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Arte

Natalia Cardoso, malagueña ganadora de la beca artística Casa Velázquez: "Me gustaría no tener que irme de Málaga para desarrollar mi carrera"

La artista malagueña afronta una nueva etapa profesional tras encadenar varios premios y reflexiona sobre la precariedad del arte, su relación con Málaga y las dificultades para desarrollar una carrera artística

La artista malagueña, Natalia Cardoso.

La artista malagueña, Natalia Cardoso. / Archivo personal de Natalia Cardoso

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Adrián Torres Postigo

Adrián Torres Postigo

Málaga

Vivir del arte que uno mismo crea es complicado, pero no imposible. En muchas ocasiones, el primer intento no da de comer, ni tampoco el segundo o el tercero. Quienes se dedican a ello conocen bien un camino marcado por la incertidumbre, la constancia y la espera de una oportunidad que permita seguir creando.

Natalia Cardoso es una artista "emergente" malagueña, como ella misma se define, que conoce la dureza de ese recorrido. "Ser artista es un trabajo de resistencia y de fondo", explica. A sus 34 años, acaba de obtener la beca de Artes Plásticas y Visuales Casa de Velázquez que concede el Ayuntamiento de Málaga, a través del Área de Cultura y Patrimonio Histórico.

"Es una profesión bastante precaria"

Cardoso encadena varios premios, exposiciones y reconocimientos, pero todavía no habla de consolidación. “Artista emergente estás para toda la vida. Es una profesión bastante precaria, que tiene más de resistir”, comenta. Como ocurre en muchos ámbitos y como menciona la propia artista durante la entrevista, el componente económico es fundamental para poder desarrollar un proyecto en las mejores condiciones posibles.

Hay momentos en los que estás mejor y hay momentos en los que hay menos trabajo

La artista malagueña ha recibido reconocimientos de la UNIA, la Fundación Mainel, la Fundación Nadine y los Circuitos de Artes Plásticas, a los que ahora suma la beca artística Casa de Velázquez. Gracias a ella, Cardoso realizará una residencia de diez meses, de septiembre de 2026 a julio de 2027, en la que dispondrá de alojamiento y un taller para desarrollar su proyecto. La ayuda está dotada con 15.000 euros en concepto de beca y otros 8.000 euros destinados a la producción artística.

El resto de la estabilidad económica para los artistas

Aun así, Cardoso reconoce que los premios no siempre se traducen en estabilidad económica: “Aunque hayas nombrado lo que pueden parecer muchos reconocimientos, al final es algo que vas haciendo lentamente. Hay momentos en los que estás mejor y hay momentos en los que hay menos trabajo”.

La última exposición individual de Natalia Cardoso, Hacer sitio, presentada en la galería Ponce-Robles de Madrid, alude, entre otras cuestiones, a la dificultad de encontrar y construir un espacio propio dentro del mundo del arte. “El sitio lo haces, a veces lo buscas, pero es difícil porque en esta profesión aprendes haciéndolo”, explica Cardoso. Para la malagueña, ser artista no consiste únicamente en crear e investigar, la profesión también conlleva una vertiente social y administrativa e, incluso, tareas propias de un community manager.

"Las personas somos las que hacemos la ciudad"

En algunos de sus proyectos, Natalia Cardoso plasma las transformaciones que han experimentado las ciudades con el paso del tiempo. El barrio malagueño de El Perchel ocupa un lugar importante en su trabajo. La artista se crio allí y, como ella misma señala, su experiencia como 'perchelera' durante la infancia es "muy diferente de la Málaga de hoy". "A mí me apena sentir que la ciudad nos engulle a veces", expresa Cardoso.

La perchelera desarrolla desde hace unos años su trayectoria artística en Madrid. Como ocurre en otros ámbitos profesionales, buena parte de la actividad del sector artístico español se concentra en la capital. Sin embargo, Cardoso no se olvida de la ciudad en la que nació y se crio: “Me gustaría volver a Málaga, me gustaría quedarme en Málaga, me gustaría no tener que irme de Málaga para desarrollar mi trayectoria como artista”, reconoce.

La artista malagueña Natalia Cardoso

La artista malagueña Natalia Cardoso / L.O.

Cardoso también reflexiona sobre el crecimiento que ha experimentado Málaga en las últimas décadas, marcado por el desarrollo de la oferta cultural y de nuevos sectores como el tecnológico. La artista valora esta evolución, pero considera fundamental que ese progreso no deje atrás a quienes habitan y sostienen la ciudad. “Lo más importante de estos lugares somos las personas, y las personas somos las que hacemos la ciudad”, señala. Para Natalia, el atractivo de Málaga no reside sólo en sus museos, el turismo o las nuevas industrias, sino también en las personas que la mantienen viva.

El arte de Natalia Cardoso

En este contexto, la beca Casa de Velázquez supone para Cardoso mucho más que un nuevo reconocimiento en su trayectoria. Durante diez meses dispondrá de alojamiento y de un taller en el que desarrollar su proyecto, unas condiciones que le permitirán trabajar con mayor libertad tanto económica como creativa. “Hay un respiro para poder trabajar en unas condiciones óptimas”, reconoce. Para la artista, disponer de un espacio propio resulta especialmente importante, ya que sus dimensiones condicionan incluso la escala de las obras que puede realizar. A ello se suma la posibilidad de contar con un mayor presupuesto para afrontar la producción de un proyecto más ambicioso.

El arte puede convertirse en una forma de expresar experiencias, inquietudes y sentimientos a través de diferentes lenguajes. Para Natalia Cardoso, su obra también representa un lugar desde el que explorar sus propias inquietudes: "Mi obra es como un espacio que yo puedo habitar, en el que puedo investigar, hacerme preguntas", explica.

Exposición 'Un huir sin término', de la artista malagueña Natalia Cardoso, que expone en la Facultad de Bellas Artes de la UMA

Exposición 'Un huir sin término', de la artista malagueña Natalia Cardoso. / UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Las obras de arte también funciona para Natalia como una herramienta desde la que abordar algunos de los problemas sociales presentes en su obra. Aunque reconoce que resulta difícil determinar hasta qué punto una creación artística puede transformar la realidad, considera que puede ayudar a quien la contempla a reconocerse en situaciones que creía individuales y descubrir que también son compartidas. En ese encuentro colectivo aparece la posibilidad de "imaginar futuros posibles, imaginar una salida", una dimensión que la artista relaciona con cierta idea de esperanza frente a los conflictos que atraviesan la sociedad.

En septiembre de 2026, Natalia Cardoso comenzará una nueva etapa en Casa de Velázquez, diez meses para investigar, producir y continuar creciendo como artista. Pero, después de los premios y reconocimientos, su principal aspiración no pasa por sumar uno más a la lista. “Me gustaría sentirme más segura de mí, sentirme más segura de lo que hago, tener menos dudas”, confiesa al imaginar cómo le gustaría terminar su estancia. Porque la experiencia y los nuevos proyectos se adquieren con el tiempo, pero, como reconoce la propia Cardoso, “la duda te puede acompañar siempre”.

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