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Entrevista | Arantza Portabales Escritora

«Interesa que la clase media desaparezca: la gente desesperada es maleable»

La popular autora presenta este domingo en la cita malagueña 'Asesinato en el molino del cura', una intriga que parte de la amnesia

La escritora Arantza Portabales.

La escritora Arantza Portabales. / A.V./P.F.

Mar Mato

Un ojo, un cuchillo y tres sombras. Podría ser un mantra, pero es una de las referencias que se repiten en la última novela de la escritora gallega Arantza Portabales, 'Asesinato en el molino del cura', que presenta hoy en la Feria del Libro de Málaga (Patio de Banderas del Ayuntamiento de Málaga, 18.30 horas). La ex inspectora Iria Santaclara vuelve a ser la protagonista en la investigación de varios sucesos que la llevarán, junto al inspector retirado César Araújo, al pueblo de Loeiro. En esta ocasión, una mujer de unos 50 años, Alba, aparece en el pueblo en busca de respuestas a su pasado.

Comienza, como la novela anterior, con una cita de Agatha Christie, pero se centra en la memoria de las cosas. ¿Investigó mucho sobre cómo el cerebro humano recuerda u olvida?

Esta novela comienza con una mujer con amnesia. Es un tema muy manido, pero pensé en cómo Christie lo abordó en Un crimen dormido, donde una chica recuerda un crimen durante su luna de miel. Investigué mucho. Conté con la ayuda de la Clínica Contigo de Vigo, a la que menciono en los agradecimientos. Aparece la psicóloga Sandra Oliveira. Le pregunté si quería ser un personaje de la novela y dijo que sí. Uno de los personajes va a terapia allí. Lo que no es cierto es lo que digo en el libro, que se obtienen resultados el primer día de la sesión. Al final del libro, aclaro que esta terapia existe, pero que requeriría muchas más sesiones. En realidad, es una licencia literaria. Todos pensamos que la hipnosis es el método más rápido para intentar recordar, pero hay otros que presento en la novela. También recibí consejos de Merche Solla, profesora de la Universidad de Vigo; me ayudó con el tema de la detección por radio. Hay mucha investigación, pero no me gusta que ese trabajo aparezca en la novela. Solo la uso para evitar errores.

Esta es la segunda entrega de las aventuras de Loeiro, un pueblo muy tranquilo donde «nunca pasa nada». Está inspirado en el lugar de su infancia.

Inspirado, inspirado, no; es Loira. Le cambié el nombre porque fuera de Galicia creen que Loira es un pueblo francés y quería que sonara gallego. Por suerte, mis libros se publican en todo el mundo (Rusia, República Checa, Portugal...). Fuera de aquí, todo el mundo piensa que las palabras gallegas terminan en -io o -eiro. Tengo un pueblo enfadado por el cambio de nombre: me preguntan si me avergüenzo y no me avergüenzo en absoluto. Es el pueblo de mi madre, de mi padre, el de mi infancia.

El libro subraya que no podemos interpretar algo del pasado con la mentalidad actual.

Ni temporal ni espacialmente. En los 70, una chica de Madrid ya había ido a ver a los Beatles, y en 1965 mi madre no sabía quiénes eran y escuchaba a Manolo Escobar. El salto cultural y espacial es importante. Esta novela habla de la opresión que se ejerce sobre las mujeres, sobre su honor, sobre lo que tanto nos ha limitado. En los 80, escuché ese comentario de «el tipo la dejó; es mercancía usada, de segunda mano». Lo peor que le podía pasar a una mujer era que la abandonaran después de haber tenido relaciones. Nadie quería casarse con ella. Esa opresión está muy presente en el libro. Eran mujeres marcadas por la reputación de su abuelo sacerdote. Es una novela mucho más oscura y opresiva. La presión social siempre recae sobre ellas. El estándar de moralidad solo se aplica a las mujeres.

El machismo social está presente en muchas de sus páginas.

Sigue vivo hoy en día. Estoy segura de que mis hijas no saben que esto sucedió hace décadas. Piensa en la expresión «tener un hijo de una solterona». ¿Existe la expresión «hijo de una solterona»? También existen, pero no se usan. Las tres mujeres mayores de la novela, las tres hermanas, sobreviven. Cargan con un estigma. Mi primera novela se titulaba «Sobrevivir» y presentaba a una mujer que tenía que sobrevivir en un mundo de hombres. Nacemos supervivientes porque tenemos que remontar el río como el salmón.

En la novela, convergen dos épocas: el presente y la década de 1970. En el pasado, existía una marcada diferencia entre las clases sociales.

En aquella época, siempre se era hijo de un hombre pobre o de uno rico. La división social era evidente. Las mujeres de clase alta podían usar pantalones; las pobres, no. Al final, el dinero es libertad, y para las mujeres aún más. No se puede ser libre si se está pensando en cómo conseguir comida. De joven, se piensa que el dinero son cosas, que te da un coche, una casa... A mi edad, uno descubre que el dinero es solo tiempo. Tener lectores que apoyan mi trabajo me permite dedicarme exclusivamente a escribir. ¿Ves cómo el dinero me da libertad? Es brutal. El trabajo me generaba mucho estrés y no te deja pensar.

Y hoy, ¿cómo se presenta esa división social?

La clase media ha destruido el fenómeno de las clases sociales y ahora que se han apoderado de ella, todos volveremos a ser pobres, comparados con cuatro personas ricas. Eso es lo que está pasando: han destruido el mayor logro de la sociedad, la clase media, en la que la hija de un marinero podía obtener una licenciatura, una maestría y aprobar un examen sin recursos económicos. La gente o no tiene suficiente para pagar una casa o comida, o tiene millones en el banco. La clase media debería representar la normalidad pero alguien está interesado en que desaparezca porque la gente desesperada es mucho más maleable.

AGENDA DE HOY | Cómic, música indie y mucho más, en la programación

Además de Arantza Portabales, en la agenda de la jornada de la Feria del Libro de Málaga destacan Pablo Cerezo, que presenta El cuerpo enunciado (Patio de Banderas del Ayuntamiento, 11.30 horas); Brigitte Vasallo, que trae La fosa abierta: anarchivo emocional de un milagro económico (Patio de Banderas del Ayuntamiento, 12.30); Indilogía. Una antología de la música alternativa española, de Nani Castañeda (Recinto Eduardo Ocón, 13.00) y Sedienta, de Paula Guerrero (Rectorado de la UMA, 17.30). En el apartado de firmas de autores, nos encontramos en la jornada a Vicente Luis Mora, Jorge Roelas, Belén Conde, Raúl Cordero y Patricia Lamela, entre muchos otros.

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