El Club Deportivo de Natación Inacua Málaga se impuso el pasado fin de semana en la clasificación conjunta en categoría absoluta del Campeonato Andaluz en Cádiz. Detrás de estos magníficos resultados y del gran esfuerzo de los nadadores hay un nombre propio, Patrick Luppi. Le definen unos ojos azules que destacan especialmente por la mascarilla que lleva puesta, su gran simpatía y su timidez por no estar acostumbrado a charlar con los medios. Recibe a La Opinión de Málaga en la piscina cubierta de Inacua. «Estoy algo nervioso», bromea.

Argentino de nacimiento, tras iniciar en su país la carrera de Ingeniería Industrial, llegó a Málaga por otra circunstancia, la de seguir practicando el que fue su deporte desde los 12 años: el waterpolo. Tras competir con el Waterpolo Málaga, decidió tomar otro rumbo no muy lejos del agua. Comenzó a trabajar en escuelas municipales como instructor de waterpolo y del deporte que finalmente le acabaría cambiando la vida, la natación. «Se viven las mismas emociones dentro que fuera del agua».

Llegó al Club Natación Málaga como entrenador con tan solo 9 niños y niñas que ocupaban una de las diez calles que dispone la piscina. Luego les absorbió Inacua y comenzaron a crecer como club hasta lo que son en la actualidad. Patrick entrena a aproximadamente 140 nadadores que ocupan ya toda la piscina. Muchos de esos niños con los que comenzó la aventura ahora son algunos de sus absolutos. «Es un orgullo ver cómo evolucionan, me han enseñado el significado de la palabra constancia. Trabajar seis días a la semana, dos días con entrenamientos dobles, llegando a alcanzar más de 20 horas de entrenamiento semanales, es digno de admirar», asegura Luppi.

Reconoce que la natación le ha enseñado a ser paciente con los resultados, que en el caso de su equipo están siendo óptimos, puesto se han convertido en campeones de Andalucía. «Nos lo esperábamos del equipo femenino. Este año hemos incorporado a Paula Ruiz, campeona del mundo y referente de la natación malagueña y ha dado un plus al equipo que ya venía fuerte de anteriores competiciones júnior e infantiles». Sin embargo, fue una sorpresa para el argentino el primer puesto conjunto ya que tienen a algunos nadadores de calidad en categoría masculina pero no en tanta cantidad como las chicas (ellas conforman aproximadamente el 70% del equipo).

Está orgulloso de los resultados especialmente por los tiempos difíciles que han tenido que vivir. «En el confinamiento los nadadores fueron ejemplo de superación porque se mantuvieron enganchados al deporte y anduvieron muy motivados gracias a las ligas internas y los retos que les planteábamos». Asume que es complicado trabajar sin un objetivo y recuerda con tristeza la suspensión de la Copa de clubes de Andalucía en diciembre. «Es la competición con la que más se motivan cada año».

Asimismo, el técnico destaca la importancia de la psicología en un deporte tan sacrificado con la natación. Desde hace unos años participan en un proyecto con la facultad de Psicología de la UMA donde los estudiantes de 4º curso atienden a sus nadadores. «Les ayudan mucho más de lo que creen», afirma sonriendo.

Cuando se le pregunta por el nivel de importancia que tiene la natación en España cambia por completo el tono y remarca la necesidad de ayudar a los deportistas a combinar la educación y la práctica de la natación. «Se echan de menos más ayudas institucionales, nuestro club y nuestro gerente, Guido Iglesias y nuestra junta directiva no pueden hacer más con lo que tienen y luchan como nadie por el club, por lo que ahora más que nunca vendría bien un empujón desde arriba».

Recomienda a todos los padres que animen a sus hijos a practicar natación. «Al principio es ideal para los bebés ya que es un deporte de poco impacto y los padres ganan seguridad cuando ven que sus hijos saben nadar. Si siguen en el deporte un poco más mayores las familias pueden tener por seguro que la natación le inculcará a sus hijos maravillosos valores como la constancia o la disciplina», explica.

Un ingeniero que lidera al mejor equipo absoluto de Andalucía

INGENIERO Y WATERPOLISTA. «Fue duro dejar el waterpolo. Se solapa tanto el tiempo de trabajo como el de competición y acabas teniendo que decidirte por algo en concreto, ser técnico de natación me da la misma alegría».

ENTRENADOR Y AMIGO. Sus nadadores lo aprecian como profesional y amigo. «Me da muy buenos consejos y me ayuda a tomar decisiones en mi vida como si fuera un amigo de toda la vida», dice María Sánchez, una de sus nadadoras.

DEPORTISTA Y DIVERTIDO. Deportista nato, en su tiempo libre se declara crossfitero y es un auténtico amante del verano, le encanta la playa. Reconoce que dedica más tiempo a Netflix de lo que hacía antes de la pandemia, «ahora no podemos hacer mucho más con las restricciones».

Mientras acaba la entrevista despide a los últimos chavales que se marchaban a casa cuando rondaban las nueve de la noche y estaban a punto de apagarse las luces del pabellón. «Nos vemos mañana, chicos, a las seis de la mañana, recordadlo incluidos los de Cártama», les dice entre risas. La natación, ese deporte que te enseña a ser constante, a hacer equipo y, sobre todo a madrugar, sin ninguna duda.