solo podemos hacer una petición. La decisión final corresponde a las Cortes Generales", explican. El camino es complejo y no será fácil. Reformar la Constitución es un proceso largo que requiere una intervención política, pero los impulsores confían en que el movimiento de la cultura y todo lo que engloba facilite ese acuerdo. De hecho, no quieren el apoyo de ningún partido político para evitar la polarización.

La cultura, igual de importante que alimentarse

Desde la plataforma defienden que la cultura no es un lujo, sino una necesidad esencial. Su vicepresidente, José González, recuerda una reflexión de Federico García Lorca: "Si algún día me encuentro en la necesidad, no me deis un pan, dadme medio pan y un libro", una idea que argumenta que la cultura alimenta tanto como el comer. "Después del pan, la cultura es la primera necesidad del ser humano", concluye. Con este movimiento ciudadano se plantea si ha llegado la hora de que la cultura sea considerada como un derecho fundamental.

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