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Toros

Los aceros dejaron a oscuras el triunfo de Neyzan Espín en La Malagueta

El albaceteño firmó lo más rotundo de la tercera semifinal del XIX Certamen de Escuelas Taurinas ante un enrazado novillo de Gabriel Rojas, pero sus reiterados fallos con la espada le impidieron tocar pelo

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Daniel Herrera

Daniel Herrera

Málaga

Hubo eclipse sobre Málaga y también en La Malagueta. Mientras la luna ocultaba parcialmente el sol, los aceros terminaron por ensombrecer lo mejor de la tercera y última semifinal del XIX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas. Especialmente doloroso fue el caso de Neyzan Espín, alumno de la Escuela Taurina de Albacete, que tuvo en sus manos un triunfo grande ante un enrazado novillo de Gabriel Rojas. Lo que había construido con firmeza y buen toreo se esfumó a la hora de matar. Fue el episodio más destacado de un festejo en el que ninguno de los actuantes logró tocar pelo.

Jaime Torija, de la Escuela Taurina de Guadalajara, abrió la tarde mostrándose vistoso con el capote ante un novillo con boyantía en sus embestidas. Se fue de rodillas para iniciar en redondo una faena en la que pronto quedó claro que delante había un animal con embestidas de bravo y las dificultades que eso también conlleva. Torija fue cogiéndole mejor el aire conforme avanzaba el trasteo, especialmente sobre la diestra, y dejó para el final unas bernardinas que pusieron vistosidad a su conjunto. La espada borró la posibilidad de premio.

Representaba Jaime Padilla a la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga y quiso brindar su actuación a su gerente, Óscar Plaza. Le correspondió un animal algo sosote, aunque con calidad cuando tomaba el engaño. Tuvo que ser el jerezano quien pusiera buena parte de la emoción que le faltaba a su oponente. Solvente, buscó soluciones cuando el novillo comenzó a rajarse y terminó obligado a plantear la batalla en las distancias cortas sin lucimiento.

Más expresivo resultó Cayetano Rojas Ramírez desde que de rodillas recibía con faroles a su oponente. El rondeño se encontró con un novillo de escasas fuerzas al que trató siempre a favor. Cuando quiso apretarle algo más, el animal tomó el camino de tablas. Rojas Ramírez no volvió la cara y se mostró firme, por encima de unas circunstancias que no facilitaban el lucimiento. Exprimió lo que quedaba con circulares invertidos y cerró de rodillas, con un desplante que resumía su actitud y poderío.

Neyzan Espín

Y cuando la luz del día comenzaba a cambiar por el eclipse apareció Neyzan Espín. Ya había llamado la atención en el quite, pero fue con la muleta cuando construyó lo más importante de la tarde. El novillo de Gabriel Rojas fue creciendo después de un comienzo en el que el albaceteño lo trató a favor, y Espín tuvo la virtud de crecer con él. Con las zapatillas asentadas en el albero, firme la figura y claridad de ideas, fue dando forma a una faena de emoción por ambos pitones. Hubo quietud, disposición y cualidades de torero en una actuación que apuntaba directamente a la Puerta Grande. Paradójicamente, mientras el sol recuperaba su luz, fueron los repetidos fallos en la suerte suprema los que terminaron eclipsando un triunfo que parecía ganado.

Los novilleros, antes de saltar al ruedo

Los novilleros, antes de saltar al ruedo / Eduardo Nieto

Joao Fernandes, de la Escuela Taurina de Vila Franca de Xira, cerró la semifinal recibiendo por chicuelinas. Sorprendió que el portugués no tomara las banderillas, suerte tan ligada a los toreros de su país. Tuvo enfrente un novillo noble y de buena condición, aunque nuevamente limitado por las fuerzas. Fernandes quiso aprovechar sus virtudes, pero quizá lo atosigó por momentos y terminó apagando una embestida que necesitaba mayores tiempos y distancias. El animal quedó muy parado y la faena no llegó a tomar vuelo.

La última semifinal se marchó así sin una sola oreja en los esportones. Hubo oportunidades, disposición y un nombre por encima del resto. Neizan Espín tuvo el triunfo al alcance de la mano, pero en una tarde marcada por el eclipse fueron los aceros los que acabaron dejando a oscuras la Puerta Grande.

La ficha del festejo

Se lidiaron erales de la ganadería de Gabriel Rojas, nobles aunque faltos de fuerza en general. Primero y cuarto desarrollaron casta.

Jaime Torija (E.T. Guadalajara): pinchazo y dos estocadas tendidas (palmas tras aviso).

Jaime Padilla (E.T. Diputación de Málaga): estocada trasera y caída y seis descabellos (palmas tras aviso).

Rojas Ramírez (E.T. Ronda): cinco pinchazos (palmas tras aviso).

Neyzan Espín (E.T. Albacete): seis pinchazos y estocada (palmas tras aviso).

Joao Fernandes (E.T. Vila Franca de Xira): cuatro pinchazos, estocada y tres descabellos (silencio tras aviso).

El Certamen de Escuelas Taurinas ya tiene finalistas

El jurado del XIX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas La Malagueta designó a Hugo Masiá, Abel Rodríguez y Neyzan Espín los finalistas de la cita.

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