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Letras

El poeta malagueño David Delfín: «No escribo libros de poemas; escribo libros-poema»

El autor malagueño publica 'Oqueruela Tékne' (Maclein y Parker), prosa desmadejada desde la lírica para proyectar «los interiores de las realidades perdidas que tanto nos acompañan»

El escritor malagueño David Delfín

El escritor malagueño David Delfín / La Opinión

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

El escritor y crítico Vicente Luis Mora le define como «un extraño imprescindible» en la poesía española y no le falta razón. David Delfín (Málaga, 1966) acaba de publicar 'Oqueruela Tékne' (Maclein y Parker), un nuevo «libro-poema» que manifiesta su voz personal e intransferible, marcada por las dualidades, el misterio y el lenguaje como linterna en esas oscuridades y brumas que conjugamos con la primera persona del singular. Este sábado, 2 de mayo, firmará ejemplares en la Feria del Libro de Málaga (en la caseta de las Librerías Proteo Prometeo).

Quienes hayan leído a Delfín recordarán el primer contacto, algo áspero, difícil, con su palabra; su expresión es exigente y, confirma, absolutamente despreocupada de las pretensiones de comprensión del lector. «Desde la publicación de 'La fábrica de anticuerpos si no amanece' (Carena, 2016) no escribo libros de poemas, sino libros-poema en los que hay pocas conclusiones y, en cambio, el intento de proyectar con el lenguaje los interiores de esas realidades perdidas que tanto nos acompañan. Busco que el lector se sumerja en ellas y pueda revivir las suyas propias», asegura y cita «Se aloja la piel en roce y comprende» como representativa.

Y también se habrán percatado esos lectores de que no hablamos de una poesía stricto sensu, sino de prosa desmadejada desde lo poético; una forma propia que, para David Delfín, ha supuesto «una puerta abierta»: «Es una libertad creadora que ha facilitado mi voz poética. Quizá la he encontrado un poco tarde, ya en la segunda parte del partido contra tus sueños, rodeado de futuros que debieron ser posibles…, como escribo en el libro», dice. Y agradece la complicidad de su editor desde 'Equívocos Árboles Caligrafías Personas' (Maclein y Parker, 2022), Antonio Abad, que confía y estimula «con atención y cercanía».

El inconsciente es el que lee

Volvemos a Mora, autor del prólogo de 'Oqueruela Tékne', que señala que es el inconsciente del lector quien, en realidad, lee la poesía de Delfín. «Si mi poesía tiene algún valor es porque reconoce más que conoce, y en ese misterio se sitúa. Ya no es tanto un modo de expresarme como cuando era joven, sino un lenguaje con el que acompaño cuanto soy: el poeta profesional del turismo, el compañero, el padre, el ciudadano, el soñador… Todos esos yoes líricos subyacen en mis textos y, quizá por eso, conectan con un territorio común», argumenta. Y, como cualquier escritor exigente, claro, hay un trabajo de retórica para materializar esa expresión hacia el ser y el no ser...».

Portada del libro de David Delfín

Portada del libro de David Delfín / Maclein y Parker

Muchas páginas del volumen parecen un diálogo de opuestos, donde la reflexión y la inconsciencia, lo cerebral y lo intuitivo, por ejemplo, se enhebran. El escritor malagueño lo asume con naturalidad: «El pensamiento ya implica un diálogo entre opuestos con el que tratamos de orientarnos en la vida. Es, además, el eje del libro con la cita de Chantal Maillard, el diálogo interior... En cierta medida, así expandimos lo real mediante la ficción. Mis últimos libros sugieren que somos, en gran medida, la ficción que construimos de nosotros mismos, porque necesitamos relacionarnos con lo que no comprendemos o con lo que el sistema nos impone. Para eso la poesía es un recurso único, no solo para quienes escribimos, sino para cualquiera: todos somos seres creadores, necesitados de reelaborar lo que nos sucede. Y si un texto logra activar esa transformación en un lector, el alcance de ese gesto no es menor».

Entonces, ¿qué busca al escribir David Delfín, la palabra exacta o el pensamiento exacto? «Procuro que el lenguaje actúe como un aliado para que el conjunto del libro genere una atmósfera que invite a pensar. La poesía es mi forma de estar en el mundo. Desde ahí surgen textos en los que conviven lo exacto y lo impreciso... en una línea cercana a lo que reflexionó María Zambrano. Por eso recurro al libro-poema, aunque, paradójicamente, sigo pensando que los grandes poetas son quienes escriben libros de poemas».

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