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Concierto

Miguel Ríos: un octogenario en forma baila su último vals en el Cervantes

El granadino ofrece un pletórico recital para sus fans malagueños, un paseo de dos horas marcado por el compromiso y el rock como brújula

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

Los rockeros nunca mueren pero siempre se despiden. En 2010, Miguel Ríos ofreció una gira de despedida que fue plastificada como Bye Bye Ríos; hoy, más de tres lustros después, el granadino sigue diciendo un adiós que sus seguidores ya no se creen. «Me despediré a la francesa, lo dejaremos en el aire porque no creo que tenga mucha cuerda más», aseguró en una reciente entrevista. ¿Fue el de anoche en el Teatro Cervantes el último recital del mítico cantante para sus fans malagueños? El tiempo lo dirá, la biología lo determinará, pero lo cierto es que a tenor de lo visto y oído en este Último Vals (el título del tour con el que está recorriendo España por enésima vez), este yonki confeso de los aplausos podría mentirnos una vez más.

Dos momentos de la actuación de Miguel Ríos de anoche en el Teatro Cervantes. | GREGORIO MARRERO

Un momento de la actuación de Miguel Ríos de anoche en el Teatro Cervantes. / Gregorio Marrero

El templo de la calle Ramos Marín, que tenía colgado el cartel de no hay billetes desde hacía bastante tiempo, acompañó a Ríos en un ejercicio de memoria compartida a través de un repertorio (abierto con, cómo no, la emblemática Bienvenidos y salpimentado con himnos inevitables como El blues del autobús, El rock de la carcel o Vuelvo a Granada) que atraviesa generaciones y estilos musicales. Arropado por sus acostumbrados y sólidos The Black Betty Boys, el granadino, que ya peina unos fabulosos 81 años, demostró encontrarse en una envidiable forma, aunque, claro, su garganta ya presente achaques, especialmente en el tramo final de un recital de más de dos horas. Con todo, la velada fue un fructífero paseo por un tiempo, un país y sus gentes marcado por las ganas de cantar, contar, protestar y hacer ruido. Cosas de octogenarios.

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