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Entrevista | Joaquín Reyes Actor y humorista

«Por fin interpreto a un galán cómico, tenía muchas ganas de serlo»

Llega al Teatro Cervantes, hoy y mañana, con un texto del popular Florian Zeller, La verdad

El popular Joaquín Reyes con Alicia Rubio, otra de las protagonistas de la función.

El popular Joaquín Reyes con Alicia Rubio, otra de las protagonistas de la función. / Víctor Gómez

Natalia Sánchez

El popular cómico y guionista Joaquín Reyes encabeza el elenco de la comedia La verdad que se representa el lunes y el martes (27 y 28 de abril), en el Teatro Cervantes..

Después de La Paz interpreta La Verdad. Lo primero era una adaptación de un clásico y ahora se atreve con una comedia.

Después de hacer La Paz de Aristófanes, una revisión a cargo de Francisco Nieva para Mérida, me sugieren la oportunidad de protagonizar esta obra de Florian Zeller, dirigida por Juan Carlos Fisher. Ha sido una cuestión de azar. Nunca pensé que me fuera a dedicar al teatro.

¿Y qué tiene de especial el teatro para que regrese a él?

Hablan del veneno del teatro, pero... realmente es increíble la energía que se crea con el público. Además, es el propio proceso de preparación. Los ensayos suponen trabajar de otra manera totalmente distinta a la que estaba acostumbrado. Tengo tablas sobre los escenarios, pero no vengo de una formación de actor. Había hecho muchos sketches, monólogos, muchas cosas en tele y en cine. No había hecho teatro y me gustó mucho.

¿Cómo ha preparado el papel de Miguel?

Miguel es un mentiroso, pero, dentro de su lógica, él miente para no hacer sufrir a la gente. Es de estos personajes que tienen muchas aristas y que para interpretar son un regalo. Antes había una categoría que era el galán cómico en teatro y cine, donde estaban peleando Fernando Fernán Gómez o Arturo Fernández y por fin, ya soy galán cómico, que tenía muchas ganas de serlo.

¿Qué ha sido lo más difícil de dar forma?

Aunque parezca una cosa un poco prosaica, lo más difícil es trabajar el texto, aprendértelo porque hay mucho texto y, sobre todo, hacer que esas frases tengan un poso. Además, el texto de esta obra tiene que ser más bien realista. La memoria que suelo trabajar es la memoria a corto plazo y aquí no, aquí el texto tiene que estar muy trabajado y se trabaja otro tipo de memoria, pero... controlado y por ahora no me he quedado en blanco (risas).

¿Qué va a ver quien vaya al Teatro?

Una comedia con muchos giros que plantea una cuestión bastante actual, qué es la verdad, qué es la mentira, para qué se utiliza la mentira, por qué mentimos... La mentira no se puede despojar de la motivación y de un objetivo. No son iguales todas las mentiras, todos nos manejamos con mentirijillas piadosas y también hay otras mentiras que están hechas para hacer daño e incluso la verdad también es algo que muchas veces roza con la mala educación.

Actualmente parece que el filo entre la verdad y la mentira resulta muy fino y, a veces, se puede caer hacia un lado u otro con facilidad.

Sí porque ahora que vivimos en esto de la verdad alternativa y de la posverdad, la verdad es la verdad. Parece que hay gente que miente deliberadamente y miente para sacar provecho. Y luego también no es igual mentir que no decir la verdad, no es igual mentir que ocultar.

¿Se ha cuestionado hasta que una mentira puede ser aceptable?

Claro. En esta obra hay una infidelidad de fondo. Mi personaje miente para no hacer sufrir y tiene lógica su razonamiento, pero sí, a mí me plantea muchas dudas y eso es una de las cosas buenas de esta obra, que la gente se va pensando, hay más preguntas que certezas.

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