Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Música

Un álbum conceptual sobre los niños robados: el malagueño Juanma Medina pone música a una odisea íntima que indaga en el silencio y la verdad

El ideólogo de The Tragic Company lanza como Still Raven 'A quiet burden', un disco narrativo que indaga en uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de nuestro país

Juanma Medina, en su estudio

Juanma Medina, en su estudio / La Opinión

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Málaga

Los seguidores del rock contundente tamizado por las texturas y ambiciones del progresivo tienen en The Tragic Company una de sus referencias nacionales ineludibles. El cuarteto malagueño-granadino lleva dos décadas cuajando paso a paso, con el tempo y hervor justo, una carrera marcada por el metal accesible (piensa en Alter Bridge), el grunge (Soundgarden) y el neoprog (Porcupine Tree, en el altar), que continuará pronto con la continuación de su magníficamente recibido 'Paradox, Vol. I' (titulada, obviamente, 'Paradox, Vol. II'). No contento con eso, Juanma Medina, el gran ideólogo del proyecto, acaba de estrenar un álbum en solitario, bajo el nombre de Still Raven, con más de una particularidad que debería llevarlo a ser considerado bastante más que un proyecto paralelo.

'A quiet burden' (Wild Punk Records) son 34 minutos conceptuales, concebidos desde la unidad narrativa, "sobre la identidad, el silencio y la verdad"; diez actos que abordan la historia de los niños robados en España desde lo íntimo. Lo hace a través de un protagonista "real", asegura el malagueño, un joven que descubre ser un niño robado y que, a partir de documentos, contradicciones y secretos familiares, emprende una búsqueda que cuestiona su identidad, su pasado y el significado de la verdad. "There's a wound he never speaks of / a silence louder than a scream / he's mastered the art of smiling / while tearing at the seams" ("Hay una herida de la que nunca habla /un silencio más fuerte que un grito / ha dominado el arte de sonreír / mientras se desgarra por dentro"), canta en el acto inicial, 'Wound' ('Herida'), el comienzo, acústico y emocional, del álbum.

Las noticias radiofónicas sobre la avalancha de denuncias de casos de niños robados en España abren 'A quiet burden' (que podríamos traducir como Una carga callada) Continúa la peripecia íntima y moral del protagonista, cuyo desenlace es claramente esperanzador: en la pieza final, de tempo rápido y dinámico a lo Biffy Clyro, se lleva al estribillo el «Truth hurts, silence kills» («La verdad duele, el silencio mata») que es el leit motiv del álbum para añadirleun canto de rebelión personal del protagonista: «I refuse to die inside» («Me niego a morir por dentro»). «Voy a tomarme un descanso. Estoy más relajado gracias al Banco de ADN. No se puede hacer más que eso. Por supuesto, la búsqueda continúa...», dice la voz radiofónica con la que se abrió la historia de este protagonista sin nombre.

Medina compone, arregla, interpreta, produce, mezcla y masteriza todo lo que suena en el disco, una tarea titánica que confirma, para el que lo necesitara, la destreza, empeño y calidad del malagueño, que opera desde sus propios estudios, Hermes#1, ubicados en Granada. 'A quiet burden' gustará a los seguidores de The Tragic Company y a los seguidores del rock contundente más abierto (estamos hablando de un músico que versionó un tema de Phil Collins para un disco), que reconoce inspiraciones de The Alan Parsons Project, Porcupine Tree, Foo Fighters, Mammoth y Dizzy Mizz Lizzy. Y, de paso, sorprenderá a quienes todavía creen que los discos conceptuales son sinónimos de grandilocuencia trasnochada y epatante.

TEMAS

Tracking Pixel Contents