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Siglo y medio de vida

La plaza de toros de La Malagueta celebra su 150º aniversario

La Diputación de Málaga celebra el siglo y medio de vida del histórico coso neomudéjar con un programa de actividades culturales y artísticas.

La plaza de toros de La Malagueta, en una imagen capatda entre 1926 y 1930.

La plaza de toros de La Malagueta, en una imagen capatda entre 1926 y 1930. / Lucien Roisin Foto. Archivo Histórico CTI de la UMA.

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José María Vera

José María Vera

Málaga

La icónica Plaza de Toros de La Malagueta conmemora oficialmente hoy sus 150 años de historia. Para celebrar este siglo y medio de vida, la Diputación de Málaga viene celebrando con un extenso programa de actividades que incluye desde conferencias artísticas a exposiciones temáticas, un sello conmemorativo o una colección de cromos, además de conciertos, reafirmando al histórico edificio neomudéjar no solo como un templo de la tauromaquia, sino como un pilar imprescindible de la agenda cultural de la provincia.

Plaza de toros de La Malagueta

Plaza de toros de La Malagueta en agosto de 1959 / Estudio Fotográfico Arenas. Archivo Histórico CTI de la UMA.

La obra de Joaquín Rucoba

Las obras del nuevo coso comenzaron formalmente el 16 de junio de 1874 bajo las directrices del arquitecto cántabro Joaquín Rucoba y Octavio de Toledo (1844-1919), quien dejó una impronta imborrable en la ciudad al firmar también el Mercado de Atarazanas.

Rucoba ideó una majestuosa estructura de estilo neomudéjar que destaca por su singular planta hexadecagonal (de 16 lados). Edificado en un tiempo récord de solo dos años, el complejo se estructuró con un ruedo de 52 metros de diámetro rodeado por una planta baja, entreplanta y dos galerías superiores, albergando actualmente un aforo de más de 9.000 espectadores tras sus sucesivas reformas de modernización. Málaga era entonces una potencia industrial que miraba al futuro con el orgullo de sus chimeneas y sus barcos. Las viejas plazas portátiles se habían quedado pequeñas para una burguesía y un pueblo que reclamaban un templo a la altura de su pasión. Fue entonces cuando Rucoba, tomó el testigo. Con apenas 30 años, dibujó sobre el plano una genialidad: una planta hexadecagonal de dieciséis lados que desafiaba la tradicional redondez de los cosos taurinos.

El presupuesto final rozó las 918.000 pesetas de la época, la Diputación de Málaga, es la propietaria del edificio tras la cesión de los derechos en posesión del Ayuntamiento de Málaga (50%) como pago de las deudas contraídas con la Diputación. La entidad provincial es la subarrendataria del coso por concurso público.

La plaza de toros de La Malagueta y el barrio, captados desde Gibralfaro entre 1908 y 1910

La plaza de toros de La Malagueta y el barrio del mismo nombre, captados desde Gibralfaro entre 1908 y 1910 / Thomas (Fototipia). Archivo Histórico CTI de la UMA.

En 1976 fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, coincidiendo con el centenario de su inauguración, y, en 1981, Bien de Interés Cultural. La plaza de toros sufrió una restauración que comenzó en el año 2017 demorándose por dos años, reabriendo al público en el año 2019, coincidiendo con el 145 aniversario del inicio de la construcción de la plaza. Esta restauración destacó por la recuperación de la fachada de ladrillo original y sus elementos decorativos exteriores. Además, esta restauración incluyó la reorganización del espacio de la plaza para albergar nuevos espacios expositivos, conciertos y salas de congresos que convertirán a La Malagueta en un centro cultural con uso durante todo el año. . Las instalaciones de la plaza incluyen 8 corrales, 10 chiqueros, caballerizas, corraleta para la prueba de caballos, sala de toreros, capilla, enfermería con dos quirófanos y todos los servicios y elementos de una plaza de primera categoría.

En la actualidad está siendo explotada desde junio del presente año por la empresa “Tauroemoción” que lidera el empresario Alberto García. La Malagueta es una plaza de temporada que acoge siguiendo el pliego de condiciones redactado por la Diputación Provincial de Málaga, festejos en Semana Santa y Agosto coincidiendo con las grandes celebraciones de la ciudad, destacando cada año la popular corrida picassiana que viene a recordar la figura del genio que vio la luz en esta ciudad.

Ava Gardner, en la plaza de toros de La Malagueta en agosto de 1960. En una de las imágenes charla con el periodista Matías Prats.

Ava Gardner, en la plaza de toros de La Malagueta en agosto de 1960. En una de las imágenes charla con el periodista Matías Prats. / Estudio Fotográfico Arenas. Archivo CTI de la UMA.

Grandes figuras del toreo han pasado por La Malagueta

A lo largo de sus 150 años de historia, la arena de la Malagueta ha consagrado a figuras universales de la tauromaquia. Destaca de forma unánime Antonio Ordóñez, el diestro rondeño considerado el verdadero torero eje y definidor del estilo de este coso. No obstante, el impacto de la plaza desbordó los límites de la lidia: allí fue donde un jovencísimo Pablo Picasso asistió a los festejos de la mano de su padre, quedando tan impactado por el rito que pintó su primer óleo infantil inspirado en el ambiente de las gradas malagueñas.

También dejaron brillantes tardes figuras de la tauromaquia como Lagartijo que participó en aquel cartel inaugural, “Bombita” a los inicios del siglo XX, Joselito El Gallo, el conocido como “El Rey de los Toreros” se encerró a solas con seis astados por dos ocasiones en esta plaza o su mano a mano con Juan Belmonte y reses de Murube en 1915. También cabe destacar al benalmadense Miguel Márquez, o Manolo Segura que da nombre a su puerta grande. Algunas de las mejores tardes de Curro Romero, Enrique Ponce que indultaba en 2017 a “Jaraíz” nº53 de Juan Pedro Domecq. Para toreros como El Juli o José Tomás también ha resultado ser un coso importante en sus carreras. Toreros locales como Javier Conde o Fortes escribieron también en la historia del coso malacitano, sin olvidar a Fernando Cámara, Ricardo Ortíz o Juan José Trujillo y más recientemente las alternativas de Santana Claros y José Antonio Lavado. Sobre el albero también se vivió la tragedia de la fiesta como la grave cornada que causaría la muerte una semana después al diestro onubense Manuel Baez “Litri” en 1926.

Ernest Hemingway, en la Malagueta en agosto de 1959.

Ernest Hemingway, en la Malagueta en agosto de 1959. / Estudio Fotográfico Arenas. Archivo CTI de la UMA.

Recordando la figura de Ordoñez y recuperando una tarde histórica de La Malagueta, la de aquel festejo del 14 de agosto de 1959, en la que se contabilizaron diez orejas, cuatro rabos y hasta tres patas de reses de Juan Pedro Domecq que igualmente a los espadas tuvo que salir al ruedo a saludar al respetable. Relataría Ernest Hemingway que fue una de las mejores corridas de toros que había presenciado.

Hasta siete emplazamientos taurinos en la capital

Los festejos taurinos han llegado a tener en la capital costasoleña hasta siete emplazamientos para llegar a la actual plaza de toros de La Malagueta de primera categoría. Distando poco más de cien kilómetros de la cuna del arte del toreo que es Ronda, Málaga siempre apostó por una sede taurina de referencia. El primer festejo documentado en la capital de la provincia, data del 5 de enero de 1492 en lo que venía a llamarse la “Plaza de las Cuatro Calles”, actual Plaza de la Constitución, en pleno centro histórico de la ciudad, conmemorando la conquista de Granada por los Reyes Católicos, unos días antes.

11 de junio de 1876

La historia comenzaba a escribirse una tarde de domingo, 11 de junio de 1876, con la corrida inaugural de La Malagueta.

Las crónicas relatan que el bullicio de los carruajes y viandantes colapsó los aledaños del nuevo recinto, el sol arreciaba de justicia. Con máxima expectación iniciaban el primer paseíllo cuatro figuras de la época: Rafael Molina ‘Lagartijo’, Antonio Carmona ‘El Gordito’, Manuel Fuentes ‘Bocanegra’ y Manuel Domínguez ‘Desperdicios’ que se enfrentaron a reses de la ganadería de Murube.

Así lo recuerda el cartel original, la Biblioteca Carriquiri y José María de Cossío de las Ventas lo hallaba en 2024, el cartel inaugural de la Malagueta en tamaño mural, perfectamente conservado y en edición de lujo, su localización fue comunicada a la Diputación de Málaga desde el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, responsable de este archivo.

Un cámara del  NO-DO, en la plaza de toros de La Malagueta, en agosto de 1959

Un cámara del NO-DO, en la plaza de toros de La Malagueta, en agosto de 1959 / Estudio Fotográfico Arenas. Archivo Histórico CTI de la UMA.

El 150 Aniversario: un año de celebraciones y cultura

La conmemoración de este siglo y medio de vida se ha convertido en el gran acontecimiento de la temporada en la provincia. Con la gestión a cargo de la empresa Tauroemoción, la plaza ha registrado cifras históricas de abonados para su Feria de Agosto, atrayendo a las máximas figuras del panorama taurino.

Como parte visual de la efeméride, el monumento ha estrenado una identidad gráfica basada en el histórico rombo con círculo central que decoraba sus burladeros del siglo XIX. El programa cultural y de celebraciones abarca múltiples frentes: Centro de Experiencias Inmersivas (CEIT): Consolidado dentro de la propia plaza como un museo de vanguardia que aúna la tradición con tecnologías interactivas. Exposiciones históricas: Ciclos dedicados a cartelería antigua, filatelia, prensa taurina, arte cofrade y una muestra de homenaje al mítico Joselito. Música y Zarzuela: Representaciones especiales de la zarzuela Pan y Toros en el coso y un gran encuentro con la banda de música de Miraflores y Gibraljaire. Homenajes emotivos: El descubrimiento de un azulejo conmemorativo en honor al matador malagueño Ricardo Ortiz, cuya memoria será el eje de un gran festival benéfico. Gala de Clausura: El broche de oro a los actos institucionales del 150 aniversario tendrá lugar el próximo 19 de octubre con una solemne Gala de la Tauromaquia en el emblemático Teatro Cervantes de Málaga.

Vista de La Malagueta desde una puerta de acceso al castillo de Gibralfaro, desde el interior del castillo. En el centro de la imagen, un arriero que transporta cántaros

Vista de La Malagueta desde una puerta de acceso al castillo de Gibralfaro, desde el interior del castillo. En el centro de la imagen, un arriero que transporta cántaros / Lucien Roisin Foto. Archivo Histórico Fotográfico del IEFC (Barcelona)

El rugido de un siglo y medio después

Hoy, en pleno año 2026, la Malagueta es un coso que luce espléndido gracias a la gestión de Tauroemoción, que ha devuelto la máxima categoría y la expectación a la Feria de Agosto, logrando cifras de abonos que no se recordaban en décadas.

Ciento cincuenta años después, La Malagueta sigue en pie. Ha visto cambiar el perfil de la ciudad, ha visto crecer su puerto, sus edificios y el número de habitantes, transformarse algunas costumbres y variar algunas tradiciones, pero ella permanece inmutable, fiel a su arquitectura hexadecagonal.

Cuando la tarde cae y el sol se retira por los cerros de Gibralfaro, parece que el viento trae de vuelta los olés de Lagartijo, las medias verónicas de Ordóñez y los trazos infantiles de Picasso. En los tendidos malagueños nació la obsesión picassiana por el minotauro, el toro y el caballo; allí germinó el genio que, años más tarde, revolucionaría el arte moderno universal pintando sus primeros recuerdos de infancia vestidos de luces.

No es 11 de junio de 2026, es 22 de agosto y se acartelan Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda frente al ganado de Torrealta y Garcigrande. La Malagueta no cumple años; acumula eternidad.

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