No está siendo un buen momento para el deporte base. Ni en Málaga ni en el resto de España. La pandemia del coronavirus ha vaciado de aficionados las gradas de los pabellones y también las pistas de deportistas que, por unos motivos u otros, no tienen tan fácil practicar deporte en tiempos de confinamientos parciales, cierres perimetrales y demás inconvenientes.

Resulta curioso que en este ambiente tan «esquivo», el Club Baloncesto Rincón de la Victoria (CBRV) mantenga su apuesta por el baloncesto resistiendo los envites del coronavirus. «A pesar del Covid y de todas las circunstancias de este año tan atípico, desde el verano hemos crecido sumando 120 jugadores nuevos a los que había al inicio de la temporada. Tenemos 21 equipos y 220 jugadores. Estamos orgullosos», asegura Víctor Aspizua, director deportivo del CBRV y uno de los miembros fundadores del club.

El malagueño presume del proyecto del club rinconero. «Es nuestra quinta temporada. Nacimos en 2016 con la idea de montar una entidad con unas estructuras serias para construir un club estable, que haga bien las cosas. Queremos profesionalizar la labor del entrenador y el área deportiva en general», explica.

La verdad es que el CBRV, a pesar de ser «modesto» tiene una estructura muy marcada, con una Junta Directiva paritaria, compuesta por 8 personas, y varias áreas de trabajo diferenciadas: Deportiva, Comercial, Administrativa y Marketing. «Casi todos los entrenadores principales de los diferentes equipos están titulados, con gran presencia también de mujeres en los banquillos, tanto como técnicos principales y como ayudantes», cuenta el directivo malagueño.

Una de las señas de identidad del CBRV es la formación y la exigencia en el esfuerzo. «Tenemos lo que se llama el «Modelo CBRV», que consiste en proponer una serie de objetivos anuales que se evalúan a final de temporada. Se tienen en cuenta los objetivos planteados más que los resultados deportivos. Nosotros planteamos retos a los jugadores según su categoría y al final de la temporada se ve si se han cumplido o no», dice el dirigente del club axárquico.

Para el CBRV, la formación es algo clave. «Nuestra máxima es formar a través de la competición. Hacer jugadores, pero también personas. Tenemos además un equipo de diversidad funcional y es que una de nuestras máximas es que nos sentimos orgullosos de no decir «no» a nadie. Y eso creo que es una de las claves que nos ha hecho crecer», asegura el directivo malagueño.

El club rinconero se plantea objetivos ambiciosos en este 2021 que acaba de arrancar. «Nuestro principal objetivo es mejorar la forma de trabajar y los resultados de la temporada anterior. Con el equipo de diversidad funcional, lo que queremos es crecer y seguir dando ese servicio a los padres, que lo tienen más difícil con sus hijos», asegura Aspizua.

El CBRV cuenta en su palmarés con una Copa Federación, ganada por su equipo senior hace tres temporadas. De momento, entrar en la Final Four 2021 senior masculina y femenina es un objetivo claro, pero sin dejar de «soñar» con algo más en el futuro. «Nos gustaría tener pronto un equipo en Primera Nacional. No es fácil, pero si deportivamente logramos el ascenso, trataríamos de jugar en esa superior categoría», explica el malagueño.

En la actualidad, los 21 equipos del club reparten sus entrenamientos entre el Pabellón Rubén Ruzafa, el IES Bezmiliana, el CEIP María del Mar Romera y el polideportivo de Moclinejo. «No es suficiente, tenemos mucha necesidad de más instalaciones deportivas o de contar con más horas en las que ya hay. Rincón de la Victoria es un municipio con mucha demanda de baloncesto en categorías de formación y confiamos que el Ayuntamiento en el futuro nos pueda ayudar más», afirma confiado el director deportivo del CBRV.

El club ya trabaja después de las fechas navideñas preparando el final de la temporada 20/21 con la ilusión intacta en seguir haciendo bien las cosas. «Estoy bastante agradecido al compromiso de todos nuestros jugadores y sus familias con el proyecto del club en un año tan complicado. Juntos seguiremos creciendo en este bonito reto deportivo con la filosofía propia del Club Baloncesto Rincón de la Victoria: Formación en valores a través de la competición», finaliza Víctor Aspizua.