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Entrevista

Rodrigo Cuevas, en Málaga: «A mí el factor tiempo, cantar una canción que tiene 500 años, me pone»

El asturiano es uno de los protagonistas del nuevo ciclo musical Moonlight, en Málaga Fórum. Presentará el 31 de julio su más reciente disco, 'Manual de belleza'

El artista asturiano, en una imagen reciente

El artista asturiano, en una imagen reciente / Pau Gracià

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Ramón Vendrell

¿Hay un hilo conductor entre las canciones de 'Manual de belleza'?

La idea era crear pequeños refugios de belleza. Por ejemplo, el pasodoble Sácame a bailar habla de una pareja en la que una de las dos personas tiene demencia y solo recuerda a la otra cuando escucha pasodobles. El disco no es una frase larga, sino diferentes frases dentro de un mismo texto. Me gusta mucho cómo escribe las canciones Franco Battiato, con imágenes que te hacen construir una visión completa. Claro que a veces piensas, «joder, La belleza, qué nombre más abstracto y pretencioso». No iba a hablar de una belleza canónica, sino de diferentes cosas que a mí me parecen bellas.

El álbum tiene numerosas colaboraciones. Le voy a preguntar por los motivos de tres. ¿Mala Rodríguez en 'BLZA'?

En general, las colaboraciones del álbum son de artistas que me han influido, aunque no tengan demasiada trayectoria, como Tarta Relena o Grande Amore. Con Mala Rodríguez empecé a escuchar rap. En una canción en la que se habla más que se canta, tenía que estar.

¿Tarta Relena en 'El pañuelín'?

Su trabajo con las voces siempre me parece excelente. Las amo y las conozco desde que hace tiempo coincidimos en un festival de poesía en Caldetes. Tengo mucha relación con ellas y son una referencia vocal.

¿Ana Belén en la citada 'Sácame a bailar'?

Es la elegancia. Estas tres colaboraciones reflejan diferentes cánones de belleza. Ana Belén, con esa presencia que tiene; Mala Rodríguez, con esa rabia y ese salvajismo que tiene cuando rapea; Tarta Relena, que son algo como muy elevado. Cada una tiene su punto.

¿Cómo llegó al romance 'La hermana cautiva'?

Es un romance muy antiguo y muy extendido por toda España, y quizá también por todo el mundo a través de los sefardíes. Esta versión concreta de la melodía es la que cantaba Concha i Clara, una señora de Cangas de Narcea. La vi cantándola en un vídeo de YouTube. Los romances son piezas tan antiguas que no tienen todavía estructura de villancico, que es de donde toda la música popular viene: estrofa, estribillo; estrofa estribilllo. Por eso es difícil llevarlos al pop: no tienen un enganche y no se estructuran por estrofas, sino que son versos octosílabos uno detrás de otro. Cada pueblo los cantaba con su melodía propia. A veces encuentras textos muy bonitos, pero la melodía no es bonita; y a veces encuentras melodías muy bonitas, pero los textos hablan de lapidar adúlteras o de matar moros. Cuando coinciden una historia bonita y una melodía bonita, como en La hermana cautiva, es lo más. Pero los romances son todo un reto.

¿Qué emociones le produce interpretar una pieza que al menos tiene 500 años?

A mí el factor tiempo me pone. Es como hacer arqueología. Los romances llegaron a la generación de mi abuela, que tiene 90 años, quizá a quienes tienen 80 ó 70 años. La radio frenó la transmisión de romances y la tele acabó con ella. Antes de que existiera la ONCE, los ciegos cantaban coplillas y las vendían. Todo eso, que es muy chulo que haya pervivido, tiene los días contados.

En Una muerte ideal fantasea con Lina Morgan, Juan Gabriel, Selena, el Presi, Rocío Jurado, Nino Bravo y Concha Velasco esperándole en el cielo. ¿Forman parte de su panteón artístico?

Forman el panteón total. Juan Gabriel es el Zeus de todos ellos. Imagínate que se abren las puertas del cielo y te encuentras a Concha Velasco dándole palique a san Pedro, es que le pega. Y a Selena cantando una cumbia y haciendo un poco de verbena, a Juan Gabriel haciendo luego una aparición estelar, al Presi cantando en una taberna... A Lina Morgan yo la pondría a dirigir la escena.

¿Quién fue el Presi?

Si hubiera sido andaluz, ya te digo yo que lo conocería todo el mundo. Pero como era asturiano y cantaba tonadas... Cogió la tonada asturiana, que es un canto escénico, de ritmo libre y muy exhibicionista, muy melismático, no para cualquiera, y la llevó a un punto mucho más artístico mezclándola con la copla y con el flamenco. Se recorrió toda Latinoamerica durante 13 años.

Las entrevistas de Lauren Postigo a Concha Piquer, Rocío Jurado y Marujita Díaz en «Cantares» me las pongo cada poco en YouTube

¿Tiene esos pensamientos de morir a lo grande, tal vez morbosos y narcisistas?

Yo creo que los tenemos todos. «Cuando me muera, que sea algo especial», ¿no? En realidad me basé en un personaje de Te di los ojos y miraste las tinieblas, de Irene Solà. En Margarida, que es como que siempre ansió la muerte porque estaba convencida de que es un éxtasis perpetuo y tenía muchísimas ganas de que le llegara la muerte esta señora. Dije «voy a ponerme en el papel de Margarida», y con Nuno [Grande Amore] empezamos a imaginarnos cómo sería que nos hubieran metido en la cabeza de niños que la muerte es lo mejor que nos puede pasar.

La idea del cielo ya es un poco eso.

Esto es más como que la muerte va a ser algo guay. Yo soy todo lo contrario, siempre he tenido miedo de la muerte. Una muerte ideal igual me ayuda a no tenerle tanto miedo.

El programa 'Cantares' se emitió en TVE en 1978. Usted nació en 1985. ¿Cómo llega a convertirse Cantares en la inspiración del corto promocional Llagares?

Hace muchos años que tengo 'Cantares' como referencia. Las entrevistas de Lauren Postigo a Concha Piquer, Rocío Jurado y Marujita Díaz me las pongo cada poco en YouTube. No me dejan de sorpender los gestos, los tiempos, las preguntas de Lauren Postigo. La presentación que le hace a Concha Piquer es de Premio Nadal, un texto precioso.

Ha cosechado un público inusualmente intergeneracional para un artista de 40 años. ¿A qué lo atribuye?

Hay mucha gente mayor en los conciertos, y también jóvenes y niños. La franja entre 16 y 25 años es la que menos me sigue. Pero diría que utilizo un lenguaje musical moderno pero muy accesible. No es que yo sea Björk...

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